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Fast-foodie: diario de un fanático de la comida basura

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Un alegato a favor de las palomitas de bolsa

David Broc

14 Abril 2015 06:00

GUARRADA Nº4

Palomitas Mister Corn Tex Mex

Valor energético por 30 g: 132 kcal

Grasas: 5,3 g (0,7 g saturadas)

Hidratos de carbono: 16 g (1,1 g azúcares)

Fibra alimentaria: 3,1 g

Proteínas: 3,3 g

Sodio: 0,98 g

Una de las razones por las que Estados Unidos me ha parecido siempre una potencia mundial es porque lleva años avanzada al resto en materia de comida basura.

Cuando aquí hemos empezado a acostumbrarnos ya a las patatas fritas de sabores exóticos —en realidad son sabores de primero de guarrada como cheeseburger o paprika…—, ahí ya andan unos cuantos cursos por delante con patatas fritas con sabor a capuccino, a pollo frito y gofre —todo un guiño a la southern food— o a pan de ajo con queso. Aquí es relativamente reciente la llegada de las Oreo bañadas en chocolate blanco —las white fudge en slang cerdaco— y ahí, en cambio, ya han experimentado con sabores tan suculentos como el de banana split, el de mantequilla de cacahuete o incluso el de pan de jengibre.

Y qué decir de las palomitas: cuando hace unos cuantos años ya aquí descubrimos las palomitas dulces, o también llamadas palomitas de colores, ahí ya estaban en otro nivel de perversión calórica mucho más adelantado.


Cuando aquí hemos empezado a acostumbrarnos a las patatas fritas de sabores exóticos, en Estados Unidos andan con patatas fritas con sabor a capuccino, a pollo frito y gofre o a pan de ajo con queso



Gracias a la empresa Grefusa, uno de los epicentros neurálgicos del snack en España, y una de las marcas que más alegrías me ha dado viendo partidos de fútbol y baloncesto, el mercado nacional de maíz empieza a quitarse el miedo y la vergüenza para enseñar la patita en materia de sabores raros. La línea Mister Corn se está especializando claramente en ello, principalmente por todo el abanico de variedades de frutos secos que le dan impulso, pero también, y aquí es donde fijamos nuestra atención, por el nada fácil ámbito de las palomitas.

Y es que el de las palomitas es un territorio muy complejo y de difícil gestión.

Por un lado, por razones de impronta cultural: históricamente hemos entendido la palomita más como un snack para comer en el cine que como un snack casero. Y una vez hemos asimilado también sus posibilidades en el hogar, hemos dado por hecho que las palomitas tenían que hacerse y comerse al momento. Es por ello por lo que las palomitas de microondas se llevan casi toda la parte del pastel y dejan en una posición muy residual a las palomitas ya hechas y empaquetadas, siempre mal vistas y muy poco consideradas por el público potencial. Que si están rancias, que si no hacen cre cre, que si les falta sal…

Así pues, el añadido de sabores extraños o poco convencionales a la línea Mister Corn es un intento claro por darle un plus a un producto a priori con mala prensa. El otro plus, también interesante, consiste en el hecho de que estas palomitas se pueden calentar en el microondas —treinta segundos—, con el noble objetivo de equilibrar una lucha muy desigual contra las palomitas humeantes y chispeantes de microondas.

Además de las palomitas normales al punto de sal, Grefusa ha lanzado las palomitas con sabor Tex Mex y las palomitas con sabor Chicago cream, los dos primeros tests para acercarse a una tendencia muy asentada en Estados Unidos. En esta ocasión hemos decidido catar las Tex Mex, seguramente porque ya puestos a meternos en faena mejor hacerlo por todo lo alto y sin miramientos.


Las palomitas son un territorio muy complejo. Históricamente hemos entendido la palomita como un snack para comer en el cine. Y cuando asimilamos sus posibilidades en el hogar, dimos por hecho que las palomitas tenían que hacerse al momento



Se pueden decir muchas cosas de estas palomitas, y algunas de ellas muy positivas. Crujen. Y crujen bien.

No es esa palomita blanda que se descompone al entrar en contacto con la saliva, sino que realmente tiene consistencia. El Tex Mex se nota. Se nota en forma de polvillo artificial, muy en la línea de los Doritos Tex Mex de Matutano, también a la hora de dejarte los dedos impracticables para cualquier actividad, y se nota también en el aroma y en el paladar. Es un Tex Mex de manual, previsible y muy presente en el mercado de golosinas y snacks actualmente. No obstante, al tratarse de palomitas, de un tamaño mucho más pequeño que unos Doritos o unos Fritos, quizás su intensidad queda reducida de forma notoria e invita a devorar la bolsa sin ser plenamente consciente de ello.

Debo decir que acostumbro a tener problemas digestivos cuando me adentro en el territorio comanche de los colorantes y aromatizantes extremos. En concreto, cuando se trata de sabores como el jamón, el Tex Mex o el barbacoa, auténticos desatascadores estomacales, mucho más agradables e infalibles que una lavativa. Y tenía cierto miedo de que con estas palomitas me sucediera lo mismo. Más allá de algún retortijón, de una sensación de sed propia del Sahara y de la pérdida de sensibilidad del paladar durante unos minutos, peajes mínimos cuando uno entra en materia de cerdadas, no ha habido más contratiempos que lamentar. 

Las palomitas Tex Mex de Mister Corn, pues, merecen un aprobado generoso. No solo porque están buenas, crujen, cumplen con lo prometido —sabor Tex Mex a raudales— y pueden presumir de un considerable poder adictivo, sino también porque abren la puerta a un mundo de posibilidades infinitas en lo que a sabores se refiere y nos acercan un poco más al paraíso de la guarrada.


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