Columnas

De actor de culebrón a la mayor estrella de rap del momento

Es imposible que no te guste Drake

El pasado verano ocurrió un hecho inaudito: Kanye West admitió que había alguien por encima de él en la música. En una entrevista con GQ, reconoció que Drake había ocupado su lugar como el artista más popular del hip-hop. Llevaba razón.

Los números no mienten. If You're Reading This It's Too Late, el trabajo que lanzó por sorpresa el pasado viernes, se ha convertido en su cuarto número uno consecutivo con 500.000 copias vendidas en la primera semana. En solo tres días, sus canciones fueron escuchadas más de 17 millones de veces en Spotify, estableciendo un nuevo récord en el servicio. La anterior marca en la semana del lanzamiento estaba en 15.8 millones. La tenía Nothing Was The Same , su anterior disco.

Hace siete años todo esto parecía imposible.

El ascenso del rapero sensible

Cuando en 2008 Lil Wayne se lo llevó de gira presentándole como su sucesor, la gran mayoría del publico no entendió nada. Por entonces, Drake todavía era Aubrey Graham, un joven actor canadiense que se había dado a conocer interpretando al minusválido Jimmy Brooks en la serie Degrassi: The Next Generation. ¿Qué pintaba un actor de un culebrón adolescente que solo había grabado una mixtape mediocre al lado del una de las mayores estrellas del rap? Aparentemente, poco. Pero Wayne había visto algo que a la mayoría se le había escapado.

Lo que había visto Wayne era al tipo capaz de liderar la nueva era en el hip-hop que se avecinaba. Ese año Kanye West había publicado 808 & Heartbreak , abriendo la veda para los raperos que también cantaban y poniendo la piedra angular del hip-hop emo. De pronto, el rap también podía mostrar las fragilidades emocionales. Y en eso, nadie gana a Drake.

Con la llegada de Internet hemos podido saber que la gran mayoría de raperos que afirman ser “gángsters” lo son solo en su imaginación

Esta mierda me ha hecho llorar”, “Drizzy me ha hecho sentir movidas. Estoy a punto de llamar a mi madre y decirle que la quiero”, “Cuando escuché esto por primera vez anoche estaba colocado y lloré”. Son algunos de los comentarios de los usuarios de la página RapGenius sobre You & The 6 , la canción dedicada a su madre que incluye su último disco. Este es el tipo de reacciones que Drake provoca en sus fans. Tiene el don de dejarte hecho polvo.

La capacidad de Drake para conectar con la gente tiene mucho que ver con su talento lírico. Como escritor entiende que lo más importante es el receptor. Mientras otros se pierden en lo intricado para darse importancia, él sabe destilar sus palabras para poder transmitir sus ideas del modo más natural posible. Drake desecha el artificio en beneficio de la comunicación directa. Y hacer que parezca fácil siempre es lo más difícil.

Pero la revolución que encarna Drake va más allá de lo estrictamente musical: tiene que ver con su personalidad.

Un nuevo paradigma

Uno de los conceptos claves en el rap siempre ha sido la autenticidad: ser “real”, que tu vida se corresponda con el personaje que construyes en tu música. En la era del gangsta rap, nadie ponía en duda que alguien que relataba un estilo de vida criminal formase parte de ello. Pero con la llegada de Internet hemos podido saber que la gran mayoría de los raperos que afirman ser “gángsters” lo son solo en su imaginación. Ahí está el caso de Rick Ross, que pasó de rapear sobre el tráfico de cocaína a ser desenmascarado por The Smoking Gun como un antiguo agente de prisiones.

Drake, en cambio, no va de tipo duro, sino de tipo vulnerable. Rapea sobre ser un chico normal que “empezó desde abajo”, no se avergüenza de declarar el amor que siente por su madre, admite ser un desastre con la relaciones y convierte sus lamentos en canciones. Va de tipo sensible y es exactamente eso. En un mundo obsesionado con el status, admitir tus fragilidades puede ser el mayor acto de valentía. Le podrán acusar de pensar demasiado en las chicas. Pero nadie podrá decir que no es “real”. En definitiva: Drake ha cambiado el paradigma de lo que significa ser “auténtico” en el rap mainstream.

 

Kanye West abrió la veda para el hip-hop emo. De pronto, el rap también podía mostrar las fragilidades emocionales

El hecho de romper los esquemas también le ha comportado una legión de haters. Gente que le odia porque canta demasiado, gente que le odia porque no tuvo una infancia difícil, gente que le odia porque no fuma hierba, gente que le odia por cómo mueve su mano derecha al rapear, gente que le odia porque es blando, gente que le odia por su dudoso gusto al vestir, gente que lo odia por su peinado, gente que le odia por tener unos labios demasiado carnosos. Pero la mayoría de argumentos pueden resumirse en uno: Drake no concuerda con una idea anticuada de lo que debería ser un rapero.

Pero ese es, precisamente, su mayor mérito. Conseguir ocupar el trono del rap mundial y seguir gustándole a las madres no es un tarea fácil. “Cada vez que hago conciertos todo el mundo se pone nervioso porque/ Los hipsters tendrán que llevarse bien con los negros del gueto” rapeaba en Ignant Shit . Esas líneas son de 2009 pero sirvieron de premonición al devenir de su carrera. Ha sido capaz de ser lo opuesto a todo aquello que mucha gente considera sagrado en el rap y a la vez representar todo lo que mucha gente ama del rap.

El hip-hop le necesita

Drake es, probablemente, el rey del rap más improbable de todos los tiempos. Pero es una figura esencial para entender el presente —y el futuro— del hip-hop. En un momento en el que el género parece haber aceptado la falta de lirismo mientras no se pierda la energía, y en el que que parece que ya no es necesario trabajar la cadencia del flow mientras se sea visceral, que existan raperos jóvenes tan comprometidos con la creatividad es imprescindible. El hip-hop necesita sustancia e intención para contrarrestar el empacho de swag.

Siete años atrás parecía imposible que un ex-actor canadiense medio judío pudiese convertirse en el rapero más importante del mundo. Pero que lo haya conseguido es una gran noticia para la música. Significa que el género está vivo y en movimiento. Drake ha llegado a lo más alto siendo genuino, y sus fans se han entregado a él porque se ven reflejados en su manera de ver la vida. Este tipo de implicación es la que genera mitos e iconos. Drake ya se ha convertido en uno. Y el hip-hop los sigue necesitando para pervivir como cultura.

Contra el empacho de swag, Drake

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