Columnas

Cómo perder otra Champions enamorando a todo dios

Y sin embargo, NO NOS VALE

Alguien dijo una vez que ver un partido de fútbol y decir 'hemos ganado' es como ver una porno y decir 'hemos follado'.

MEC.

Solo un cínico o un desafecto serían incapaces de hablar hoy del Atleti en primera persona. Afortunadamente, son especímenes raros entre la afición rojiblanca.

Sí, hemos perdido. Y hemos sido muy tramposos con nuestros hijos y sobrinos, porque mientras nosotros nos secábamos discretamente el ojo, les decíamos a los peques que no merece la pena llorar por esto. Que es solo un juego. Qué mentira.

En el camino quedan esas tres horas de montaña rusa que fue la final. Ramos nos la metió en fuera de juego y llorando y hasta el descanso no nos dimos cuenta de que a ese Madrid aparentemente tan intratable le venimos midiendo el lomo hace tiempo. Después una segunda parte en la que vimos cómo unos centímetros de más pueden deprimir a un futbolista -Griezmann desapareció tras su penalty fallado-, comenzamos a asistir al curso de teatro amateur de Pepe y liberamos toda la tensión acumulada gracias a un espídico Carrasco.

Nada de esto se podía ver sentado en ningún bar, en ninguna casa. De pie, alargando la pierna para tratar de rematar o estirando el cuello en algún corner para despejar algún infarto en forma de remate rival. Así, a punto de pegarle patadas involuntarias al de delante o dejándonos la palma de la mano en barras de aluminio o en la mesa del comedor, nos metimos en la típica prórroga de los calambres musculares.

Todos muertos. Penalties. El resto ya os lo sabéis. Cristiano poniéndose la medallita de rigor y Juanfran llorando pidiéndonos perdón.

Casi todos llorábamos. Unos, en un cómodo anonimato. Los jugadores, con las cámaras pillando de cerca la jugosa imagen. La alegría burocrática de esos replicantes bladerunnerescos en forma de jugadores madridistas ponía el contrapunto. Los no atléticos se dieron cuenta de que habían sido muy del Atleti durante dos horas.

Quizá estemos consiguiendo nuevos adeptos para la secta atlética. Quizá para algunos se quede ahí, en un 'qué pena'. En un 'pobre Pupas'. Si es así, muchas gracias por el detalle, os devolvemos cortesmente el trocito de corazón que nos habéis prestado, pero esto no va de eso.

Son casi dos finales de Champions seguidas perdidas contra el Madrid. Son dos fracasos porque no vinimos a ser un simpático perdedor. Simeone ya le ha dado el toque a la directiva. A esos a quienes está salvando el cuello con un proyecto deportivo imponente. La orden es clara: devolvednos, en forma de equipo campeón, los jurdeles que os estamos haciendo ganar.

No nos vale 'haber llegado hasta aquí'.

Las salidas nocturnas nos entrenan desde adolescentes para aceptar una mala cara los domingos por la mañana, pero la de hoy está fuera de concurso.

Hemos llorado, sí, porque hemos perdido. Pero seguimos, con el corazón un poco más roto, con el pecho un poco más hinchado.
Y volveremos.

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