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Books On Fire

Por qué NO hay que hacerse amigo de un escritor

El mundillo literario (¡ay!, siento hacer una pausa tan pronto, pero es que no puedo seguir escribiendo sin mencionar a un bloguero, al loco Joe Kelso, autor de una fantástica fotonovela llamada Mundillo Literario Town, y es que hay tanto de lo que él trata en lo que yo os voy a contar); decía: el mundillo literario que nos rodea, sí, ese que ahora nos ocupa, digamos, desde más o menos 2008 –después de haber pasado la cresta de la ola nocilla, cuando los poetas de la experiencia ya eran menopáusicos, y en pleno auge de Blogger, Facebook, Twitter como campo de batalla– hasta nuestros días. En ese mundillo (y ya me centro) todo son especulaciones, rumores y lugares comunes que muchos de los que nos dedicamos a esto nos encargamos de propagar, consciente o inconscientemente, hasta que en ocasiones convertimos el oficio en un verdadero chiste. Parece que hoy en día nadie se toma en serio a nadie. Parece que hoy en día, y gracias a las redes sociales, algunos se crean pequeños Quevedos, gritándole al mundo que el escritor que está a su lado (en incluso el que está junto a él, codo con codo) es sólo un narigudo y un estúpido.

Si eres amigo de un escritor NUNCA podrás decirle lo que piensas sobre su obra.

Porque de todos esos lugares comunes, el que más detesto es el del amiguismo. En la literatura la amistad no existe, o existe parcialmente, y por eso considero faltos de razón a aquellos que critican a los escritores que sea “escritores” sólo por alguna clase de enchufe divino. ¡Ya quisieran, ha, ha! Lo que los críticos-bluf y haters no saben es que el único enchufe del que querrían servirse los escritores sería de aquel que les ayudara a electrocutar a todas y cada una de sus víctimas. A cualquiera de nosotros, sí. A cualquiera de los que nos hicimos sus colegas con esa falsa impresión que mezclaba la admiración con la cercanía y el respeto. El mundillo literario, y no sé si lo he explicado al fin correctamente, apesta tanto por dentro como por fuera. ¡Me gustaría haberos visto soportando de cerca a los escritores! ¡Me gustaría haberos mirado a los ojos mientras los escritores os contaban sus batallitas infumables! ¡Me gustaría haberme ido de allí y que ni vosotros ni yo les hubiésemos conocido nunca!

Si eres amigo de un escritor tendrás que escuchar una y otra vez cómo pone verde al resto de escritores.

Después de tanto rodeo la cuestión que se me plantea es la siguiente. ¿Por qué NO hay que hacerse amigo de un escritor? Pues bien, aquí algunas ideas: si eres amigo de un escritor y tú también escribes has de saber que sólo te aprecia porque te considera inferior a él, esto es, apenas una amenaza en su carrera. Si eres amigo de un escritor algo mayor que tú y tú también escribes has de saber que sólo te quiere porque se siente tu maestro, así que cuidado con no meterle en la dedicatoria de tu primer libro. Si a todo lo anterior le sumas el hecho de que eres mujer, atención a las oscuras intenciones, que los escritores no es que sólo escriban cosas guarras, es que ellos lo son. Si eres amigo de un escritor tendrás que asistir a todos sus actos pero él nunca se acordará de tu cumpleaños. Si eres amigo de un escritor tendrás que leerte toda su obra para poder hacer menciones tomando una cerveza, “ahhh, este atardecer me recuerda a aquel que describiste en tu libro...”. Si eres amigo de un escritor tendrás que celebrar sus ventas, pero él no te regalará ni un solo ejemplar de su libro; has de saber que si eres amigo de un escritor, y como consecuencia de lo expuesto anteriormente, la mitad de las ventas de su novela o poemario serán tus entusiastas compras. Si eres amigo de un escritor tendrás que llorar sus malas críticas, condenarlas en Facebook y pelearte con los criticuchos. Si eres amigo de un escritor NUNCA podrás decirle lo que piensas sobre su obra. Si eres amigo de un escritor presumirá de los libros que firmó en Sant Jordi pero a ti te escribirá la dedicatoria más pocha. Si eres amigo de un escritor que además es feo, te hará decirle a menudo que con la edad está cada vez más guapo. Si eres amigo de un escritor que además es guapo, te contará por décima vez cuánto folla, folló o follará, y tú tendrás que reír. Si eres amigo de un escritor tendrás que aprender a odiar al resto de escritores. Si eres amigo de un escritor tendrás que escuchar una y otra vez cómo pone verde al resto de escritores. Si eres amigo de un escritor tendrás que defenderlo delante de todos los escritores. Si eres amigo de un escritor y además eres escritor tendrás que saber que ante otros escritores o amigos tú mismo podrías convertirte en el objeto de las críticas, las burlas, los chistes sexistas, tú eres el amigo tú eres el enemigo... porque ser amigo de un escritor es lo peor que le puede pasar a alguien que ama la literatura. “Vendrán tiempos mejores”, piensas, o bien “a partir de ahora sólo leeré a los autores muertos”.

¿Por qué NO hay que hacerse amigo de un escritor? La respuesta, a primera vista, parece sencilla. Porque el título de esta columna, Books On Fire (saqueando a Vanity Dust desde octubre de 2011) con la que me estreno en PlayGround, es poderosamente falso. El tipo de escritor que he descrito aquí es una caricatura, acertada, real, verídica en muchos casos, pero caricatura a fin de cuentas. La verdadera cuestión sería adivinar por qué NO hay que hacerse amigo de una mala persona, o mejor, la verdadera tarea sería captarlas al vuelo, calarlas a primera vista para que nunca pudieran hacernos daño. Pero es difícil. Muy difícil. Porque en Mundillo Literario Town hay muchas malas personas. Como en todas partes, vaya. Así que cuidadito amigos. ¡Libros sí! ¡Hijosdeputa nunca!

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