Columnas

“Chronicle”, la sublimación de la ciencia-ficción lo-fi

Las claves del estreno cinematográfico más destacado (y paranormal) de la semana

Uno.

En tiempos de fanfarria, de fantasía superlativa, autores como M. Night Shyamalan, Michael Winterbottom y Michel Gondry, algunas de las voces más interesantes del cine moderno, decidieron huir de la charanga del momento y apostar por una ciencia-ficción en baja fidelidad. Esto es, por un tipo de películas en las que la fantasía se filtra con naturalidad por las grietas de lo cotidiano y no deja la credibilidad en suspensión. Arranca el primero con una escena clave de “Señales” (2002), en la que una cámara de vídeo doméstica graba en una fiesta, por casualidad, a un extraterrestre. Le siguen los otros dos con “Código 46” (2003) y “¡Olvídate De Mí!” (2004), películas que abordan desde una perspectiva minimalista y, sobre todo en el caso de la segunda, realista un tema tan decididamente fantástico como la modificación selectiva del recuerdo. Y abren la veda a una modalidad de ciencia-ficción lo-fi que ha marcado la última década y ha dado títulos extraordinarios. En ella se enmarcan “Primer” (2004), “Los Cronocrímenes” (2007), “District 9” (2009), “Monsters” (2010) o, más recientes, “Otra Tierra” (2011) y “Extraterrestre” (2011; de próximo estreno), películas donde la fantasía y la realidad conviven con pasmosa naturalidad, lo sobrenatural es la excusa para hablar de la condición humana y el reto no es apabullar con efectos especiales, sino hacer que no se noten.

Dos.

Bien, pues a esta estampida de fantasías rabiosamente verosímiles se une ahora la grandiosa “Chronicle” (2012), película que se convirtió en un fenómeno online antes de su estreno (el 1 de febrero en Gran Bretaña, el 2 en Estados Unidos) por varias razones. El atractivo de la ópera prima de género rodada por un chaval ( Josh Trank tiene 26 años, toma ya) y con un presupuesto bajo (15 millones de dólares, poco al tratarse de una película de estudio). Un tráiler potente, de un verismo altamente perturbador al que contribuía el que sus actores fueran muy poco conocidos. Y el respetazo de los internautas a Trank por su irresistible “Stabbing At Leila’s 22nd Birthday” (2007), un corto que arrasó en Internet y sentaba las bases del que iba a ser el primer largo de su autor: aquel magnífico viral sobre una pelea en una fiesta con espadas láser de “Star Wars” tenía el concepto y los elementos de “Chronicle”.

A saber. Reproducía en clave realista una situación cotidiana: una fiesta casera en el corto y una estampida de escenarios cotidianos en la película que nos ocupa. Trank presenta a los personajes, tres adolescentes de Portland, en sus entornos familiar, educativo, urbano y social. Muestra la intimidad de esos chavales, sobre todo del protagonista, geek solitario y acomplejado del que dibuja un tremebundo panorama familiar (el exceso efectista en la descripción del hogar del chaval es el único punto discutible del filme). Les sigue por los pasillos y las clases del instituto, y en fiestas de estudiantes. Y hace que interactúen con su entorno urbano. Como en el corto, el director, que trabaja según un guión de Max Landis (sí, el hijo del gran John Landis), pervierte esos escenarios, absolutamente reconocibles, con un brote sobrenatural desconcertante por la espontaneidad con la que convive con lo real. Tras hacer un extraño hallazgo (no spoilers), los tres amigos desarrollan extraños superpoderes que primero utilizarán con una finalidad lúdica pero, poco a poco, revertirán en su contra.

Tres.

Es aquí, en la perfecta hibridación de realidad y fantasía, donde “Chronicle” se vuelve poderosa. Trank no inventa la sopa de ajo en el planteamiento formal del filme. De hecho, se adhiere a una tendencia clave del cine fantástico y de terror moderno: el uso del vídeo doméstico, optando a menudo por la primera persona narrativa (es el protagonista quien lleva la cámara), para recoger la acción. La película sigue, por tanto, la estela de ejercicios de terror y fantasía vérité como “The Blair Witch Project (El Proyecto De La Bruja De Blair)” (1999), “[REC]” (2007), “Monstruoso” (2008) y la serie inaugurada con “Paranormal Activity” (2007). Pero, con todos mis respetos hacia tan fundamentales precedentes, algunos de ellos obras maestras incontestables, Trank da un paso al frente. Tira la casa por la ventana. Lo da todo. Se obceca hasta tal punto con lograr una sensación de verdad, que los efectos especiales y visuales en lugar de distanciarnos de la realidad cumplen la función de potenciarla.

“Chronicle” lleva al límite la ciencia-ficción naturalista mediante dos mecanismos: una puesta en escena habilidosa (un uso hiperrealista de la cámara y de los efectos especiales) y, más importante, la supeditación de la fantasía a los movimientos de los personajes. No hay en el filme manifestación sobrenatural caprichosa. La fantasía está al servicio de los chavales, en especial del protagonista, que evoluciona en una especie de mutación contemporánea de Akira y Carrie, en un personaje triste e irreversiblemente nihilista. El director otorga al terceto protagonista un poder inabarcable, pero no les da una pauta para manejarlo. Los convierte en semidioses, dota de superpoderes a un grupo de críos que aún no han aprendido a manejarse ni en las decisiones más triviales. Y el resultado es apabullante: cada quiebro sobrenatural de “Chronicle”, rodada de forma hiperrealista, brota de los personajes. Y teniendo en cuenta que los procesos de esos muchachos pasan por el deseo de poder, el apasionamiento extremo, el miedo y, en el caso del protagonista, un odio irracional hacia la vida que le ha tocado vivir, imaginen. Asombrosa, dolorosa y letal.

Coda: más películas que también vale la pena ir a ver

Es éste un fin de semana glorioso, de marcado acento genérico. También se estrena “Luces Rojas”, el tercer largometraje de Rodrigo Cortés, e “Indomable”, un divertimento de acción, con fémina dando patadas, firmado por Steven Soderbergh. El director de “Buried” (2010) arriesga en la primera con una película no apta para escépticos, con su propia lógica interna, en la que perderse a placer sin analizarla en términos de verosimilitud. Visualmente poderosa, su filme sobre psíquicos e investigadores de lo paranormal remite con garbo a títulos como “La Furia” (1978), “Scanners” (1981) y “El Ente” (1982). En otro género y otros códigos, “Indomable” también es un juguete descocado al que llegar sin prejuicios y por el que dejarse marear a placer. Thriller neurótico y acelerado, lo nuevo del director de “Contagio” (2011) tiene, además, el atractivo de un reparto pluscuamperfecto: Michael Douglas, Michael Fassbender y Ewan McGregor, entre muchos otros. Poca broma.

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