Columnas

Artista a seguir: Karen Gwyer

Como una Laurel Halo más serena, luminosa y liviana, Karen Gwyer se suma a la lista de mujeres que abrazan la tecnología para crear música electrónica anímica sin ataduras genéricas claras

Moviéndose entre la exploración ambiental y los patrones rítmicos propios de ciertas músicas de baile, bebiendo de la tradición cósmica, el minimalismo clásico, el house primigenio y la herencia del primer techno de Detroit, esta joven norteamericana acaba de debutar en formato largo con “Needs Continuum”, un álbum de efectos balsámicos, que nos devuelve el reflejo de una voz musical aún en construcción pero dotada de suficiente personalidad e ideas como para no querer perderla la pista.

Nombre: Karen Gwyer

Origen: Ann Arbor (Michigan, USA), pero afincada en Londres

Sellos: Kaleidoscope, No Pain In Pop

Web oficial: http://www.karengwyer.com/

Facebook: http://www.facebook.com/karengwyersound

Twitter: http://www.twitter.com/karengwyer

SoundCloud: http://soundcloud.com/poetryrevival

El esquivo patten le dio la alternativa el año pasado a través de su minúsculo boutique label Kaleidoscope (suya fue la segunda entrega de la serie LIMITED DUBS, lanzamientos en formato casete a mayor gloria del do it yourself y las tiradas limitadísimas de acabado artesano) y su primer álbum acaba de ver la luz a través de otro sello pequeño pero de gusto intachable, No Pain In Pop, culpable de haber dado a conocer a este lado del charco a artistas tan del gusto de esta casa como Forest Swords o el propio patten. Esas coordenadas editoriales nos dan una primera pista sobre la personalidad musical y el círculo de influencia de la norteamericana Karen Gwyer, productora y diseñadora gráfica originaria de Ann Arbor, Michigan, cuya propuesta empezó a solidificar tras establecerse en Londres con el cambio de década.

Gwyer se aproxima a la producción electrónica haciendo gala de una visión panorámica que a menudo alude de forma sutil al pasado y a contextos que quedan fuera del dominio del club. En sus patrones rítmicos se percibe la huella del house más deslavazado de factura analógica, del electro y el techno primigenio de Detroit, del avant disco de Arthur Russell; se siente ese restallar tan propio de las cajas de ritmo de siempre, el traqueteo que resulta de los secuenciadores por pasos cuando el tempo de los eventos no está ajustado al milímetro. Pero el conjunto rara vez apunta al baile, optando antes por arquitecturas rítmicas de articulación inexacta, de efecto ligeramente desorientador, y dinámicas más lentas e inmutables, que ponen menos énfasis en la presión y el impulso y más en marcar y sostener una determinada cadencia. En la jerga grafológica el suyo sería un trazo de ritmo adinámico relajado, dotado de cierta “inarmonía” que en su caso parece una opción totalmente voluntaria.

Pero el ritmo es sólo un color en la paleta de Karen, que también se siente cómoda en el terreno puramente ambiental, en particular el de ascendiente kosmische. Sobre sus arquitecturas rítmicas descansan sombras sintéticas de acentos e intensidades cambiantes, dunas translúcidas que van alterando su forma y color con calma. Abundan las secuencias melódicas que se repiten en planos superpuestos, asoman texturas armónicas apoyadas en órganos y percusiones tintineantes (en las que se deja sentir la influencia de la escuela repetitiva clásica y la polirritmia africana) y, quizás su sello más personal, unos mantos de voces procesadas –usadas como un sonido más, sin articular palabra alguna– que transmiten una sensación aérea, flotante. De la suma de esos elementos emana una suerte de psicodelia electrónica plácida, de cualidad impresionista, que incluso en los momentos más rítmicos irradia una luz densa y blanquecina, transmisora de una serenidad reconfortante. Algo habrá tenido que ver seguro el hecho de que su primer álbum, “Needs Continuum”, sea mayormente el fruto del trabajo de varios meses en los que nuestra protagonista, embarazada, esperaba impaciente al nacimiento de su primer hijo.

Karen Gwyer viene a sumarse a la creciente lista de mujeres que abrazan la tecnología para crear música electrónica anímica sin ataduras genéricas claras. Sus piezas parecen más fruto de la intuición personal que de cualquier otra consideración. A menudo parecen bocetos de temas aún no perfectamente acabados. Es música en la que se deja sentir una sensibilidad distintiva, más íntima, que se materializa a través de una suerte de experimentación gentil en la que concepto y forma aparecen balanceados, conectados con una realidad emocional que es en última instancia la que empuja a crear.

Si la idea de ver a Laurel Halo, Teengirl Fantasy, Julianna Barwick y Oneohtrix Point Never (el pre- “Replica”) sintetizados en un sólo cuerpo te excita, harías mal en no prestar atención a la música de Gwyer.

Han dicho de ella: “Compuesto y grabado en los meses previos al nacimiento de su primer hijo, su disco es producto de ritmos orgánicos cíclicos, inmutables, y desorientadores desequilibrios físico-psíquicos” (No Pain In Pop)

Te gustará si te gusta: Laurel Halo, King Felix, Arthur Russell, Stellar Om Source, Teengirl Fantasy, Julianna Barwick, Cluster circa “Zuckerzeit”, Oneohtrix Point Never, Holly Herndon

Discografía seleccionada: “I've Been You Twice” (Kaleidoscope, 2012), “Needs Continuum” (No Pain In Pop, 2012)

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