Columnas

Books On Fire

Lee antes de opinar, después quema todo lo que quieras

No fue un acto impulsivo; sé que tu poeta va por ahí hablando de mí, sé en qué ciudad vivo, una comunidad sin peso real que se desvive por los aderezos picantes de quién se acuesta con quién, por añadir algo de sarna a las fotografías de los vecinos. Todo quisque se echa sus horitas en despachos y oficinas, pero es sólo un interludio de la actividad propiamente dicha, la amalgama de copas, idioteces, actos culturales, transacciones, apuestas, drogas, sadomasoquismo chic y apologías de la bisexualidad liberal. Ahí tienes el secreto de Barcelona, es tan medularmente hortera y provinciana y el clima es tan suave que todos esos turistas maquillados de salmón vienen y vuelven convencidos de que les escamoteamos algo.

Gonzalo Torné, de Hilos de sangre

1. Arder en Barcelona

Barcelona ardió la semana pasada como sólo lo hacen las ciudades importantes. Las ciudades literarias. Las ciudades que importan y que quedan... y Barcelona es así. Quizá sea porque llevo viviendo en ella unos ocho meses y aún me obsesiona descubrir cada una de sus esquinas polvorientas, quizá sea por eso que cada vez que la encuentro en los libros salgo a la calle y busco el lugar exacto donde aquello ocurrió, recreándolo mentalmente, quizá, por allí va caminando Enrique Vila-Matas con aire de Dylan; quizá, por allí va Ainhoa Rebolledo en bicicleta dándole una lección al viento que trata de interponerse entre el espacio y la velocidad; quizá, aquí Javier Calvo y Gonzalo Torné enfrentando dos ciudades que son una misma, la primera oscura y vomitiva, la segunda decadente sólo en la cabeza de los pobres y depresivos protagonistas. Había leído “Matar En Barcelona” (Alpha Decay, 2009), había leído “Odio Barcelona” (Melusina, 2008), pero hoy mi imaginación recrea otra ciudad peligrosa y combativa al tiempo que literaria, “Arder En Barcelona” (Luna Miguel, 2012), en donde los autores citados más arriba me ayudan a comprender la violencia de este espacio pegajoso en el que ahora vivo y al que, creo, ya pertenezco.

2. Encuentra las 20 diferencias

"Me gustaría pensar que Enrique Vila-Matas, Ainhoa Rebolledo, Javier Calvo y Gonzalo Torné tienen algo más en común que la elección de un escenario para el desarrollo de sus últimas publicaciones, pero no es así."

Pero perdonad esta entradilla lírica y torpe, por favor. Que lo que he venido a hacer hoy es destripar pescado fresco. Sólo quería comenzar con un párrafo pelota para proceder, acto seguido, a una enumeración de los libros que he leído recientemente y que sitúan su acción en Barcelona. Me gustaría pensar que Enrique Vila-Matas, Ainhoa Rebolledo, Javier Calvo y Gonzalo Torné tienen algo más en común que la elección de un escenario para el desarrollo de sus últimas publicaciones, pero no es así. O quizá sí sea así, pero en cosas anecdóticas y puramente puntuales, esto es: 1) Vila-Matas y Calvo publican en Seix Barral. 2) Vila-Matas y Calvo publican en Seix Barral en el primer trimestre de 2012. 3) Vila-Matas y Calvo crean personajes con nombres raros. 4) Vila-Matas y Calvo crean personajes que se llaman Arístides en las novelas que publican respectivamente en Seix Barral en 2012. 5) Las novelas de Vila-Matas, Calvo y Torné tienen más de doscientas páginas. 6) Las novelas de Calvo y Torné hablan de una Barcelona revolucionaria. 7) Las novelas de Calvo y Torné hablan de los años 70s. 8) En las novelas de Calvo y Torné hay sexo. 9) Me casaría con Calvo y con Torné pero ellos ya están casados y yo también. 10) No me casaría con Enrique Vila-Matas ni con Ainhoa Rebolledo pero los motivos son bien distintos. 11) Enrique Vila-Matas crea un personaje odioso, el que tiene aire de Dylan, y yo odio a Bob Dylan, y Ainhoa Rebolledo crea un personaje que en ocasiones es odioso y que es ella misma, amante –aunque no lo diga en el libro– de Nacho Vegas, y yo odio a Nacho Vegas. 12) Los odiosos personajes de Vila-Matas y Rebolledo son jóvenes. 13) Los odiosos personajes de Vila-Matas y Rebolledo son jóvenes, no paran de hablar, son chulos, y por eso a veces recuerdan tanto a los personajes masculinos de Calvo y Torné, todos son odiosos y brillantes, todos son magníficos e inolvidables, todos son los personajes odiosos que uno mismo quisiera ser si fuera personaje de un libro de Vila-Matas, de Rebolledo, de Calvo o de Torné. 14) Al libro de Vila-Matas le sobran páginas, al de Rebolledo le faltan. 15) Este es el primer libro de Rebolledo, pero no el de Torné, que, aunque a veces lo niegue o lo esconda, tiene otro por ahí publicado, que lo sepa el mundo –y no está tan mal–. 16) Rebolledo y Calvo están en Facebook, Vila-Matas y Torné no... o eso dicen. 17) Todos tienen web o blog. 18) Todos viven en Barcelona. 19) Todos hablan de Barcelona. 20) Todos arden en Barcelona, o hacen que Barcelona arda, o... no sé. Ya no lo sé.

3. Los prejuicios hacen al autor

Es curioso cómo accede uno a un libro. En qué modo, con qué voluntad. Llegué con miedo a los cuatro libros de los cuatro autores que aquí cito. Llegué con mucho miedo por cómo se presentaban, por lo que me habían dicho de ellos o por mis propios prejuicios. Antes de abrir “Hilos De Sangre” (Mondadori, 2010) de Gonzalo Torné, sólo había escuchado comentarios absurdos sobre lo aburrido que era el tío y sobre lo mal que escribía ese pesado. Conforme fui avanzando la novela, me pregunté si los que habían dicho tales cosas acaso habrían pasado de la segunda página, pues no encontré ni la facilidad, ni la cursilería, ni lo pomposo de sus afirmaciones en ningún lado. Al contrario. El libro de Gonzalo Torné es un libro lleno de sexo y de pollas suaves, y aunque la protagonista sea un poco paranoica y pesada, su conflictiva pareja, Joan-Marc, hace que este mundo sea frívolo, caliente y maravilloso. Creo que no soy la única (mujer) que le ha pedido al autor que haga un spin-off con el bueno de JM. Prejuicios fuera, amiguitos. Las quinientas páginas imponen, lo sé, pero si se quiere disfrutar, hay que ser paciente.

Con “El Jardín Colgante” (Seix Barral, 2012) y “Aire De Dylan” (Seix Barral, 2012) me pasó lo mismo. El primero generaba dudas tales como la calidad de la obra (¿SE HABRÁ VENDIDO JAVIER CALVO AL CAPITAL?). El segundo ya nacía con bajas expectativas, (¿estará viejito el pobre Vila-Matas? ¿Seguirá dándolo todo o será una obra más y menor dentro de su bibliografía?). No a lo primero. Casi sí a lo segundo. Pues en “El Jardín Colgante” vemos al Calvo de siempre, distinto como siempre, igual, como siempre, sorprendente, en cualquier caso, con ese rollo punk tan “La Fiesta Portátil” (amo tanto “Risas Enlatadas”, amo tanto ese libro eh, vosotros, modernos, leed ese libro, bueno, leed todos los libros que recomiendo, joder, pero ese por encima de todo si queréis divertiros con Javier Calvo) y su brutalidad característica. Cuidado, que aquí es donde uno también puede fallar. Que aquí es donde me bajo del carro de Enrique Vila-Matas. ¿Cómo es posible que tu escritor favorito deje de enamorarte tan fuertemente como lo hacía antes? “Aire De Dylan” comienza hermosa y termina demasiado redundante, demasiado vilamatiana, demasiado él para ser él, demasiado extensa para ser él, demasiado Vila-Matas, y sin embargo uno lee sus páginas con cariño, como diciendo: ey, recuerda sus libros anteriores, recuerda tu fanatismo hacia su obra, recuerda que eres su lectora-fiel pase lo que pase. O quizá sea que siempre me disgustó la voz, el aspecto y el coñazo de Bob Dylan. Sí. Será que odio a Bob Dylan. Será. Pues eso.

Los prejuicios para con Ainhoa Rebolledo eran innumerables. Nunca me había hecho especial ilusión su escritura y mucho menos sus ideas sobre literatura, que me parecían escasas y mal formadas. Apenas coincidimos en gustos, aunque siempre me ha hecho reír: su humor tan macho. Su humor tan Julio Fuertes. Un humor tan miguelnoguerado siempre cae bien. Esperaba el libro de Ainhoa con muchas ansias y cuando sus fantásticas editoras me lo entregaron en mano y esa misma tarde pude leerlo, el texto confirmó mis sospechas. “Mari Klinski” (Honululu Books, 2012) es una tierna historia de amor y de asco. El amor a la libertad y la velocidad (una bicicleta) y el amor a quien comparte los paseos de dos ruedas (el hombre a quien dedica el libro y la experiencia). “Mari Klinski”, decía, confirmó mis sospechas: pues Ainhoa Rebolledo escribe como el culo, quiero decir, que escribe como le da la real gana, comas aquí, puntos allá, mayúsculas donde minúsculas y putas locuras en cada párrafo. Pero es que eso es lo que mola –y se torna admirable– de esta joven autora. Que haciéndolo mal lo hace bien. Que escribiendo mal escribe de fábula. Que nos cuela un golazo a todos los que la leemos gracias a su humor y a su chulería. Como si Masaenfurecida se pusiera a contar cuentos. Algo así. Como si la loca de los gatos tuviera un momento de lucidez y nos entregara este librito esencial para los que buscan la literatura escrita en Barcelona. Leedlo, amiguitos, que al contrario que el tocho de Torné este es pequeño y mono.

4. Made in Barselona

Las ciudades que arden son las que importan. Las ciudades que quedan. Las ciudades que uno quiere visitar aunque a veces huelan a ceniza. Arde Barcelona porque su nombre ya implica gossip, daño y literatura. Así que lucha por ella. Préndela si quieres.

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