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Algunas razones de peso por las que los coches deberían desaparecer

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El documental Bikes vs cars muestra cómo una bicicleta es un arma de cambio social de primer nivel

Ignacio Pato

03 Junio 2015 06:00

Elige. O coche o bici.

Aunque mucha gente pueda tener un coche y una bici a la vez, su uso es incompatible por una sencilla razón: el transporte elegido por una persona es un juego de suma cero en tanto que la misma persona no puede moverse en dos vehículos diferentes a la vez.  

?Sobre una premisa parecida, ?Bikes vs cars es el documental de junio dentro de la iniciativa Documental del Mes de DocsBarcelona. Se podrá ver en más de 50 salas de cine de España, Argentina, Chile y Colombia.

Aquello que mueve a Bikes vs cars es algo tan simple como necesario: la denuncia de que las ciudades del siglo XXI son un territorio hostil para todo movimiento que no se haga en coche. Al margen del peatón, quien más acusa este entorno urbano potencialmente violento son las bicicletas.

El documental sigue a varios activistas de las dos ruedas. Aline es una de ellos. Vive en la megalópolis brasileña de Sao Paulo, donde un ciclista muere cada semana, donde hay 7 millones de coches para 20 millones de habitantes, y donde el conductor medio se pasa tres horas al día metido en un atasco de tráfico.

Ir en bici es como nadar entre tiburones —dijo el exalcalde de Toronto Rob Ford—, tarde o temprano te van a morder. Cuando un cicilista muere me da mucha pena, pero en el fondo es su culpa


Bikes vs cars también nos muestra el perfil esperanzador de esta lucha: en Copenhague, el 40% de la población se mueve pedaleando a diario por los 1.000 kilómetros de carril bici de la capital danesa. Al fin y al cabo, y tal y como se recoge en el documental, ninguna ciudad del mundo ha solucionado el problema de la movilidad mediante el coche. La apuesta está clara.

El director del documental, el sueco Fredrik Gertten, no le tiene miedo a la polémica: ya con un proyecto anterior, Bananas, metió la nariz de lleno en la trastienda de la industria del plátano y denunció el uso de pesticidas por parte de la empresa Dole en las plantaciones de Nicaragua. Esos pesticidas causaban esterilidad y muerte.


Ninguna ciudad del mundo ha solucionado el problema de la movilidad mediante el coche



Gertten es hábil. Entre las estrategias del documental se encuentra el ejercicio de enseñarle al mundo cómo piensa una persona anti-bicis, y ahí está el exalcalde de Toronto Rob Ford, que mandó eliminar el carril-bici de Toronto. En palabras del propio Ford: "las carreteras están hechas para autobuses, coches y camiones. No para que la gente vaya en bici. Es como nadar entre tiburones, tarde o temprano te van a morder. Me da mucha pena cuando muere un ciclista, pero en el fondo es su culpa".

Quitar el carril-bici de la ciudad canadiense en 2012 costó 300.000 dólares. Instalarlo dos años antes había costado 86.000, casi 3,5 veces menos. Enhorabuena, señor alcalde.





Bicis contra coches es una guerra en la que en cada trayecto tomas partido; una guerra que no ha sido declarada por los ciclistas, sino contra ellos desde hace décadas.

Es el coche o la vida. Y no es la frase de ningún atraco. Es literal.

Algunos datos hablan por sí solos de la desigualdad de esta batalla. Entre 1982 y 2001, la población mundial creció un 20%; la producción automovilística, en cambio, un 236%. Sirva de ejemplo el caso de Bogotá, donde en 2009 había 958.000 coches. Cuatro años más tarde había ya un millón y medio de vehículos privados en la capital colombiana.

La industria automovilística no parece estar en retroceso. En 2013 se vendieron más de 82 millones de coches. Menos de un 1% eran eléctricos. A la vez, la inversión en publicidad es gigantesca: en México es el sector que más invierte en publicidad digital, con cifras que superan los 700 millones de pesos.


Entre 1982 y 2001, la población mundial creció un 20%; la producción automovilística un 236%



Pero, ¿qué es esa cantidad comparada con seguir con una industria que contribuye a que, según la OMS, 7 millones de personas mueren al año por contaminación del aire, o con los 30 millones de europeos que sufren enfermedades derivadas del estrés por el ruido del tráfico?

Al fin y al cabo, la inversión en márketing es necesaria para la industria. ¿Cómo si no se va a defender de evidencias tan embarazosas como que, un fin de semana con una autopista cerrada en Los Angeles, incrementó la calidad del aire un 83%?

La bicicleta tiene delante a dos de las más grandes industrias planetarias: la del coche y la del petróleo. Con el dinero que ambas mueven, y con lo que vale una bici y lo que vale comprar y mantener un coche, ¿quién está interesado en que haya más bicis y menos coches?

Hoy se venden más coches que nunca. Hoy hay mil millones de coches en el mundo. Para 2020, se estima que la cifra se haya doblado.

Automovilísticas y petroleras saben que el cambio es necesario. Sin embargo, su bienestar se basa en que no cambie nada.


Hoy hay mil millones de coches en el mundo. Se espera que para 2020 la cifra se haya doblado



Ahora piensa en un coche.

Piensa en el espacio que ocupa cada coche en la ciudad.

Piensa en el dinero que gastas en gasolina.

Piensa en los tubos de escape, lo que no mata un impacto de carrocería a 80 kilómetros por hora, lo remata el dióxido de carbono.

Piensa en el tiempo de tu vida que pasas encerrado en un atasco.

Piensa en la grasa inmóvil de tu cuerpo.

Piensa en un ataúd con motor y cuatro ruedas.

Y ahora piensa en una bici.

Como dice Aline, la vida puede ser mejor porque puede ser más simple.




Una bici más, un coche menos





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