Columnas

Así es como Facebook planea salvar al periodismo (o matarlo definitivamente)

Instant Articles podría cambiar las reglas para siempre

*Ilustración de portada de Pawel Kuczynski.

Lo quiero fácil, bonito... y lo quiero ahora.

Facebook acaba de convertirse en la publicación más grande del mundo.

Hace tiempo que ya no necesitamos entrar en las home de los medios para informarnos. Un simple vistazo a nuestro news feed suele bastar. Gracias al constante rediseño de sus algoritmos, Facebook se ha convertido en uno de los embudos de contenido más efectivos de la red. Los números lo avalan: el 25% del tráfico referido de la red —es decir, aquel que viene de otras páginas— procede de Facebook.

Era cuestión de tiempo que la compañía decidiese que quería ese tráfico para sí misma. Pero, ¿cómo hacerlo? Esta pregunta ha empezado a responderse con Instant Articles, una plataforma para publicar contenido que vive exclusivamente dentro de Facebook. Con Instant Articles, los usuarios ya no tienen que salir de la red social para consumir lo que se publica en ella.

Instant Articles se estrenó este miércoles con artículos de The New York Times, BuzzFeed, National Geographic, NBC y The Atlantic. En la primera toma de contacto, sus principales ventajas son dos: la rapidez y la versatilidad multimedia.

Ambas están conectadas al imparable trasvase hacia el consumo móvil. Las pantallas de ordenador están dejando paso a las de los smartphones.

Los periódicos y revistas llevan mucho intento adaptar las plantillas de sus webs y sus modelos de negocio a las pantallas pequeñas. A menudo con poco éxito. Cargar ciertas páginas en un dispositivo móvil puede ser una experiencia desesperante y extremadamente lenta, en gran parte debido al despliegue de banners que se produce cada vez que un usuario pincha en un link. Una vez cargadas, es habitual que presenten problemas de visualización o la experiencia estética sea pobre.

Facebook se ha dado cuenta que la tecnología que utilizan las publicaciones no suele estar a la altura de sus contenidos. E Instant Articles es su manera de solucionarlo. Todos los artículos cuentan con vídeos incrustados, fotografías dinámicas, gráficos interactivos y la posibilidad de escuchar comentarios. Es espectacular a los ojos y práctico de consumir al mismo tiempo. Y todo ello se carga de inmediato.

David Carr dijo que para los medios de comunicación Facebook siempre ha sido como ese perro enorme que se dirige hacia ti galopando en el parque. A menudo se hace difícil saber si quiere jugar contigo o quiere comerte

Para entender el potencial de este tipo de presentación, hay que fijarse en el precedente del vídeo.

Los vídeos de Facebook reciben una media de 1.000 millones de visualizaciones al día: su éxito es incontestable. Gran parte de ello se debe a que a la fluidez con la que han sido incrustados en nuestros news feeds. A diferencia de los vídeos de YouTube, no nos piden ningún esfuerzo. Se reproducen automáticamente y no contienen publicidad. Pueden parecer detalles menores, pero en un tiempo tan dominado por la impaciencia, resultan claves.

Con Instant Articles, Facebook quiere aplicar este tipo planteamiento a todo tipo de contenidos. Esto no significa que solo vaya a publicar contenidos ligeros o menores, sino todo lo contrario. Una de las piezas con la que se ha estrenado es un estremecedor reportaje del New York Times sobre Laís Souza, una ex-gimnasta brasileña que quedó paralítica tras un accidente de esquí.

Un perro en el parque

Para presentar Instant Articles, Facebook se ha asociado con la elite de los medios de comunicación. Que publicaciones tan poderosas como BuzzFeed o el New York Times quieran unirse al servicio da una idea de lo atractivo que resulta para los medios. Si dos de los medios más rentables del mundo quieren unirse a la plataforma, ¿cómo no van a querer unirse aquellos medios pequeños que luchan a diario para sobrevivir?

Pero las cosas no son tan sencillas.

En palabras del añorado David Carr, para los medios de comunicación Facebook siempre ha sido como ese perro enorme que se dirige hacia ti galopando en el parque. A menudo se hace difícil saber si quiere jugar contigo o quiere comerte.

Que Facebook esté dispuesta a compartir su capacidad de transformar la atención de sus usarios en dinero es extremadamente excitante para los medios

Las ventajas para las publicaciones saltan a la vista. En un momento en que todos los medios luchan para encontrar la mejor manera de renovar su lenguaje, Instant Articles ofrece un potencial multimedia inaudito hasta la fecha. Es como si, de pronto, se acabaran todas sus limitaciones tecnológicas.

Luego están los incentivos económicos. No solo porque Facebook vaya a compartir una parte de los ingresos que generen los contenidos, ni porque ofrezca unas posibilidades de segmentación que los medios todavía desconocen, sino porque se elimina la necesidad de competir.

Los ingresos de la inmensa mayoría de publicaciones del mundo han pasado a depender de la news feed. Pero ninguna puede soñar con acercarse al rendimiento económico que le saca Facebook. Que la compañía esté dispuesta a compartir su capacidad para transformar la atención que recibe de sus usuarios en dinero resulta extremadamente excitante para los medios. De la noche a la mañana, sienten como si pudiesen saltar de una industria moribunda a otra en pleno auge.

Pero también existen razones para permanecer escéptico ante lo que supone Instant Articles. Está el temor de que ello conlleve ceder demasiado control a los todavía opacos algoritmos de la compañía, de que suponga regalar valiosa información sobre los lectores o de que implique someterse en exceso a su potencial censura.

La contrapartida a poder formar parte de la gallina de los huevos de oro es acabar dependiendo en exceso de ella. Es cierto que, actualmente, la gran mayoría de tráfico de muchas publicaciones ya depende de Facebook. Pero unirse a Instant Articles implica ceder prácticamente todo el control sobre los ingresos por publicidad a la red social. Y la compañía nunca ha ocultado que su interés primordial es su propio crecimiento.

Puede que Facebook se convierta en la propietaria de todos los medios sin necesidad de comprar la industria

Hace tiempo que Facebook dejó de ser una página web para convertirse en una compañía móvil. Es decir, en una colección de apps. Es por ello por lo que no tienen inconveniente en gastar cantidades ingentes en la compra de cualquier app que pueda robarle la atención de los usuarios de móvil. Ahí están las adquisiciones de Instagram y WhatsApp para atestiguarlo.

Lo único que inquieta a Facebook es que surja un nuevo Facebook. Su gran obsesión es seguir captando el interés de sus usuarios. Y con Instant Articles está eliminando una de las razones primordiales para salir de su ecosistema. Pero puede que también sea el primer paso de un lento proceso de absorción de todos los medios del mundo. Con la diferencia de que, en este caso, puede que ni siquiera tenga que comprar la industria para ser propietaria de ella.

Es posible que los medios hayan vislumbrado la revolución que llevan tanto tiempo buscando para asegurar su futuro. El problema es que puede que este futuro no les pertenezca a ellos, sino a Facebook.

Instant Articles es el futuro... pero, ¿de quién?

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