Columnas

Cocooning

Por Javier Blánquez

Música a la bartola

Esta columna debería empezar cada mes con una frase memorable de Larry David, el líder espiritual de los cocoonistas, religión al alza. Esta, por ejemplo, viene como anillo al dedo para resumir el estrés y el desánimo que a algunos nos produce lo que llamamos “Navidad”. Dice David: “I don't like talking to people I know, but strangers, I have no problem with”. Dan ganas de aplaudir, de escribirle cartas. Esta columna debería haber empezado, en realidad, no con una cita de L. D., sino con una perorata furiosa contra la alteración de la rutina y del biorritmo con la que la Navidad nos obsequia cada año, pero como las circunstancias esta vez han sido diferentes –servidor ha andado perdido en una ciudad desierta y recluido en una habitación de espartana frugalidad–, les ahorraré la bilis. Si son de los que aborrecen las cenas por decreto y el hormigueo humano por las calles a la caza de un regalo inútil, comprenderán que huir –o encerrarse– es siempre la opción más sabia. ¿Saben qué le he pedido a Santa Claus? Un arresto domiciliario. Algunos jueces deberían sin delito de por medio, como los médicos recetan placebos.

Nada como un lugar seguro, por lo tanto, para encontrar la paz y el equilibrio. A lo que ustedes llaman yoga, yo lo llamo sofá, retrete –sanctasanctorum último del aislamiento– o dormitorio. El dormitorio tiene muchísimo que ver con la música electrónica, como ustedes ya saben, y por tanto es un espacio identificado con la creatividad. Aquí somos fans, y así lo entiende también Kev Kharas, periodista al que pueden leer en espacios como Drowned In Sound, NME o The Stool Pigeon y también en las notas interiores de “The Bedroom Club”, un vinilo editado por su sello, No Pain In Pop, en el que seis artistas – Patten, Bathcrones, Protect-U, D’Eon, Dunian y Pariah– han compuesto un tema con un mismo patrón de funcionamiento: aislarse en una celda monacal –en este caso, el bedroom studiode cada cual– y encontrar en la soledad absoluta una inspiración sincera, el auto-arresto como vehículo creativo, no como fin último (“solitude need not be a destination”, afirma Kharas). No todos los resultados en el disco son introspectivos –“Vineyard Of The Sea”, de Bathcrones, y “This Sharpened Mist”, de Patten, van a la caza del beat y el aislamiento mental que se consigue entre la multitud de un club–, pero hay cortes, como “Blackfriars” (Pariah), que son un nirvana: largos minutos de ambient ultramarino como el que practican auteurs de neo-Detroit tipo Arne Weinberg o Anders Ilar. En todos los casos, “The Bedroom Club” consigue lo necesario: que tanto ellos, como quienes les escuchemos, nos sintamos en nuestra fortaleza interior –y citaremos de nuevo a Larry David– los verdaderos amos de nuestros dominios. Y dicho esto, aquí va el bodegón de novedades del mes.

Hype Williams: “Find Out What Happens When People Stop Being Polite, And Start Gettin Reel” (De Stijl)

Si bien esta columna es una apología de la reclusión doméstica, Hype Williams son la excepción que obligaría a romper el voto de silencio y salir ahí fuera a intentar entender en qué consiste el misterio del dúo –recordemos una vez más que no hablamos del director de videoclips, sino de una pareja boy/girl escurridiza y, por ahora, bastante impermeable. Festivales diversos, Sónar entre ellos, han confirmado al dúo en sus inminentes ediciones, y Hype Williams, como ocurrió en su día con Various, tiene la pinta de ser el tipo de proyecto que no logras descifrar –grosso modo– hasta que no lo enfrentas cara a cara, como Edipo a la Esfinge o Perseo contra Medusa. ¿Qué acertijo propondrán? Hay que mirarles, pues, a los ojos y rezar para no quedar petrificados. ¿Quiénes son en realidad Hype Williams? ¿Cuáles son sus caras y estaturas auténticas? ¿Vive ella realmente en Berlín? ¿Qué hace él? Este nuevo artefacto de edición limitada y circulación escurridiza sitúa el sonido de Hype Williams en una esfera distinta a la que habían mostrado en el 7” “Do Roids And Kill E’rything” –de ascensión más hip hop, con pasajes screw & chop entre vaharadas de ambient cristalino– y “Untitled”, un LP que destapaba una conexión sui generis con el pop hipnotizado y evocador. “Find Out What Happens When People Stop Being Polite, And Start Gettin Reel” vuelve a ser un batiburrillo de todo eso, pero con el añadido de ritmos R&B, spoken word narcoléptico, de pop 80s y nieblas ambientales en una trituradora sónica que tiene como fin recontextualizar la psicodelia en un marco urbano, fantasmagórico y decadente.

Mist: “Glowing Net EP” (Amethyst Sunset)

Por ahora, no hay mejor manera de intentar apresar la esencia de Hype Williams que por contrastes. Es decir, averiguando qué NO son antes de afirmar lo que es su música. Una gran señal, porque normalmente la música más esquiva es la más viva y valiosa. Esto, con “Glowing Net EP” –que en realidad es casi un LP, pues se va hasta la media hora–, por ejemplo, no pasa. La nueva aventura de John Elliott, teclista en Emeralds, junto con su asociado Sam Goldberg, a quien también conocemos por el alias Radio People, sigue unas reglas férreas que convierten el vinilo –cinco cortes, cinco viajes– en un artefacto genérico para consumidores de nueva música cósmica. Genérico porque en principio parece intercambiable e inidentificable en relación con otros discos del ramo, e incluso con los propios álbumes de Radio People y los diferentes proyectos en solitario de Elliott: superpoblación de sintes primitivos, modulación en tiempo real, programación cuidadosa para conseguir las notas elásticas y peregrinas que siempre han caracterizado a los kosmische kuriere del sello Brain. ¿Aportan algo Mist a la historia condensada de la música exoterrestre? No. ¿Añaden algo de interés al revival krautrock derivado de Tangerine Dream? Tampoco. Y sin embargo, “Glowing Net EP” está tan bien hecho –el borboteo proto-ácido de “Sky High” es caviar– que hay que recomendarlo a la legión de coleccionistas que trincan este tipo de vinilos. Servidor, por ejemplo, todavía no se ha cansado del tema.

Rene Hell / Three Legged Race: “Violin Petal (Auden) / Whipped Secrets” (Arbor)

Rene Hell, etc.: “Manoeuvers” (Kraak)

Rene Hell/Three Legged Race: Violin Petal / Whipped Secrets /Manoeuvers

Más cosmos por la vena. En lo último que ha estado publicando Rene Hell se reconoce su mano, es evidente: la oscilación rítmica de las notas del sintetizador como si fueran olas de un mar cósmico, el sonido de grano grueso y antiguo, la devoción completa por la electrónica alemana de los años 70. Pero poco a poco se va diluyendo –en ese mismo océano espacial– el toque inquietante, el escalofrío que se percibía en los materiales publicados por el sello Type en el álbum“Porcelain Opera” (2010) o en su split con Pete Swanson, “Waiting For The Ladies”. Nos ahorraremos la broma fácil acerca de un posible proyecto paralelo bajo el nombre Rene Heaven, por lo tanto, y sobre todo porque no sería correcto plantear la evolución del sonido de Jeffrey Witscher en esos términos de contraste calor / frío o luz / oscuridad. La sensación, a propósito de “Violin Petal (Auden)”, larga suite que incluye su cara en el vinilo a medias con Three Legged Race, es que hay cada vez un peso menos evidente de la proto-electrónica funeraria inglesa –Cabaret Voltaire, las encarnaciones más tempranas de Coil y Chris & Cosey– y sí un sonido más deslizante, surf espacial en el que Klaus Schulze y Conrad Schnitzler afloran con mayor vistosidad. Luego escuchas lo que edita en cassette en sitios como Agents Of Chaos y la teoría se cae un poco, pero es interesante saber que el lado preciosista de Hell también existe y que también se deja notar en “Chamber Music”, una pieza para el 7” colectivo “Manoeuvers”, en el que los cuatro cortes –los otros los firman Bear Bones, Lay Low, Jonas Reinhardt y Jonathan Fitoussi– comparten la misma intención de sonar a soundtrack de un documental sobre los quásares.

Twells & Christensen: “Coasts” (Digitalis Industries)

Xela: “The Sublime” (Digitalis Limited)

Twells + Christensen-Coasts/Xela -The Sublime

John Twells tampoco es un animal bravo que marca su territorio con meada maloliente y saca las garras y las uñas cada vez que se aproximan extraños. Quien recuerde los inicios de su proyecto musical, Xela, tendrá en la cabeza una IDM plagada de melodías diminutas que parecía la caída de la nieve en Silicon Valley. Y al hombre, no hay que olvidarlo, cuando está en la intimidad le encanta el R&B azucarado y el hip hop de estribillos fáciles. Por otro lado, es cierto que ha abanderado el drone árido en su sello, Type, y que cada vez le preocupa más la electrónica primitiva desprendida de cualquier matiz amable. Es más: cuando ha grabado material como Xela –en particular desde “The Dead Sea” (2006)– lo ha hecho con intención de asustar y lesionar. Pero incluso los corazones de hielo también se derriten, y el último material de Twells es más como una sábana tibia que no una “doncella de hierro” –ya saben, ese instrumento de tortura medieval con forma de sarcófago y pinchos afilados por dentro–: “Coats”, a medias con Matt Christensen, es material grabado en 2008 con la base estética afianzada en el drone y en la repetición armónica con el apoyo de guitarras y susurros. Resulta absorbente tras 20 minutos de masaje por cada cara del vinilo, más espacial que opresivo –se expande, no aprieta–, y quizá el estadio preparatorio para un “The Sublime” sólo disponible en cassette que reproduce el mismo esquema: drones aparentemente fríos que esconden un corazón batiente. Se intuye la felicidad en Xela.

Dag Rosenqvist & Simon Scott: “Conformists. Music For A Film” (Low Point)

Este disco lleva como apéndice en su título “music for a film” y no es ninguna licencia poética para dar a entender que es música con intención cinematográfica pero sin una imagen a la que apoyar. Los tiempos de los “invisible soundtracks” quedaron atrás y ahora se trabaja para cine de verdad y no se va de farol con el tema. Simon Scott –ex Slowdive y ambientalista de primer nivel gracias a sus lanzamientos en Immune y Miasmah– y Dag Rosenqvist –le conocerán mejor como Jasper TX– han trabajado, en efecto, para una película dirigida por Juriaan Booji. El resultado de compartir horas de estudio es este precioso vinilo blanco en el que ambos músicos llegan a un consenso beneficioso: ni demasiado etéreo ni tampoco rebosante de cuerdas ni excesivamente escrito. Parece más bien una jam improvisada con found sounds intercalados, drones breves, algo de azar y la oportuna textura ambiental para no poner de los nervios a nadie (hay un estado de tensión latente, aunque nunca tremendista) y así darle énfasis a unas imágenes que, tampoco vamos a engañar a nadie, no hemos visto pero que seguro que son verdísimas y tan bucólicas como la portada del LP.

Bvdub: “Tribes At The Temple Of Silence” (Home Normal)

Bvdub: “A Silent Reign” (Styrax)

Bvdub- Tribes At The Temple Of Silence/A Silent Reign

El que siempre se desliza como sobre el hielo es Brock Van Wey. Desde que decidió que Bvdub no volvería a tener conexiones evidentes con el techno y que la pista de baile no entraba en sus objetivos estéticos, cada vez que publica un disco sabemos que la gracia del asunto consiste en meterse dentro de una burbuja aislante, respirar una gran bocanada de aire puro y colocarse con la sobredosis de oxígeno. “A Silent Reign” es un doble 12” que por momentos quiere lanzarse al techno de nuevo –la cabra tira al monte, al fin y al cabo–, pero sus beats sólo son acentos encima de una superficie de nitrógeno líquido en la mejor tradición de su obra reciente. Aunque si lo que se está buscando es un disco de ambient espejado, cristalino, más limpio que las aguas de un fiordo polar, en la línea de “The Art Of Dying Alone” (Glacial Movements, 2010) o de los mini-LPs autoeditados en la serie Quietus, entonces hay que irse a la aportación de Van Wey a Home Normal. “Tribes At The Temple Of Silence” es el primer gran título cocooning de 2011, suma ideal de los Global Communication de “76:14” –la gran masterpiece ambient– y la soledad nocturna que sugieren los discos de Echospace. Ni que decir tiene que el hombre está hecho polvo.

Danny Saul: “Kinison – Goldthwait” (Hibernate)

Wil Bolton: “Time Lapse” (Hibernate)

Kinison-Goldthwait / Wil Bolton-Time Lapse

El año 2010 fue tremendísimo en Hibernate: cada lanzamiento añadido al catálogo –pensado un año antes como un ejercicio de contención y preciosismo instrumental en el que se daría voz a nuevos compositores y sound-writters a los que se les plancharían CDs en pequeñas tiradas– era la constatación de que ahí se estaba fraguando un sello interesante. Las últimas referencias lo confirman. “Kinison – Goldthwait” destapa el sonido semi-acústico de Danny Saul, mezcla de ruido, pianos y cuerdas distorsionadas, y consigue reflejar su ángulo resplandeciente y ocultar el más siniestro, a pesar de que es un disco dual en el que se alternan luz y tinieblas. Sin embargo, hay una sensación final de protección, de abrigo, incluso cuando piezas como “On Howard Stern” y “Robert Francis (Bobcat Goldthwait)” parecen querer recordarnos a Ben Frost. Con Wil Bolton, alias Cheju, ocurre lo mismo, aunque su trabajo no es tan ambiguo: el ruido camuflado se limita a loops de vinilo atrapado en un surco, glitches y alguna grabación de campo, y la armonía de “Time Lapse” –largas notas de violín o piano tratadas con electricidad sobrepuestas a trinos de aves y cursos fluviales– hace el resto, que es comunicar ese estado de paz, abandono y soledad que relaja tanto como un baño de espuma.

O como el fin de las estresantes Navidades. Próximamente más. Tié que haber.

Si son de los que aborrecen las cenas por decreto y el hormigueo humano por las calles a la caza de un regalo inútil, comprenderán que encerrarse es siempre la opción más sabia.

Dios

The Bedroom ClubThe Bedroom Club

Hype Williams: “Find Out What Happens When People Stop Being Polite, And Start Gettin Reel” Hype Williams “Find Out What Happens When People Stop Being Polite, And Start Gettin Reel”

Mist “Glowing Net EP”

La sensación, a propósito de “Violin Petal (Auden)”, es que hay cada vez un peso menos evidente de la proto-electrónica funeraria inglesa (Cabaret Voltaire) y sí un sonido más deslizante.

Rene HellRene Hell

A John Twells cada vez le preocupa más la electrónica primitiva desprendida de cualquier matiz amable. Es más: cuando ha grabado material como Xela –en particular desde “The Dead Sea” (2006)– lo ha hecho con intención de asustar y lesionar.

John Twells AKA XelaJohn Twells AKA Xela

Dag Rosenqvist & Simon Scott- Conformists. Music For A FilmDag Rosenqvist & Simon Scott "Conformists. Music For A Film"

Cada vez que Brock Van Wey publica un disco sabemos que la gracia del asunto consiste en meterse dentro de una burbuja aislante, respirar una gran bocanada de aire puro y colocarse con la sobredosis de oxígeno.

Brock Van Wey AKA BvdubBrock Van Wey AKA Bvdub

Hay una sensación final de protección, de abrigo, incluso cuando piezas como “On Howard Stern” y “Robert Francis (Bobcat Goldthwait)” parecen querer recordarnos a Ben Frost

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