Columnas

Game Over

Por David Broc

Game Over David Broc La actualidad deportiva, desde el sofá.

Neil Simon dijo algo así como que “el deporte es el único entretenimiento que, no importa las veces que lo vea, nunca se sabe el final”. Touché. Cuando hemos escuchado un disco, visto una película, leído un libro, probado una variedad gastronómica o viajado a alguna parte del planeta ya sabemos a qué atenernos. Conocemos la experiencia. Pero cada vez que nos aposentamos en el sofá, rodeados de toda la parafernalia pertinente (una soda, una variada selección de snacks, el móvil desconectado, la radio de fondo, la excitación máxima, la rabia a flor de piel), para presenciar algún acontecimiento deportivo, por intrascendente y menor que sea, entran en liza muchos factores que nada ni nadie pueden igualar. Cada partido, cada carrera, cada maratón, cada puerto de montaña, cada set, cada final es distinta, nueva y desconocida, una experiencia por recorrer en la que, si encima hay implicación afectiva y emocional de por medio, uno atraviesa por estados anímicos que muchas veces incluso superan al orgasmo y al éxtasis. Todo esto desde el punto de vista de espectador, claro, que es como se vive más y mejor el espíritu deportivo. Inauguramos este mes una nueva sección dedicada a glosar aquellos hechos deportivos que más nos han llamado la atención estos días. Nueve puntos clave. Sin sudor, sin dolores, sin lesiones.

1. En plena vorágine de los Playoffs de la NBA, en el momento de redactar estas líneas con Phoenix Suns, Orlando Magic y Los Angeles Lakers ya en finales de conferencia (o semifinales de la competición, para neófitos), a la espera de que se resuelva la pugna entre Cleveland Cavaliers y Boston Celtics, a Kobe Bryant no se la ocurrió otra cosa que posar para el L.A. Times de la guisa que vemos en estas fotos. Primera reacción: estupor, incredulidad. Segunda: pestañeo, asombro. Tercera: llanto desconsolado. No se había visto antes una sesión de fotos más desconcertadamente homosexual que ésta. Ese look entre peregrino homo, bereber finolis y recolector de algodón de la época segregacionista que se hace la manicura y las cejas ha causado impresión. Pero quizá lo que ha llamado más la atención de estas instantáneas ya no es el posado rematadamente gáyer ni el estilismo delirante que luce en el portfolio, sino el hecho de que algún miembro del staff de la publicación ha oscurecido la tez del jugador a conciencia. Se puede comprobar tranquilamente, adjuntamos foto rutinaria del jugador, que este Bryant está más negro que un conguito, quién sabe si como complemento indispensable para el concepto que se esconde detrás de la sesión o quién sabe si como reafirmación racial. En cualquier caso, se trata del momento más desternillante de este final de temporada, toda una provocación para que las aficiones rivales se explayen a gusto con las fotos de marras. En Utah, por supuesto, no desaprovecharon la ocasión y nos obsequiaron con alusiones claras y directas, como muestra la foto. ¿Alguien se imagina qué sucedería si en España, Italia o Inglaterra, por ejemplo, Leo Messi, “Pegamento Imedio” Gatusso o Wayne Rooney aparecieran con esas pintas en un dominical de gran tirada? 2. Lo que sucedería es que serían tema de portada de Sálvame Diario, por supuesto, el programa estrella de la televisión española actual. De hecho, otro de los momentos estelares de estas semanas tiene algo de relación con lo que estaba comentando unas líneas más arriba. La foto de los jugadores del FC Barcelona Gerard Piqué y Zlatan Ibrahimovic achuchándose en actitud cariñosa podría pasar desapercibida en cualquier otro rincón del globo, a fin de cuentas no deja de ser la captura de un momento de ánimo y compadreo entre dos compañeros de equipo. Nada que no veamos en la celebración de cada gol. Pero en “Sálvame Diario” supieron apretar las tuercas, acompañar la foto de música sensual, comentarios ardientes y mucho relleno homo para convertir una tontería en motivo de mofa y escarnio humorístico nacional. Claro que nadie contaba con la reacción del delantero sueco a tanto cachondeíto cañí: su respuesta a la reportera del programa –“vente tú a casa mía y verás si soy maricón”– consiguió finiquitar la broma en unos segundos. Adjuntamos captura para disfrute de aquellos que se revuelven como gato panza arriba con contestaciones groseras, con actos de mala educación depurada e intachable.3. Futbolistas y estética gay, Parte II. Apareció hace unos días un reportaje especial en la revista Vanity Fair dedicado al Mundial de Fútbol, que arranca en apenas tres semanas, con fotografías de la reputada –y también algo pesada, cansina– Annie Leibovitz. Un número hecho con la única intención de activar y revolucionar las hormonas, femeninas y masculinas, de todos aquellos y aquellas que han convertido a las grandes estrellas del balompié en sus ídolos e iconos sexuales del momento. La portada no engaña: Cristiano Ronaldo y Didier Drogba en gayumbos, con las banderas de sus respectivos países, luciendo pectorales, abdominales y cuádriceps. Y aunque es cierto que así a primera vista parece que Drogba anda lejos de poseer un prepucio como la empuñadura de un cambio de marchas, que era la leyenda popular que todos teníamos en mente, el impacto de las fotos no ha dejado indiferente a nadie. Ya en el interior, más protagonistas: Kaká, Landon Donovan, Pato, Muntari o Eto’o, entre otros. No homo, pero parece bastante claro que de todos los participantes del reportaje el que más y mejor calza es Eto’o. Y todos estamos pensando lo mismo: estos tipos se lo están cepillando todo. En este sentido, una anécdota real. Cuentan que un periodista y un jugador de la Liga BBVA salían de comer juntos y, ante la vorágine de féminas que repasaban y acosaban con la mirada al deportista por la calle, el plumilla, atónito ante la situación, no pudo reprimirse y le preguntó: “oye tío, ¿tú esto lo puedes soportar?”. La respuesta del futbolista, magistral: “depende del peso”. Si en años 80 los iconos sexuales de las adolescentes eran las estrellas del pop y en los 90 los actores jóvenes y macarras de Hollywood, hoy en día ese papel lo asumen los futbolistas. Y ellos encantados, claro.4. No todo son tíos fornidos, músculo terso y Adonis en calzón corto. Gracias a la firma deportiva Nike, el público heterosexual masculino, y también las chicas a las que les gustan las chicas, hemos podido disfrutar de una propuesta especialmente recomendable. Es el contrapunto a la sesión fotográfica de Vanity Fair, ni más ni menos que una campaña de Umbro, la marca futbolera por excelencia que Nike compró a finales de 2007, protagonizada por las esposas de algunos futbolistas de élite. Todos ya sabemos que las mujeres de deportistas nunca defraudan, y este casting especializado es una buena demostración. Basta con echarle un ojo al vídeo para comprobar por qué los jugadores de fútbol son los tipos más envidiados del planeta. Y repasando el line-up, parece claro que mi selección favorita para el Mundial no es España, sino más bien Argentina, seguida de cerca por Uruguay.5. Pensaba finalizar el repaso a la actualidad futbolística con un breve comentario de los ganadores de las ligas europeas más destacadas. Pero hay una noticia más relevante que la victoria del Chelsea en la Premier o del Bayern de Munich en la Bundesliga: según parece, aunque no hay confirmación oficial, el jugador del Real Madrid José María Gutiérrez “ Guti” abandona la liga española para irse a Turquía, a quemar sus últimos cartuchos deportivos y dejar la noche de Estambul paras arriba junto a Dani Güiza. Drama. Tragedia. Suicidios colectivos. Apocalipsis. ¿Cómo podremos vivir sin Guti en nuestro fútbol? ¿Hay mañana tras su marcha? España necesita a una figura como la del centrocampista madrileño, la sublimación absoluta del cholismo reconvertido en icono pop, noctámbulo empedernido, talento intermitente, perezoso universal, ídolo del papel couché, referente fundamental de “esa guapa gente” de la capital española. Odioso y Dios al mismo tiempo, niño mimado de los ultras merengues, antibarcelonista de corazón, cada declaración de Guti tenía chicha, cada aparición nocturna podía acabar como el rosario de la aurora, cada entrada al terreno de juego mediado el segundo tiempo podía finalizar en asistencia genial o en abucheo indiscriminado de la grada. Se nos va. ¿El Beckham español? Y un huevo: Beckham siempre fue el Guti británico. 6. Sigue la resaca post-Final Four de la Euroliga de baloncesto. El Regal FC Barcelona se ha paseado por París y se ha llevado la Copa de Europa más fácil y asequible de toda su historia. De veinte puntos, con la gorra y sin forzar la máquina más de lo justo y necesario, muy sobrados. Deportivamente, el balance de este fin de semana en la capital francesa se resume con mucha facilidad: la final coincidía en horario con el cuarto partido de la serie Cavaliers-Celtics. Si no hubiera participado en la susodicha final el Barça, ¿alguien realmente hubiera preferido ver el partido más importante del torneo europeo que un cuarto encuentro de unas semifinales de conferencia de la NBA? El baloncesto europeo no chuta, no engancha más allá de los lazos afectivos de los aficionados con sus clubes. Nadie pone en duda el éxito de audiencia que logró la retransmisión televisiva de la final, pero el resto del año los números de share que cosecha la competición son pírricos. Como espectáculo la Euroliga tan solo se salva cuando entra en liza la épica (la semifinal Partizan-Olympiacos, por ejemplo) o cuando el juego desplegado sobresale muy por encima de la media, que es el caso del Regal Barça, pero atreverse a comparar el básket europeo con el norteamericano, cuando menos en sus respectivas competiciones –el ámbito de selecciones es otro mundo–, suena a herejía. Y es que no solo la comparativa deportiva es concluyente. También el entorno, el feeling, el show. Basta con decir que el momento de más glamour y jolgorio social de la Final Four lo aportaron Joan Laporta y su entourage, que quisieron emular a Jack Nicholson y Spike Lee con una performance a pie de pista, en primera fila, a 3.000 euros la butaca, de las que marcan época. Panza al borde del estallido, celebraciones rabiosas de canastas, give me 5 con directivos fuera de sí y, sobre todo, la cara de absoluta estupefacción de los magnates rusos con los que compartían fila: un cuadro dantesco para ponerle algo de color doméstico, cien por cien local, a un evento descafeinado ya desde la misma organización parisina, a la que esto del baloncesto se la trae mucho al pairo. 7. Sigo con baloncesto. Dos apuntes. En primer lugar, andan preocupadas las altas instancias de la NBA, especialmente David Stern, que como buen judío sabe manejar todos los aspectos del negocio con firmeza y mucha astucia, por la rapidez y la facilidad con la que se han resuelto las eliminatorias de Playoff hasta la fecha. Por una lógica comercial y empresarial, a la NBA le interesa que las series se prolonguen al máximo: eso quiere decir más partidos, más audiencia y más ingresos, y también un calendario más apretado y ajustado. Y este año el desequilibrio entre equipos flirtea con el escándalo. Orlando Magic ha despachado a los Hawks con un 4-0, idéntico resultado con el que Phoenix ha liquidado a unos Spurs que, a priori, tenían que dar más guerra y que afrontan, ahora ya sí, el ocaso de un ciclo y una saga baloncestística. Ídem con los Lakers, que han solucionado por la vía rápida su enfrentamiento con Utah. Llegamos al punto en el que en la segunda semana de mayo ya tenemos casi completo el cuadro de finales de conferencia. El problema no es sólo empresarial y económico, sino también deportivo. Esta superioridad tan aplastante no beneficia a la liga, que ahora mismo se debate si prefiere una final Lakers-Cavaliers, por aquello del tirón mediático del enfrentamiento James-Bryant, o una final Lakers-Celtics, por aquello de la rivalidad histórica y la magia retro que siempre rodea a este choque. El drama para la NBA sería, como ya apuntan algunos analistas, que se colara una vez más en la final Orlando Magic, franquicia con mucha menos pegada social. Pero los deseos no sólo se centran en la propia final, sino también en lo que podría pasar como consecuencia de ella. ¿El futuro de Lebron James, que acaba contrato este junio y todavía no ha anunciado su futuro, sería el mismo si los Cavaliers llegan a la final y se hacen con el anillo que si pierden en semifinales contra Boston? Por imposible que parezca, por diversos motivos, en los despachos de la Liga siguen soñando con la llegada de James al Madison Square Garden. En unos días se resolverá la incógnita, esperemos que con unas finales de conferencia más competidas.8. El segundo apunte de baloncesto tiene que ver con el estreno en Estados Unidos de la película Just Wright, protagonizada por los raperos Common y Queen Latifah. Todavía no hemos podido ver la cinta, pero las reseñas norteamericanas hablan de despuntes sentimentaloides y abuso de tópicos ligados a las películas deportivas con gusto por la épica hollywoodiense. Acostumbra a pasar. Por suerte, el archivo de películas de baloncesto es frondoso, variado y atractivo, independientemente de la óptica con la que se aborda este deporte, y no siempre se recurre a los clichés mil veces vistos. Aprovechando el estreno de esta a priori fallida “Just Wright”, no está de más recuperar cinco títulos fundamentales, esenciales, de la relación entre el cine y el basket, que sí conviene tener en puestos de honor de la DVDteca. Los repaso a continuación.

a) Hoop Dreams es una de las grandes obras maestras de la historia del cine. Punto. Un documental impecable que captura a la perfección la esencia del baloncesto preuniversitario en Estados Unidos.

b) Hoosiers tiene tics de épica fácil, pero es la película, esta ya de ficción, que mejor ha sabido retratar este deporte desde una óptica retro y nostálgica. Sólidas interpretaciones, fidelidad histórica y dirección muy dinámica son sus principales recursos.

c) Coach Carter abusa de discurso y mensaje, pero tan sólo por la interpretación de Samuel L. Jackson, la precisión de las escenas deportivas y el poso melancólico de la historia ya vale la pena visionarla y recordarla.

d) Los blancos no la saben meter es mucho más frívola, desenfadada y anticlimática que las tres anteriores, pero seguramente es la referencia que ha retratado con mayor ingenio el street basketball y la no siempre fácil relación entre blancos y negros.

e) He got game no es el mejor título de Spike Lee, pero es una película sólida, ambiciosa y personal. Ray Allen protagoniza con buenos resultados una historia de redención que va más allá de la reflexión puramente deportiva. 9. Finalizo, no podía ser de otra manera, con Tiger Woods. El golfista más golfo del mundo ha sido noticia estos días por dos motivos. En primer lugar, porque se ha sabido, de forma oficial, que Woods se cepilló a 121 mujeres mientras estaba casado con la modelo sueca Elin Nordgeren. Teniendo en cuenta que ambos contrajeron matrimonio en octubre de 2004, las cuentas salen muy claras: una media de 24 chicas por año, es decir, un fijo de dos aventuras extramatrimoniales al mes. Por lo visto, en el centro de terapia donde pretendía curar su adicción al sexo el deportista elaboró una lista con todos sus escarceos fuera del ámbito conyugal y llegó a rellenar hasta cuatro folios con nombres. Todo esto ha coincidido con su regreso a los campos. Y el retorno, de momento, no está saliendo como él quería. En su primera semana de actividad firmó los peores registros de toda su carrera. Y hace unos días se vio forzado a abandonar un torneo por una lesión en el cuello que podría estar relacionada con el accidente de coche que originó toda la crisis sentimental. El resumen de esta situación quizá se resume con un tweet, puro cachondeo, de Paul Azinger, el que fuera capitán de Estados Unidos en la Ryder Cup de 2008: “Could this have been prevented with a swedish massage?”.

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