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Fotolog se ha ido a la mierda y es maravilloso

La suya ha sido una muerte anunciada sin necesidad de palabras. Estos son los motivos por los que el cierre de Fotolog nos afecta tanto como los años que llevábamos sin usarlo y por qué es una gran noticia

Nunca sabremos cuántos años habría tardado en llegar el selfie a nuestras vidas si Fotolog nunca hubiera existido.

Probablemente, nos habríamos quedado sin la prehistoria de la autofoto digital. Algo terrible si pensamos en todos los flashes que nunca hubieran rebotado en el espejo de nuestros cuartos de baño y en las risas que nos produce ahora recordarlo.

Sin Fotolog habríamos pasado de la foto convencional a poner morritos delante de una cámara frontal. Habríamos desembarcado directamente en los filtros de Instagram sin pasar por el  plano picado. Esa técnica milenaria para parecer más guapo de lo que se es.

Sin Fotolog nos habríamos perdido la prehistoria del selfie

La historia ha necesitado Fotolog para llegar al futuro, del mismo modo que nosotros lo hemos necesitado en nuestra historia personal para llegar a ser quienes somos.

Su trágico desenlace se sentía en el ambiente desde hacía tiempo pero nadie esperaba que llegara así, con tanta alevosía y nocturnidad...

El día de autos

Cuando el pasado 4 de enero, algunos de sus últimos usuarios acudieron al histórico portal a actualizar sus cuentas —sí, algunos quedaban—, se lo encontraron muerto.

A ellos me gusta imaginar que también se sumaron algunos de sus numerosos ex que, movidos por una locura nostálgica, habían querido recordar su pasado releyendo el que fue su diario de adolescencia. Sin embargo, la web había perdido toda conexión con su servidor.

Fotolog cayó y nadie se molestó en reanimarlo.

Su antiguos usuarios han tratado con más cariño y respeto a la difunta web que sus propios creadores

Sin un comunicado oficial de despedida y una página de Facebook sin actualizar desde el mes de junio, las apps de la página —muchos descubrían entonces que existían— han sido retiradas de Google Play y Apple Store como única confirmación de lo sucedido.

“Españoles, Fotolog ha muerto”. La noticia corría como la pólvora el pasado 7 de enero por los timelines millennials con el homenaje y el respeto que sus propios creadores se han negado a darle.

Velatorio

Lo diré en primera persona porque es la historia de todos:

En Fotolog conocí a la que fue mi mejor amiga durante muchos años. Incluso llegamos a vivir juntas en un país extranjero. ¿Habría llegado a suceder aquello si Fotolog nunca hubiera existido?

También conocí a algunos amores no correspondidos y a mi primer novio. ¿Me dieron mi primer beso gracias a Fotolog? Leí libros, vi películas, escuché música que me llevó hasta los escritores, cineastas y músicos que me influyen hoy.

Todo el mundo tiene derecho al olvido

Aunque en la actualidad Fotolog fuera una herramienta totalmente obsoleta que debería haber desaparecido de la faz de la red hace mucho tiempo, es imposible no sentir que aquellos recuerdos terminan de morir ahora con él.

Por eso, he querido preguntar a mis compañeros de redacción qué dirían en el funeral imaginario de la que fue la primera red social masiva:

“X 100pre” (Juan Carlos, 21 años).

“Le debo mucho a Fotolog. Fue mi primera lanzadera a la red” (Cris, 28 años).

“Con Fotolog ha muerto el pasado oscuro de mucha gente” (Elena, 25 años).

“Yo, en realidad, agradezco que haya ocurrido esto porque olvidé mi contraseña y todos tenemos derecho al olvido” (Ángel, 22 años).

“Me da pena que se haya perdido un Fotolog grupal que tenía con mis amigas pero agradezco que, a partir de ahora, no vaya a aparecer ahí cada vez que alguien busca mi nombre en Google” (María, 20 años).

“El cierre de Fotolog no significa nada para mí porque no le tenía ningún apego emocional. Tenía uno solamente porque lo tenía todo el mundo” (Miquel, 23 años).

“Fotolog fue como nuestra primera novia. Nos sirvió a todos para saber lo que NO queríamos para nuestros futuros yoes virtuales” (Pol, 32 años).

El muerto al hoyo y el vivo al bollo

Cayó Fotolog como caen los grandes imperios. El otomano, Roma, Messenger... Como deberían haber caído hace mucho My Space y Live Journal, antes de convertirse en una serie de éxito con demasiadas temporadas. Y como, algún día caerán también Facebook, Instagram y Twitter (ojo con esta que ya ha empezado a ir un paso por detrás).

A los habitantes de los primeros años del siglo XXI, la historia nos tiene un hueco reservado solo comparable con la invención de la imprenta.

EL avance de Internet es solo comparable al de la imprenta

Siempre seremos los dinosaurios de la red. Los primeros que se pasearon por páginas y apps que, en algún momento, solo existirán en los libros polvorientos de la biblioteca. Los primeros que hicieron esto y aquello que desembocó en esto otro.

Pero un gran hueco en la historia conlleva también una gran responsabilidad y hay una enseñanza muy importante que debemos sacar de la muerte de Fotolog antes de que sea demasiado tarde.

En Internet sucede algo curioso. Por un lado, lo que subimos es susceptible de perseguirnos toda la vida y hacérnosla imposible. Por otro, todo es efímero y temporal.

Si confiamos el almacenaje de todos nuestros recuerdos a una nube, llegará el día en que acaben evaporándose como agua de lluvia.

Hay algo bello en ello, no se puede negar, por eso existe Snapchat. Pero que a nadie le pille desprevenido cuando Facebook cierre.

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