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Creíamos que conocíamos a Drake... pero su nuevo disco demuestra que no

VIEWS es la primera gran decepción de la carrera de Drake :(

1. El vértigo.

¿Quién es Drake?

A estas alturas, parece una pregunta absurda. Al fin y al cabo, el tipo ha “construido una carrera rememorando viejos tiempos”. Lo dice él mismo en U With Me?, el tercer corte de VIEWS.

Es el rapero introspectivo por excelencia. Deberíamos saberlo todo sobre él. Y en cierto modo es así. Sabemos el nombre de sus amantes, cuáles son sus rincones favoritos de Toronto, los restaurantes en los que cena y lo que le cuenta a su madre cuando la llama por el teléfono.

Pero, en realidad, si alguna conclusión podemos sacar de VIEWS, su quinto álbum de estudio, es que no está tan claro que Drake sea la persona en la que creíamos que se había convertido.

If You're Reading This Is Too Late supuso una ruptura. Publicado el pasado año, sin previo aviso y presentado como mixtape, en ese trabajo nos topamos con un Drake desafiante. Atrás quedaban las lamentaciones sobre sus ex, las cavilaciones sobre los sinsabores de la fama y los reproches a una familia disfuncional. Atrás quedaba, en definitiva, el convertir sus inseguridades en su principal moto creativo.

Tras If You're Reading This It's Too Late, parecía que Drake iba a inaugurar una nueva fase de su carrera. Pero en VIEWS regresa a una fórmula que empieza a dar síntomas de agotamiento

Ese lanzamiento parecía presagiar una nueva fase en su carrera. El chaval con pinta de memo que había empezado como actor en un culebrón juvenil finalmente se creía el Dios supremo del hip-hop para millennials que los números indicaban que debía ser. A su vez, parecía que había encontrado el tan anhelado equilibrio entre credibilidad y comercialidad. En invierno podía poner a ralla a la competencia con tracks tan agresivos como 6 God y en verano podía hacer bailar a toda la familia con un hit como Hotline Bling.

¿Quién iba a ser capaz de contrarrestarle? Incluso la tan parodiada portada de VIEWS parecía una alegoría (burda) de su recién estrenado reinado.

Este disco debía ser la ceremonia de coronación. Pero habrá que ajustar la corona. Al parecer le venía demasiado grande.

Cómo si la vista desde la CN Tower le hubiese provocado un ataque de vértigo, en VIEWS Drake regresa a su zona de confort. La del artista que se mueve con soltura entre el el rap y el R&B, entre la puya y el caramelo, entre la mueca burlona y los ojos de cordero degollado.

El problema es que es una fórmula que empieza a mostrar síntomas de agotamiento.

2. El melodrama.

Drake siempre ha sido el alumno más aventajado de la escuela del rap emocional que fundó Kanye West con 808's & Heartbreak.

No solo por hablar de desamores, soledad y angustia existencial en sus versos. Sino porque nunca temió mostrarse vulnerable. Ello se tradujo en su enorme capacidad de despertar empatía. Al fin y al cabo, es mucho más fácil conectar con los que muestran sus fragilidades.

Lo que ocurre con VIEWS es que Drake se está convirtiendo en ese amigo hace de sus desdichas una excusa crónica. Alguien que prefiere seguir hurgándose los costras por miedo a que la cicatriz le haga menos atractivo. Alguien como aquella chica del instituto que siempre se ponía a llorar en las fiestas al tercer vodka para reclamar atención. Es decir, alguien un poco cansino.

Desde el punto de vista temático, VIEWS no aporta nada nuevo. Las relaciones fallidas, la fama y los excesos, la desconfianza hacia los demás y sus propias inseguridades vuelven a copar el grueso de canciones.

Hablar siempre de lo mismo (y de sí mismo) no tiene por qué ser malo. Al fin y al cabo, el rap es el género del yo por excelencia. El problema aquí es la falta de nuevas perspectivas. Lo que cuenta (y cómo lo cuenta) ya lo hemos oído mil veces. Y ello acaba haciendo que no te lo acabes de creer.

Cojamos, por ejemplo, la cuestión de sus ex-novias. Estamos hablando de un tipo que, presuntamente, ha estado con mujeres como Rihanna y Serena Williams. Mujeres alfa que no parecen dedicar demasiado tiempo a las memeces. Pero en vez de presumir de madurez, Drake sigue emperrado en una actitud a la defensiva, siempre listo para señalar con el dedo. Y mientras que canciones como Marvin's Room te hacían querer coger el teléfono para cantar al unisono eso de “fuck that nigga that you think you found”, cada vez que saca trapos sucios en VIEWS te da por pensar que, quizá, el verdadero culpable de tantos fracasos amorosos sea él.

En VIEWS Drake no nos cuenta nada que no nos haya contado antes. En consecuencia, ya no es ese colega con el que empatizamos. Sino ese amigo cansino que convierte sus miserias en una excusa crónica

El otro problema es que tampoco encuentra formas brillantes de articular sus ideas. Líricamente, es su colección de canciones menos inspirada en mucho tiempo. Drake nunca ha sido una malabarista del lenguaje, pero tiene un don para las observaciones sagaces que se clavan instantáneamente en el cerebro. En este caso, sin embargo, solo aparecen en contadas ocasiones.

Cómo la voz de alguien obligado a contar una anécdota por enésima vez, la mayoría de sus letras suenan perezosas, cansadas de sí mismas.

3. La posibilidad

Musicalmente, es otro cantar.

La producción de Noah "40" Shebib vuelve a ser impecable. En este sentido, es innegable que los discos de Drake han sonado progresivamente mejor. Aunque Take Care sea un disco muy superior, por ejemplo, su acabado sonoro no aguanta la comparación con VIEWS. El problema es que un suelo de mármol no tiene por qué suponer una casa bonita.

Por muy bien que suenen los beats, arrastran un problema similar al conjunto del disco. Y es el de la falta de riesgo. Aunque 40 haya sublimado sus característicos beats de soul narcotizado —y ahí está Weston Road Flows como mejor ejemplo de ello—, es una receta que también empieza a dar señales de fatiga.

No es casual que muchos de los mejores momentos del disco lleguen de la mano de influencias como la música caribeña, el highlife nigeriano o el UK-Funky. Es decir, de elementos incorporados en tiempos recientes a su universo.

Feel No Ways es la Hold On, We're Going Home de este disco, pero en vez de fijarse en Quincy Jones samplea a Malcolm McLaren y acaba recordando a Neon Indian. Es decir, es menos predecible. En Too Good vuelve a colaborar con Rihanna. Pero en vez de buscar el estribillo evidente, se estructura sobre una irresistible base soca. Probablemente, sean las dos mejores canciones del disco.

Hay otros momentos notables, pero acaban languideciendo víctimas de un tracklist innecesariamente excesivo (¿quién necesita un disco de 20 canciones?).

Los mejores momentos del disco llegan a través de nuevas influencias en su universo como la música caribeña, el highlife nigeriano o el UK-Funky

Si Drake se hubiese centrado en explorar las influencias caribeñas que tan bien le sientan – Controlla es otro ejemplo de ello, a pesar de la inexplicable ausencia de Popcaan– probablemente le hubiera quedado un disco mucho más interesante.

Una solución es hacerte tu propia versión del tracklist. En mi caso, descartando aproximadamente el 40% del total del disco. Con ello queda un trabajo notable. No especialmente inspirado, rompedor ni brillante. Pero que sigue estando por encima de la media de la mayoría de lanzamientos de rap actual.

Obviamente no se trata de esto, pero demuestra que Drake ni siquiera necesitaba rescatar viejas fórmulas para firmar un trabajo convincente. Quizá por ello la decepción sea mayor.

Esperábamos a un Drake desafiante, uno que nos confirmara que una vez llegas a los 30 (los cumple en octubre) tiendes a dejar atrás las inseguridades heredades de la adolescencia. Pero en vez de inaugurar una nuevo capítulo en su historia ha preferido volver a releer ciertas páginas, como si no estuviera seguro de que le hubiésemos entendido. Como si temiera dar la espalda a lo que le dio la fama.

Una de las bromas más recurrentes sobre Drake es lo nerd que sigue pareciendo a pesar de estar en lo más alto del rap. Pero, ¿y si no fuera solo una broma? En VIEWS, la sensación que transmite Drake es la del chico acomplejado que no se cree que pueda bailar con la reina de la clase. O como aquellos defensas que cuando marcan un gol ni siquiera saben como celebrarlo.

¿Dios del rap o perenne nerd inseguro? ¿Quién quiere ser Drake?

Preguntado por el disco en una entrevista reciente, Drake dijo que, simplemente, quería reflejar "exactamente lo que sentía".

¿Seguro?

¿Quería reflejar lo que realmente siente?

¿O lo que piensa que el público quiere que sienta?

Lo malo de construir una carrera a base de recuerdos es que puede que le acabes cogiendo pánico al futuro.

La pregunta, pues, quizá no sea ¿quién es Drake?, sino, ¿quién quiere ser Drake?

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