Columnas

Feminismo sexy: muy a favor

Este es un mensaje para la artista Andrea Mary Marshall

No opuse resistencia y cliqué el jugoso titular de la revista Dazed: "Una artista crea la versión feminista del calendario Pirelli".

Me encontré con una galería de 14 imágenes, 7 parejas de autorretratos.

La bella artista Andrea Mary Marshall jugaba al blanco y al negro, a los contrarios: una versión "Pirelli" de sí misma se opone a otra que debemos interpretar como feminista.

"Espera, espera", me dije. "Piensa".

Las mujeres de la izquierda son mujeres sexuales, fogosas, encajarían en el personaje de stripper provocativa que explota su sensualidad inflamable con un cigarro en la boca. Chicas Playboy, Interviú, chicas lo que haga falta.

Las mujeres de la derecha no se maquillan, visten tejanos, camisa y cazadora de cuero. Están tristes, pensativas. La luz es que las rodea es fría. Diría que incluso se intuye su profunda soledad.

"No lo estás entendiendo. ¿Se supone que las mujeres de la izquierda no pueden ser feministas?".

¿Es posible que Andrea Mary Marshall acabe de inventar el feminismo estético? ¿El look feminista?

En el texto que acompaña a la galería, Marshall se explica. Y digo se explica porque lo que cuenta no concuerda demasiado con lo que transmite su obra si prescindimos de sus palabras.

"Soy muy consciente de la forma en que las mujeres están representadas en los medios de comunicación dominantes y en la cultura pop. Por un lado, creo que los cuerpos de las mujeres deberían ser celebrados. Pero no creo que sea lo único que deba celebrarse sobre las mujeres".

¡Pero si estamos de acuerdo! Lo que no termino de entender es que su obra se llame "El Calendario Feminista", como si la versión recatada y tristona de ella misma fuera la verdaderamente feminista.

Es más, ¿es posible que Andrea Mary Marshall acabe de inventar el feminismo estético? ¿El look feminista?

"En general, me siendo cerca ambos lados", sigue explicándose. "Unos días, sin embargo, me siento más cerca de un lado o una de las imágenes. Eso era parte de mi objetivo al crear este proyecto: explorar la fluidez de la mujer".

Igual soy yo, pero aquí yo veo ninguna fluidez, más bien el muro de Cisjordania. Veo una frontera clarísima entre dos tipos de mujer: la feminista y la que no lo es, o peor aún, la que no lo aparenta.

¿Cómo una mujer "así" va a ser feminista? ¿Es posible que una mujer sexy, una tía buena, lo sea?

No voy a hacer trampas. Es evidente que vivimos en un mundo que sexualiza y objetiviza el cuerpo de la mujer. Es obvio que un calendario erótico hecho y pensado para hombres responde a sus intereses y su visión del mundo.

Veo una frontera clarísima entre dos tipos de mujer: la feminista y la que no lo es, o peor aún, la que no lo aparenta

Lo que me parece tramposo es que Andrea Mary Marshall oponga dos estéticas de forma tan chusca. Y que, en las entrevistas, diga lo contrario (“Para mí, ser una mujer es una experiencia mucho menos binaria").

Marshall viene a decir que sólo hay una forma de ser sexy: siendo objeto sexual de la mirada masculina. Y propone una imagen, la estética que una mujer feminista debería mostrar.

Pero lo peor que puede pasarnos es que por las calles empiece a oírse: "¡Mira, una feminista!". Porque el objetivo es que cualquier persona luzca la igualdad por dentro, que todos se sientan interpelados por un mundo justo y menos violento para más de la mitad de la población mundial.

Intuyo que, en este sentido, lo mejor que nos puede pasar es que un pivón embadurnado decida incendiar el machismo dejando caer su cigarrillo.

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