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Por qué Mad Max es la patada feminista en los huevos de 2015

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'Mad Max: furia en la carretera' tiene un mensaje claro: sin feminismo solo hay muerte y destrucción

Ignacio Pato

27 Mayo 2015 06:00

Hay algo mal en el título de este artículo porque hay algo mal en el título de esta película. Deberíamos dejar de llamarla Mad Max.

No es la película de ningún Max. Es la película de Furiosa. De Imperator Furiosa y de las mujeres.

Mad Max: furia en la carretera es una patada en los huevos del patriarcado y del capitalismo de rapiña. Y ese disparo lo están viendo millones de personas en todo el mundo.

1. Los hombres han matado al mundo



 El mundo está muerto y podrido.

No hay agua, no hay gasolina, no hay alimentos y quien ha sobrevivido a guerras nucleares y radaciones tiene alguna grave enfermedad. No hay prácticamente vida, pero sí poder.

Este poder político se concentra en la Ciudadela, brutalmente dirigida por Immortan Joe, un decrépito señor de la guerra que se ha hecho con el poder a base de robar, acumular y matar por la poca riqueza que existe.

En la Ciudadela, Immortan Joe tiene su más preciado tesoro: sus 5 esposas. Están esclavizadas reproductivamente...

... hasta que ruge un motor. El del camión en el que han decidido escapar de toda esta podredumbre. Conduce Imperator Furiosa.



Estas 6 mujeres saben que han sido los hombres los que han matado al mundo.

2. Dueñas de su sexo

Se inicia entonces una cruel persecución sin tregua para las mujeres que han osado desafiar el patriarcado de la Ciudadela. Immortan Joe sabe que su poder está acabado sin sus mujeres-objeto creadoras de vida.



A esa huída se une Max, que también escapa de Inmortan Joe. Los siete conforman una unión de conveniencia, y las esposas rompen el cinturón de castidad impuesto por sus "dueños".



En la relación de Furiosa con Max no hay tensión sexual: ella y las 5 jóvenes están demasiado ocupadas en sobrevivir a la barbarie. No hay nada de sexo en el personaje de Furiosa, y la verdad es que la falta de este clásico lastre desperdicia-minutos favorece a la película.

El sexo no está presente en Mad Max más allá de la reproducción y por tanto de la vida. Ni Immortan Joe ni Angharad, su esposa favorita, piensan en sexo cuando ella interpone su cuerpo embarazado para evitar que Furiosa sea asesinada por el dictador.

3. Mujer-comunidad vs hombre-individuo



La forma en que mujeres y hombres se relacionan entre sí a lo largo de la película señala la eterna tensión humana entre individuo y comunidad: mientras ellas representan la amistad y el colectivo de la sororidad femenina, el mundo de los hombres es un mundo de violencia y egoísmo.

En otras palabras, las mujeres viven dentro del círculo de la vida; los hombres en un paisaje árido, lineal y finito.



En Mad Max, la muerte viene de la mano de los hombres. Son ellos los que, además de matar al mundo, abrazan el fin de su propia vida con el entusiasmo ciego de quien cree en promesas del más allá.

4. ¿Protección masculina? ¡Autodefensa femenina!



Si el patriarcado es el culto a la muerte, las mujeres no necesitan que los hombres las defiendan. Mad Max propone abiertamente que quizá lo que las mujeres necesitan es defenderse DE los hombres...

... porque en un futuro convertido en una jungla, las personas vulnerables tienen las de perder. Y por eso el futuro totalitario que plantea la película es radicalmente físico, violento y sin piedad.

La única posibilidad de supervivencia pasa por la ayuda mutua.



Esta cooperación toma forma tras la llegada de Furiosa y las suyas al Paraje Verde, un lugar prometido como hogar seguro y armonioso donde solo viven mujeres.

Allí, un puñado de ancianas llamadas las Muchas Madres les informan de que aquella es otra tierra estéril. En definitiva, de que la utopía no está tan cerca. Sin embargo, estas viejas amazonas se unirán a Furiosa, Max y las esposas con su cargamento de semillas. Otra metáfora de vida en clave femenina.

La ayuda mutua y la preocupación por el otro se manifiesta en la decisión de volver a la Ciudadela. Allí han quedado otras mujeres lactantes y niños indefensos.

5. ¿Y si Max hubiera muerto?



Entonces la película alcanza un punto crítico que nivela su etiqueta de feminista radical: la decisión de volver a la Ciudadela la toma Max. La toma un hombre.

Su gesto tras exponer su plan ofreciéndole la mano a Furiosa dice mucho. Es el hombre quien ha decidido qué hacer, la iniciativa es suya. La mujer solo puede aceptar o rechazar.

Es aquí donde el guión parece frenar ante la ruptura; la historia se vuelve más clásica e inclusiva. Hubiera sido realmente rompedor que el protagonista masculino que da título a la saga muriera a mitad de la película, dejando toda decisión -y victoria- a las mujeres.



Sea como sea, Max no lucha por las mujeres; lucha JUNTO a las mujeres. A pesar de todas las imágenes de muerte que su recuerdo le traen. Como Nux, el guerrero que se abre a la vida al contacto de una de las esposas. Ella le humaniza.

Ellas les hacen mejores personas.

Epílogo. O todas o nadie



No habrá sociedad libre ni justa sin las mujeres. Lo que, bajo una situación de privación se traduce de la siguiente manera: no hay revolución sin ellas. Es imposible. No existe. Cero chance.

Mad Max: furia en la carretera —o la película de Furiosa y sus madres y hermanas— es una película sobre el despojo y la violación. Pero también una película sobre la comunidad y la recuperación del terreno arrebatado.

Una película violenta contra la violencia. Una película sobre la justicia y la creación. Sobre la lucha de las mujeres.

Sobre la vuelta a la vida.



Solo ellas pueden salvar el mundo




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