Columnas

Escandalizando al talibán del buen gusto

Momus

“¿Música? ¡Oh, me gusta todo tipo de música! ¡Un poquito de todo!”

Claramente la persona que esta hablando no es ninguno de nosotros. Esta persona no es un dogmático y discriminador nerd musical. Sin embargo, se trata con toda probabilidad de una buena persona; cálida, flexible e inclusiva, una persona que rehúsa a excluir y a juzgar, y que puede ver el lado bueno en cualquier cosa y en cualquiera.

Yo soy completamente lo opuesto a esta persona. A veces creo que he definido mis gustos tan estrechamente que no hay música que alcance mis estándares. Durante un año entero no escuché nada más que grabaciones de campo de aire vibrando en botellas. ¡En serio! El artista se llama Toshiya Tsunoda. Usa micrófonos piezoeléctricos. Y aire. Y botellas.

Y es entonces, justo cuando parece que una especie de talibán del buen gusto en mi interior ha prohíbido la música en mi casa, cuando escucho algo que me gusta. A menudo es algo completamente equivocado, algo que se contradice por completo con mi gusto y con mi ideología. Por ejemplo, esto, "American Psycho" de Mower:

He de decir que odio el metal, Cali-punk, thrash, o como quiera que llaméis a esto. No está ni siquiera en mi radar. Así que ¿cómo fue siquiera que escuche "American Psycho"? Bueno, por alguna razón quería escuchar a Superchunk. Resulta que ellos tienen una canción que se llama “Mower”. Debajo del video de Youtube había un comentario de un fan de Mower en el que insultaba a Superchunk: “¡Este mariquita idiota y quejica indie rock, apesta!”, con ganas de asentir, fui a escuchar su sugerencia, Mower. Y los encontré mucho más interesantes que Superchunk.

Mower transgrede mis propios y cuidadosamente establecidos estándares, y a mi propio talibán del buen gusto. Me causaron el mismo escalofrío que siente el hijo que se rebela ante su padre. También hay, tras esa muralla de ruido, una delicadeza interesante, sutileza y moralidad. "American Psycho", se mueve de un asalto completo, a una extraña y conmovedora sección melódica. Y la canción “Road Rage” de Mower, a pesar de sonar en un principio fascista y nihilista, resulta hablar sobre la importancia de conducir de manera responsable. El talibán es entonces apaciguado.

Aquí hay otra canción que descubrí que me gustaba, y que es completamente ajena a mis gustos. Es de una banda llamada Snowden y se titula “Black Eyes”. La escuché por accidente en el vlog de un profesor de colegio en Japón:

Supongo que me gusta esta canción porque me recuerda al grupo de Gary Numan, Tubeway Army, pero también a bandas de la 4AD de los primeros ochenta. Hay un poco de Modern English, un poquito de The Cure y Joy Division en ella. A este revivalismo lo llamaría normalmente “Retro Necro” y le daría sus crueles azotes. Pero hay algo en esta canción (la forma en la que desarrolla tras el minuto 2.30, descendentes y lastimeras pinceladas en la voz) que me engancha. Es un placer culpable para un clérigo puritano.

Otra música que me ha gustado recientemente ha estado ligeramente más dentro del paramétro de mis gustos. Mi talibán interno casi le da el aprobado a Hilde Tropengold, por ejemplo, el proyecto cantautor con cantante indie de Chrizzi Heinen, una etno-musicóloga de Colonia. La música es lastimosa, simple y directa y encantadora, aunque supongo que el talibán que hay dentro de mí la ha sentenciado a cadena perpetua por cursi.

Me enteré de otra joven banda británica Cleckhuddersfax a través de un bolso con un simpático diseño que un amigo músico trajo a un picnic. Cuando llegue a casa y los googlié, encontré que la música era tan peculiar como el bolso. Supongo que Cleckhuddersfax suenan a los primeros Blur mezclados con Rock Progresivo. También hay algo de Captain Beefheart en su sonido. Son muy buenos.

Nos estamos acercando cada vez más a mi gusto musical oficial, y por eso toca el turno a la obligada banda japonesa: Delaware. Son diseñadores gráficos que aplican su estética irregular de 8 bits y de baja resolución a la música que hacen, a la que añaden guitarras vibrantes y lácteas cajas de ritmo. “Pond Frog Plop” es su álbum más reciente, también disponible como una aplicación de iTunes (con su propia interface en vinilo para escrachear).

Terminamos hoy con la música que más me entusiasma, música que apruebo totalmente en todos los niveles. ¡Con música española! Internet2 es el proyecto musical de Carlos Carbonell, que trabaja con su socio Jordi Ferreiro en el grupo de arte y diseño Comte D’Urgell. Cuando escribí sobre Internet2 en mi blog, apunté sobre la originalidad de su música y su presentación (¡ropa interior MIDI! ¡Documentales falsos! ¡Bailes folclóricos!), y describí como sentí que su espiritú musical estaba cercano al mío.

“Internet2 son otra señal de que España esta produciendo alguna de la más interesante y fresca cultura de Europa ahora mismo,” Escribí.

¡Uh oh! ¿Están mis talibánes del buen gusto reafirmando su control? ¿Estarán cercanos a tomar España? Tal vez es hora de escuchar otra canción de Mower.

Preso de su fascinación por ideas como la identidad, Japón, los viajes en el tiempo o el sexo, Nick Curry ha construido un personal mundo de referencias a través de sus discos como Momus y de artículos para The New York Times o Wired donde da una explicación sobre la manera en la que el desarrollo de la tecnología y las nuevas formas de comunicación han convertido lo que somos en algo diferente.

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