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‘Aerosoul’, una guía para descubrir cómo será la música (con alma) del futuro

Géneros como el soul y el R&B están sufriendo una fuerte renovación gracias a un valioso chute de electrónica y ritmos abstractos de club. Aquí te presentamos a la nueva generación encabezada por Disclosure, FKA Twigs, Blood Orange y Kelela

El R&B comercial y el soul han encontrado una vía de renovación importante en una nueva generación de músicos, en Estados Unidos pero, sobre todo, en Inglaterra (Disclosure, Fatima, FKA twigs) que han sabido encontrar la manera de conciliar una música emocionante con un sonido del todo futurista. Hay quien llama a esta escena ‘aerosoul’, pero es todo más fácil: es una de las vías de expresión más fascinantes del momento. Descubre aquí este tesoro musical de 2013.

Ilustración de Joaquin Secall

A mediados de septiembre, la tienda Boomkat comercializó una de sus recopilaciones de la serie ‘14 Tracks’, destinadas a difundir subgéneros y movimientos emergentes en el underground electrónico, bajo el título de “Aerosoul”. Ahí asomaban temas de Kingdom, Blood Orange, Jessy Lanza, Autre Ne Veut o Hyetal que compartían, según la descripción de la web, “un gusto por lo hiperreal, producciones agridulces y etéreas, melodías capaces de romperte el corazón y simulación de movimiento por un espacio enorme”. Y continuaba la presentación del recopilatorio con un último detalle de importancia: “se trata de un sonido que acostumbraba a costar millones de dólares [en referencia a los presupuestos disparatados que habían alcanzado muchos discos de soul y R&B mainstream a finales de la década pasada] y que ahora, gracias a la tecnología, muchos más artistas pueden permitirse, asimilando y acelerando ese lujo sonoro con resultados brillantes”. En los últimos años, géneros populares como el R&B comercial y el soul han iniciado una revolución underground, delicada y experimental. Pero, ¿cómo se ha llegado aquí?

1. Hacia una reconstrucción electrónica del soul: The Weeknd, Tri Angle y otros orígenes

Hacia 2011, la interpretación moderna de géneros como el R&B y el soul empezó a experimentar importantes cambios. La proliferación de propuestas alternativas que explotaban la mística del anonimato como The Weeknd plantearon un cambio de léxico en el género que implicaba nuevos enfoques como una instrumentación menos convencional, temáticas renovadas (el artista mostraba sus debilidades, un ego frágil, y huía del arquetipo de triunfador sexual multimillonario de R.Kelly), todo eso sumado a un aire de independencia, lejos de las convenciones del circuito comercial. Se trataba de un R&B alejado de las grandes superproducciones que hasta ese momento copaban la industria sin demasiados resultados (tanto en lo económico como en lo creativo). En paralelo a The-Dream, se había consolidado la fórmula más atrevida de The-Dream, inspirada en el primer Prince: su influencia se puede observar en otros crooners como Jeremih. El R&B empezaba a tener otro enfoque, más melodramático –ahí están la cadencia solitaria y el aire bohemio de Frank Ocean o Drake–: finalmente, han sido el tipo de propuestas que han acabado encajando mejor entre la mayoría de oyentes del nuevo pop negro.

Esta reformulación del género se dio gracias a una mayor presencia de beats electrónicos, una inclinación etérea y, en general, por la absorción de los nuevos convencionalismos iniciados en la época de erupción del sello Tri Angle –que llegó en el momento adecuado, con una propuesta hedonista, misteriosa, sintetizando al mismo tiempo la influencia del aspecto mainstream norteamericano y procesando los restos dejados por Burial, encontrándose casi en un punto intermedio–. Con Tri Angle, la música, además de tener ‘alma’, empezó a volverse ‘aérea’, flotante. Asimismo, la aparición de Clams Casino, el productor de Nueva Jersey, ayudó a marcar los pasos del R&B en detrimento –así en general, concretando mucho– del componente orgánico que nos dejaron renovadores del soul en el cambio de siglo como D'Angelo. Entre lo romántico y lo trágico, entre la actividad nocturna, la lujuria omnipresente y el arrepentimiento, The Weeknd y similares han ido edificado su camino solicitando la intervención de productores cada vez menos conocidos y asentados en comunidades creativas con muy poca relación con la corriente principal. La renovación de la escena ha sido total.

Algunos de los productores más cotizados actualmente, a pesar de compartir grandes diferencias entre sí, apuestan todos por un tipo de sonido espacioso y frágil: Friendzone (estandartes junto a Clams Casino del llamado cloud-rap), Shlohmo (venido de la escena de beats abstractos californiana), Dev Hynes (para el que sobran las presentaciones: él está detrás de los últimos éxitos de Solange o Sky Ferreira), Mike Will Made It (co-artífice de álbumes redondos como el último de Ciara) y DJ Mustard (prolífico productor en la zona West Coast para artistas como TeeFLii). Lo importante en estos casos es entender que, en este momento, el mercado R&B es susceptible de incorporar casi cualquier textura o vuelta de tuerca con tal de seguir con su aceleración creativa. No hay en estos momentos un género que sume tanta nueva audiencia, tanta diversidad y reclame tanta atención, tanto protagonismo como el que nos traemos entre manos.

2. R&B y soul en el siglo XXI: vidas paralelas

Por lo general, el R&B se ha vuelto un sujeto hambriento de innovación, ansioso por vencer el peso de sus glorias pasadas (Aaliyah, R. Kelly, el mencionado D'Angelo o el archivalorado arquitecto Timbaland), y con gran ímpetu por alcanzar una renovación total, tanto estilística como mercantil. Ese desenfrenado consumo para el que hoy en día vale más un buen rastreo por el ciberespacio que un fajo de billetes ha provocado una situación en la que productores debutantes, con poca experiencia y, sobre todo, poco conocimiento del entorno, están adquiriendo una reputación inusitada (seguramente, y después del “CUT 4 ME” de Kelela, a Kingdom ya le ha llegado varias ofertas generosas para producir temas a otras artistas, lo mismo que ya estás sucediendo con Arca después de su trabajo con Twigs y en el “Yeezus” de Kanye West). Mientras tanto, observamos cómo cualquier otro estilo electrónico con afán de elitismo se tiñe cada vez más de matices que apuntan al R&B (ahí tenemos todo lo que ha publicado oOoOO, la búsqueda de un factor pop más marcado por parte de Lil Silva, Hyetal o Morgan Zarate, claramente empujados por el éxito de Disclosure, Jessie Ware o AlunaGeorge en el mercado británico).

También se hace cada vez más complicado diferenciar entre soul y R&B; dos cosas que son esencialmente lo mismo hoy en día. Ambos estilos han perdido por el camino sus rasgos definitorios gracias (o por culpa de) a la interrelación con el mundo electrónico. ¿Qué hay ahora que diferencie a Cody Chesnutt, Iman Omari o Sampha? Simplemente, el tono o el mensaje. Su autonomía es casi la misma y su acabado prácticamente idéntico. Con un sector más clásico y menos atrevido, estancado en una ya insoportable aventura revival/barroca (el rollo sureño pero vacío de Michael Kiwanuka, Mayer Hawthorne, un Aloe Blacc que quiere ahora recoger alguna miga de la revolución Daft Punk con su último EP, o los exquisitos pero poco estimulantes Myron & E), y un terreno ‘intermedio’ que apuesta por material muy de ahora con pocas pretensiones (ahí están, por ejemplo, The Internet con su “Feel Good”, un proyecto fresco y dinámico, acabado con elegancia y sorprendente fondo para llegar desde Odd Future), el futuro pasa irremediablemente por estas nuevas mutaciones mayoritariamente ejecutadas en Gran Bretaña, mucho más progresivas: son maniobras que tienen entre su catálogo de virtudes el aportar nuevas ideas y riqueza al género, además de no rechazar en ningún caso la presencia en las salas de baile, hasta hace unos años, el vecino imposible de domesticar.

3. Disclosure y otros síntomas peligrosos

Para mí, y ya dentro de este círculo más pequeño, el casi enterrado (a conciencia) experimento fallido de L-Vis 1990 en 2011 –anecdóticamente, es el único activo de Night Slugs que no aparece en los créditos del álbum de Kelela– y el vertiginoso ascenso de Disclosure plantean una interesante relación de causa/efecto en este mapa del nuevo soul electrónico: es sorprendente cómo, en “Neon Dreams”, L-Vis se adelantó con mucha inventiva pero pocos resultados (con tan pocos que parece haya adquirido algún complejo) a una euforia del mercado británico por conjugar sin fisuras R&B, pop y house. Los jóvenes hermanos Lawrence de Disclosure sí han conseguido rastrear las conexiones necesarias y unir los puntos sensibles con Settle: ellos plantean un revival del UK Garage de finales de los 90, una remodelación de clásicos y producciones consistentes que provocan adicción entre cada vez más fans y facilitan la aparición de nuevas divas, nuevos crooners y en general, nuevo talento deseoso de trabajar con ellos. Por no mencionar su importancia a la hora de abrir los ojos a todo el sector: seguramente, Hyperdub no hubiera apostado por Jessy Lanza en otro momento, ni Lil Silva hubiera visto una brecha que aprovechar sin este precedente.

Aunque por lógica en esta escena predomina lo que más funciona a nivel de ventas, la escena británica no sólo se reduce a Disclosure o a imitaciones de Disclosure: todo lo que en estos momentos se puede englobar dentro de la descripción ‘aerosoul’ es el más avanzado laboratorio en cuanto a experimentación con el patrón R&B –sólo con el permiso de la escena de Los Ángeles: inc. y su recuperación de la esencia de Daryl Hall & John Oates para una nueva generación; la starlet BANKS subiendo como la espuma; los debutantes Skin Twon, que lo funden con melodías cargadas de electricidad; o Boardwalk, que introducen una pizca de folk).

Hay variedad, ideas y no sólo pruebas de ensayo/error. Empezando por el terreno más convencional y avanzando hacia directrices más sorprendentes en función del riesgo que asumen, iremos ahora repasando los principales actores y actrices de este pequeño universo ‘aerosoul’, del continuismo de Fatima y Eglo Records al toque de pluma y exotismo de Dev Hynes, pasando por la fórmula Julio Bashmore y llegando a la aerodinámica de Kelela o Morgan Zarate.

4. Los protagonistas del ‘aerosoul’

Fatima y la renovación de la estética Talkin' Loud. Pianos eléctricos, arreglos propios del jazz, un deje de majestuosidad y brillo en su voz, la elegante dirección musical de Floating Points y sabias elecciones han convertido a la cantante sueca Fatima, asentada en Londres, en lo que es: la nueva versión de la estética marcada en los 90 por Talkin' Loud (y su precedente, Acid Jazz Records), artistas como Omar, proyectos como Incognito, James Taylor Quartet o grupos como Urban Species. Aquella norma con gran recibimiento comercial impulsada por Gilles Peterson combinaba la asimilación de patrones R&B de la época con la intermediación de elementos latinos, broken beat, jazz o incluso reggae, llegando a sentar un canon popular denominado ‘acid jazz’ –denominación parcialmente patentada por el propio Peterson, que en sus primeros estadios se refería a una forma de jazz-funk orientado al club).

A pesar de que aquella escena tenía integrantes repartidos por todo el mundo, el acid jazz germinó en Gran Bretaña. Hay un perfil de Eglo Records que, de alguna manera, intenta rescatar y conservar aquella manera de hacer las cosas, aunque exagerando su finura y adaptándolo al momento actual; “ Follow You” (2011) es el mejor ejemplo de la tendencia, un EP por el que no pasa el tiempo y que inmortaliza el mejor trabajo en la producción de Floating Points, co-fundador del sello junto a Alex Nut. Tras aquel éxito de crítica, Fatima pasó en 2012 por la prueba del público mayoritario: “ Phone Line”, junto a FunkinEven, le sometía a un guión parecido pero más entretenido, con ese sabor a New Jack Swing noventero y que olvidaba por un momento los lujosos momentos jazzísticos. El single fue uno de los más vendidos del año pasado.

Justo ahora, Fatima está preparando su primero álbum, que debería consolidar su estilo, su figura y su nombre a ojos de todo el mercado. “ Circle”, su reciente single de nuevo junto a Floating Points, sigue la línea de “ Follow You” y da pistas de los derroteros por los que puede discurrir el trabajo en largo; por su parte, “ Family/La Neta”, segundo single adelantado, intenta delimitar el límite menos clásico con producciones más originales e innovadores por parte de fLako, el genio detrás de otro proyecto realmente interesante como es Dirg Gerner. Eglo Records y Fatima no son los únicos que, sin quererlo, y seguramente sin pretenderlo, renuevan aquella era Talkin' Loud con su acercamiento pseudo-tradicional: el mismo sello Brownswood, dirigido por el propio Gilles Peterson, también ejerce su papel en este asunto. La marca es casi un calco de la legendaria etiqueta, con proyectos como “ Mala In Cuba”, Troumaca o similares: eso sí, siempre mirando hacia delante.

El creador autónomo: Sampha. Un talento que destaca por su modestia. Lo hace todo, compone, escribe, canta y viste sus canciones sin armar el menor número, sin llamar la atención. Sampha ha confirmado su inigualable potencial en este 2013 con su debut en solitario, “Dual”. Aunque ya se filtró la mágica “Indecision” en 2011, el joven británico se ha tomado su tiempo para elaborar y controlar hasta el mínimo detalle del material entregado a Young Turks. Comenzando como simple colaborador en proyectos como el de SBTRKT (al que ha regalado sus mejores momentos) y casi como un sinónimo masculino de Jessie Ware, Sampha es ahora un creador auto-suficiente que maneja a la perfección la sensibilidad de sus tonos y voces, el mensaje agridulce, las notas de piano clásico y la intromisión de elementos electrónicos tan contenidos y prudentes como él.

Hay una limpieza en sus interpretaciones y producto, una cadencia tan personal, que las propuestas o imitaciones no han tardado en llegar: hasta el mismísimo Drake le ha necesitado para completar su último álbum. También le copia Sam Smith, imitador de piel blanca nacido de una colaboración con Disclosure, que intenta alcanzar niveles de emoción parecidas sentado al piano, quedándose en un sucedáneo casi insoportable. Sampha no solo es un proyecto de futuro viable, en el que invertir a ciegas, sino que ha demostrado ser un presente finamente preparado capaz de volar solo y sin ayuda de nadie.

Blood Orange: la pluma y el exotismo destilados con sutileza. Devonté Hynes es otro genio, de muy parecidas características a las de Sampha, pero ya con una larga trayectoria fuera y dentro de los escenarios. Llevó el grupo Lightspeed Champion antes de ganar reputación como escritor de hits al cambiar su identidad en 2011 a Blood Orange, una suerte de proyecto de soul electrónico bañado de ambigüedad sexual, pluma y un tono lujurioso y urbano. Esa dirección pronto se extendió a sus producciones para segundos: éxitos insuperables para Sky Ferreira o Solange en 2012 le han vuelto a situar como uno de los principales arquitectos del momento.

“Chamakay”, el single conocido de su próximo trabajo como Blood Orange (con la colaboración de Caroline Polachek de Chairlift), es un ejemplo fascinante de la evolución de Hynes y de la influencia que sus éxitos en la producción han tenido en él: percusiones orgánicas que parecen flotar bajo capas melódicas y de voz a las que el adjetivo ‘etéreo’ le vendría de lujo. La sabida colaboración de Clams Casino en el lanzamiento cierra el círculo: el máximo representante del arquetipo cloud-rap demuestra que ambos proyectos son compatibles.

La fórmula Julio Bashmore (contraproducente en exceso). Nadie hubiera dado un duro por Julio Bashmore en este espectro enlazado con el mercado más popular y el R&B. El pelirrojo de Bristol comenzó su andadura como un productor más, elaborando house vacío con algo de hibridación UK-Garage y poco más. Cuando en 2012 surgió como artífice junto a Dave Okumu del primer álbum y los mejores singles de Jessie Ware, una corista re-convertida a estrella mundial con su ayuda, muchos se quedaron boquiabiertos. “ Running” y “ 110 %” son todavía sus mejores creaciones en el estudio, con una basculación perfecta y estilosa entre melodías sensitivas, ritmos a medio camino entre el hip hop, el downtempo y el house, de nuevo con ese tono expansivo, reconfortante, que podríamos equiparar a Blood Orange y, por coordenadas, a la novata Jessy Lanza.

Después de su contribución con la producción de “ Imagine It Was Us”, un single aparecido a principios de año y que no se incluyó en el álbum de Jessie Ware, Bashmore marcaba sin quererlo el que será el ritmo y tono de su álbum debut, aún sin nombre y con un primer adelanto conocido: “ Peppermint”. Muy lejos de sus primeras tentativas con el rol de director entre bambalinas, el de Bristol ha decidido acelerar la fórmula y luchar por un trozo del pastel que en este momento se reparten los hermanos Lawrence casi en solitario. Aunque hay síntomas de empacho, y puede que Julio resulte en sí mismo contraproducente, él también ha sido una parte clave dentro de este nuevo paradigma en UK.

Jessy Lanza, una debutante con mucha clase. Importación canadiense que para mí representa la respuesta del sello Hyperdub a toda esta euforia del sector; aunque es inexplicable con palabras, cada nota y rasgo del debut de Jessy Lanza se corresponde con la actitud y personalidad que siempre ha propuesto el sello de Kode9. Mientras en 2012 se dio salida a un documento infravalorado como es el álbum “Pretty Ugly” de DVA, que a su manera oscilaba y vacilaba con una métrica parecida (explotando el broken beat, las estructuras abstractas del estilo Sa-Ra Creative Partners y teniendo como voces invitadas a, por ejemplo, Fatima), o al memorable giro de guión más artístico de Cooly G ( “Playin’ Me” es una obra magnífica que implementaba sus gustos como productora a una interpretación entre hedonista y glamurosa), este 2013 hemos asistido a la definitiva determinación del sello por entrar de manera sólida en esta zona.

Así como Cooly G o Laurel Halo pueden tener algo que ver con el R&B si se escogen algunos momentos de su trayectoria, Jessy Lanza se corresponde abiertamente con el género: Pull My Hair Back tiene la virtud de sugerir donde otros se pasan de explícitos, se desarrolla cultivando el rasgo de la insinuación, contando con una controlada, sublime producción repleta de detalles aportada por Jeremy Greenspan (Junior Boys). Aunque el álbum es un notable alto, equilibrado y nada aburrido, que progresa con decisión y gran cautela, “Kathy Lee” sigue siendo el centro neurálgico de la obra: un ritmo a medio tiempo, sinuoso y con los elementos bien marcados, y que amplifica la volatilidad de los fraseos de Lanza, que aparecen y desaparecen con delicioso estilo.

FKA twigs: sensualidad en negativo. Si hay alguien que embriague e incomode al mismo tiempo, y que reúna todas las características que ayudan a hacernos una idea de cómo sonaría el R&B en el futuro, esa es FKA twigs. La británica, antes conocida simplemente como Twigs, comenzó a adquirir popularidad en el sector subterráneo en 2012 gracias a varios singles lanzados sin nada de información al respecto y con la única carta de presentación que sugerían los vídeos entre provocadores y misteriosos de Grace Ladoja. Rápidamente se convirtió en la presa más codiciada del mercado, con un primer EP que recogía cuatro canciones y que fue introducido sigilosamente en casi todas las tiendas especializadas, mientras que su voz, angustiosa y aterciopelada, resonaba como un extraño, enigmático negativo para la lucidez e inocencia de Grimes.

En FKA twigs hay dramatismo y gusto por extenderse fuera de los límites de la realidad; sus canciones tienen propiedades psicodélicas y normalmente presentan a la cantante como una presa en cautiverio, susurrando desde la oscuridad, de manera difusa; su apoyo instrumental es vanguardista y sofisticado, igual de inquietante que su personalidad. EP 2, con cuatro nuevas canciones producidas por Alejandro Ghersi, alias Arca, es también uno de los proyectos más bellos del año.

Aunque la imagen (entre gótica y futurista) de la vocalista hace mucho a la hora de juzgar y asimilar el producto, lo musical sigue pesando mucho más: la clave de su discurso es ese punto intermedio entre la densidad y la dulzura, entre el tono ketaminoso y la fragilidad que comparte con otra artista igualmente versátil a la hora de transmitir tejidos electrónicos muy avanzados como es Kelela.

Kelela: la puerta hacia otra dimensión. Obviamente, y puestos a comparar, Kelela se inclina en cuanto a sonoridad y aspecto vocal hacia un punto más clásico. Aunque esta selección de artistas sigue la línea marcada por la actualidad británica, es obligatorio incluirla a pesar de su origen y residencia en Estados Unidos por su relación directa con el sello Night Slugs; recordemos que la cantante de Washington DC, hoy residente en Los Ángeles, ha estado desde el principio afiliada a la filial americana Fade To Mind, o sea, una franquicia en suelo norteamericano de la marca creada por L-Vis 1990 y Bok Bok.

Al principio, cuando se le incluyó en la versión cantada del single de Kingdom “ Bank Head”, hubo algo de desconcierto. Yo, al menos, no sabía si asimilar el movimiento con positividad o decantarme por la simple sorpresa. Es posible que parte de los productores en nómina de ambos sellos pensaran exactamente lo mismo con algo de anterioridad: “ Alrededor de Kelela gravita la confirmación de que artistas como NGUZUNGUZU o Jam City pueden perfectamente orientar sus producciones a un área hasta ahora alejada en su lista de objetivos”, se comentaba en la reseña para “CUT 4 ME” en esta misma casa hace unas semanas. Kelela ha sido la puerta de entrada para Night Slugs y Fade To Mind en una nueva dimensión estilística y uno de los mejores ejemplos de “la reconciliación definitiva entre R&B y las formas electrónicas más avanzadas”.

Como digo, a pesar de una confusión inicial al escuchar una voz ‘muy’ R&B decorando beats e instrumentales realmente complejos y desafiantes, es imposible hacer oídos sordos a la magia que se desprende de esta primera mixtape tan bien recibida: CUT 4 ME tiene momentos delicados y más apasionados, altibajos, pero en general impacta por la fluidez y total integración de Kelela en una fórmula sonora tan envolvente por sí sola. Y es que cualquier diseño siempre se puede mejorar.

Morgan Zarate + Hyetal. El maximalismo también puede teñirse de R&B. El mismo estado suspendido, con voces que en realidad parecen alientos, vapor, y un envoltorio musical exuberante de manera intrínseca, lo comparte Roses Gabor al verter sus fraseos en “ Pusher Taker”, uno de los goals de final de año para Hyperdub y nuevo single del productor Morgan Zarate, en su última etapa con un perfil maximalista muy acentuado. Un corte que roza prácticamente la perfección y que demuestra cómo muchas de las más estimulantes propuestas del momento coinciden en la tonalidad de sus creaciones. Observen a Hyetal con su “ Four Walls”, extraído de “Modern Worship”, una tentativa que quizá haya pasado desapercibida por culpa de un álbum irregular pero que destaca por las mismas propiedades: inesperada validez y componente R&B diluido con sutileza, nada que ver con los experimentos insufribles entre Rustie y AlunaGeorge el año pasado.

Lil Silva no puede ocultar su contundencia, tampoco reprimir la fuerza de sus percusiones, pero también ha visto la brecha: en “ No Doubt”, con Rosie Lowe, otra gran canción dentro de su último EP para Good Years, se observa al productor abandonando sus complejas mutaciones UK Funky y abrazando esta nueva dirección teniendo como vehículo el bombo 4x4, en busca posiblemente de un reconocimiento popular más grande. Lo mejor es que el artista de Night Slugs no se miente a sí mismo, ni tampoco rompe completamente con su personalidad: el cariz R&B es un añadido, un aderezo, Lowe apenas llega a desarrollar dos o tres frases distintas a lo largo de la canción.

Asombra la inteligencia con la que el universo UK sabe renovarse continuamente sin perder la posición de privilegio. Aunque el R&B tenga raíces en Estados Unidos y por tanto allí se concentren las mayores posibilidades y público, el Reino Unido ha aportado en estos dos últimos años los proyectos más solventes, los más funcionales y los más innovadores dentro de la genérica. Mientras FKA twigs y Arca nos muestran el futuro, Sampha confirma que la innovación no está reñida con la emoción; mientras Disclosure rompen los charts, otros productores se sienten aludidos y corroboran que la fórmula tiene validez también a una altura más baja y menos expuesta.

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