Columnas

Apocalipsis 'cuñada' en el nuevo vídeo de Albert Rivera

Entre el anuncio de Campofrío y el biopic de Iniesta. Catarsis ciudadana hiperteatral en el nuevo spot electoral de Ciudadanos

No, no es un anuncio de Campofrío. Ni de lotería de navidad. Ni el biopic de Iniesta. Ni una cámara oculta en el despacho de Mr Wonderful.

Aunque parezca las cuatro cosas a la vez, esto es un vídeo de Ciudadanos pidiendo tu voto para el 26-J.

Comienza con ritmo, planos rápidos, un teléfono con un volumen de llamada como para oírlo mientras uno trabaja en una fundición y...

—Hola cariño.

—Que dónde está el bocadillo del niño.

Habla una superwoman de centro. Una mujer hasta arriba de reuniones de curro y encargada de los cuidados de hijos, marido y casa. Hasta el moño pero con una sonrisa.

—¡No te quejes, niña, que tienes trabajo!

Le dice el del bar. Y señala a un actor maquillado en modo "parado de larga duración vestido con camisa planchada por si sale alguna de entrevista de trabajo, que oportunidades haberlas haylas".

Le llamaremos Parado Bueno.

—Y no será porque no haga uno todo lo posible.

Parado Bueno intenta pagar un café. El ruido de tazas mientras Parado Bueno pide la cuenta es clave, después veremos por qué.

El del bar no le deja.

—Ya me lo pagas otro día, que tú no tienes la culpa de que los políticos sean todos unos hijos de puta. Que mira cómo te tienen.

¡BAM! ¡BAM!

Un ludópata violento con coleta le acaba de calzar un par de hostias moderadas a la tragaperras. Le llamaremos Parado Malo.

"Que me rompes la máquina", le dice otro camarero más joven, puesto hasta arriba de una idea muy riveriana: sentir como tuya a la empresa para la que trabajas por cuatro duros.

Cuidado, la tele acaba de subir sola de volumen. Aparece Rajoy. Habrá elecciones. Comienza la tertulia:

—Elecciones. Que venga ya ISIS.

—Si me hicierais caso y vendiéramos en el mercado negro los órganos de los presidentes de las diputaciones... Con ese dinero se crearían al menos 40 o 50 puestos de trabajo.

—Al menos antes en los bares se podía fumar.

—Y las denuncias falsas de malos tratos, ¿qué?

Parado Bueno rompe una lanza en favor del presidente del Gobierno.

—Este se ha tirado cuatro meses sin hacer nada leyendo el Marca.

Ninguno de los presentes valora el sacrificio que supone leer ese diario durante cuatro meses seguidos.

Parado Malo se ha puesto a tuitear cosas de Venezuela mientras se toma una cerveza a la hora del café. Además de ludópata, alcohólico. Y lo peor: tuitero.

La barra ruge:

—Ni puta idea ninguno tenéis. ¡En pie, afeminados!

Aparece en la tele El Jefe. Albert Rivera habla de la España real desde muy fuera, desde muy arriba. En la barra un señor traduce su discurso:

—Este país es la hostia. Y solo UNA persona lo ha entendido.

Imagina quién es esa UNA persona.

Os contaré por qué con música de tutorial de primeros acordes con guitarra española. Tenemos a gente como Paco, que levanta cada mañana la persiana de este bar con la esperanza de que ese día no vengamos a soltar gilipolleces coachescas. Como Parado Bueno, que sigue mirando ofertas de curro en La Razón y se va a comer la mierda. Como David, que se metió a Audiovisuales y aquí le tienes ya amargado con 22 añitos. Como Loles, que es mujer y no se de qué se queja porque las mujeres son lo más bonito de la tierra y además pueden con todo lo que las echemos. ¿Verdad que sí, guapa?

Clamor en el campo de nabos bar.

¡Pojclaro que sí, coño ya!

Un parroquiano, repasando las plantillas de los equipos de la eurocopa de fútbol, grita:

—¡Si es que este país lo tiene todo para ser la polla en vinagre!

—¡Eso, eso, políticos partidos y no partidos políticos!

—¡Que estoy hablando yo! Os digo que solo le pido una cosa a esa mierda de los políticos. ¡Que sean humildes y que estén a nuestra altura, como ese!

Parado Malo deja de poner favs a Facu Díaz e interrumpe:

—Jajaja, dice a nuestra altura y señala hacia arriba.

—¡Paco, aparta de ahí que le echo las tripas al suelo al rojo este! ¡Aquí no somos ni de izquierdas ni de derechas, ¿te enteras?!

—Ciriaco.

—¡Somos la España normal!

—Ciriaco.

—¡Hijo de puta, que trabajes!

—Ciriaco.

—¡Dejadme que por culpa de gentuza como este está prohibido el castellano en Cataluña!

—Ciriaco.

—¡Esta por la undécima!

—Ciriaco, deja de patearle.

—¡Tuitero, cabrón!

—Ciriaco, que no respira.

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