Columnas

Un Drácula cañí y la obra maestra de François Ozon: la cartelera de la semana

Algunas pistas para planificar las salidas al cine a partir de este mismo viernes

Esta semana la cartelera viene con variedad y disparidad: un Drácula en 3D dirigido por Dario Argento y guionizado por Enrique Cerezo (sí, el presi del Atleti), la nueva obra magna de François Ozon, y además recuperamos la muy indie “Submarine”.

La cartelera de esta semana no es precisamente espectacular, pero sí hay un título brillante, varios estrenos a tener en cuenta y una película estupenda que se nos escapó la semana pasada y valía la pena recuperar. Ahí van unas pistas.

1. “En La Casa”, de François Ozon

Una de las películas del año. Adaptación de la obra de teatro “El Chico De La Última Fila”, escrita por el madrileño Juan Mayorga, “En La Casa” es un juguete lleno de trampas mortales, un caramelo envenenado. Tiene las formas de una comedia costumbrista y, en el fondo, un estudio aterrador de la vulnerabilidad del ser humano y su capacidad para manipular y ser manipulado. La historia es sencilla: un veterano profesor (Fabrice Luchini) desarrolla una fascinación y una curiosidad cada vez más irracionales por las redacciones de un alumno (Ernst Umhauer), un chaval demasiado brillante para su edad, astuto y lucidísimo. A partir de ahí, el francés François Ozon, autor de una filmografía tan variada como potente, con entradas como las extraordinarias “Amantes Criminales” (1999), “Bajo La Arena” (2000) y “Mi Refugio” (2009), levanta una afiladísima reflexión sobre el arte de contar historias y las razones por las que las compramos. ¿Qué mecanismos verbales activamos para seducir, convencer o engatusar? ¿Manipulamos consciente o inconscientemente? ¿Cómo estructuramos, retorcemos y adornamos las historias para tocar –y a veces hundir– a nuestro interlocutor? O, del otro lado, ¿nos dejamos liar? ¿Por qué nos fiamos tanto de las palabras? ¿Nos manipulan o queremos que nos manipulen? ¿De verdad importa lo que dicen los demás?

Muy bien interpretada y resuelta con habilidad por Ozon para rebajar la teatralidad del texto de base, “En La Casa” se mueve en el terreno de la comedia dramática para articular su cavilación sobre la estrategia del contador de cuentos y las armas de las que dispone el receptor para comprarlos o tumbarlos. Pero poco a poco se adentra en un terreno fascinante, escurridizo e hipnótico, y flirtea con tanto disimulo como atractivo con el fantástico.

2. “Dracula 3D”, de Dario Argento

Tener que hablar o escribir sobre una propuesta como “Dracula 3D” es un trago, básicamente por dos razones. 1) Cuesta valorarla como película en sí misma, sin tener en cuenta el nombre de su director. 2) Ni siquiera llega a cumbre del humor involuntario. Versión delirante (sin querer) del clásico de Bram Stoker, coproducción entre España (Enrique Cerezo luce crédito de productor y, atención, de guionista), Francia e Italia y rodada en un tosco 3D, “Dracula 3D” es una película senil e insignificante en la filmografía de un cineasta clave en la historia del cine y fundamental para entender el terror y el fantástico modernos.

Cuesta horrores detectar en ella destellos del brillo de su autor, responsable de clásicos como “Rojo Oscuro” (1975) y “Suspiria” (1977)… De hecho, no los hay. Pero tampoco apetece hacer sangre a costa de lo absurdo y delirante de la propuesta por respeto a su director, que no ha envejecido bien en lo cinematográfico (con el reparto más chiflado que se recuerda, encabezado por la ex pareja / dúo cómico Adrien Brody-Elsa Pataky, su anterior “Giallo” también era para salir corriendo) pero que, como mínimo, sigue con ganas de hacer películas a los 72 años. Igual en breve le sale algo decente. Pero hay otra razón por la que no rematar a “Dracula 3D”: entre su muy loco reparto (Argento ha unido en una película a Rutger Hauer y Unax Ugalde, poca broma) está la maravillosa Asia Argento, que sube por defecto una estrella a todas las películas en la que aparece.

3. “Los Amos Del Barrio”, de Akiva Schaffer

Razones por las que comprar sin dudar “Los Amos Del Barrio” (traducción perezosa del aún más perezoso título en ingles “The Watch”) aunque tenga críticas atroces: su media en www.metacritic.com, página web que recopila reseñas de los medios internacionales más importantes, es de 36 sobre 100 (basada en la opinión de 35 críticos, es decir, de muchos críticos).

1) Es obra de Akiva Schaffer, prolífico director y guionista del Saturday Night Live.

2) Entre los guionistas se encuentran dos señores muy graciosos, grandes autores de comedia: el también actor Seth Rogen y Evan Goldberg, que ya habían escrito juntos el guión de las extraordinarias “Supersalidos” (2007) y “Superfumados” (2008).

3) El reparto es directamente espectacular: Ben Stiller, Vince Vaughn, Jonah Hill y el actor de “Los Informáticos” Richard Ayoade (del que la semana pasada se estrenó su primera película como director, la estupenda “Submarine”, reseñada a continuación), en la piel de un grupo de vecinos que forman una patrulla de vigilancia para “proteger” a la comunidad.

4) Cruza comedia, ciencia-ficción y fantasía, y como referencia principal se habla de “Los Cazafantasmas” (1984).

Sería raro que todo el mundo estuviera equivocado, pero también cuesta creer que de ese material salga algo horroroso. Crucemos los dedos.

4. “Submarine”, de Richard Ayoade

Recupero esta película porque la semana pasada quedó eclipsada, como todo, por el estreno de “Skyfall” y es estupenda. Fiel adaptación de la novela de Joe Dunthorne “Submarino” (editada por SUMA de letras), se trata de una aproximación lúcida, emocionante y deliciosamente atemporal a la adolescencia.

Cruce casi perfecto de Holden Caulfield y James Sveck, protagonista de “Algún Día Este Dolor Te Será Útil” (Libros del Asteroide) de Peter Cameron, otra gran novela sobre esa etapa, el chaval en torno al que gira “Submarine” debe lidiar a la vez con dos cosas grandes: la posible separación de sus padres y el descubrimiento del amor y del sexo. Esa sencilla premisa sirve a Ayoade para exponer con una equilibrada mezcla de emoción, perspicacia y humor negro las alegrías y los dramas que genera darse de bruces con el mundo de los adultos. “Submarine” remite, como prácticamente todo el cine independiente de deliberada referencialidad pop, a Wes Anderson en su puesta en escena, pero también hay mucho de la nouvelle vague en su representación estética y formal de las emociones. Redondea el conjunto la estupenda banda sonora de Alex Turner.

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