Columnas

Adiós posmodernidad

Cristian Palazzi

Free Your Mind Steve SawyerTras la revolución nihilista de los últimos años, parece que estamos empezando a asimilar una nueva manera de comprender el mundo. A pesar de que los posmodernos no han dejado nunca de insistir en que nada es lo que parece y que si algo puede salir mal, saldrá mal, los patrones de comportamiento de las sociedades y las personas que habitan en ellas están empezando a cambiar de forma. Lamentablemente, y esto sería muy posmoderno, no podemos asegurar que lo que nos viene encima sea mejor que lo que teníamos, sin embargo parece que la gente está empezando a creer en una nueva oportunidad.

Sería injusto ponernos a despotricar contra algo sin hacer un breve repaso de cual ha sido su trayectoria. El problema es que existe una infinita variedad de definiciones de posmodernismo. Todo el mundo se atrevió con ella. Podríamos usar la de Jameson, la de Derrida, la de Habermas, la de Vattimo o la de Zizek. Yo prefiero, cuestión de gustos, la definición que Lyotard nos brindó en " La condición posmoderna" . Posmoderno es ese tipo que no cree en los valores modernos, tales como el progreso, el conocimiento o la libertad, y por consiguiente entiende el discurso del saber como un discurso al servicio del poder. Todo es negociable, diría un posmoderno, todo.

Y no sólo las personas se comportan así, también las instituciones públicas y las empresas. Fíjense sino en la transformación que están sufriendo las universidades, los estudiantes de las cuales terminarán siendo meros soldaditos al servicio de la “sociedad de la información” cuando todo esto de Bolonia haya terminado. Lyotard nos enseñó que la mercantilización erosiona el pensamiento libre y que la consiguiente pérdida de sentido en la sociedad actual se debe a la enorme influencia tecno-político-empresarial que está sufriendo todo tipo de actividad cultural. La cultura, nos dicen, debe ser una cultura “interesante”, aplicativa y eficiente, que cumpla con los estándares de calidad homologados en el mundo “desarrollado”. Se trata de una economía de la influencia.

Una influencia diseñada por pocos, oligarca podríamos decir. Que ahora ve como el presente y el futuro le pasan por encima a pesar de que no todo el mundo acepte que la fiesta ha terminado. De hecho, existen grandes detractores que antes defendían que defender algo era imposible y que ahora alzan su bayoneta en contra de una nueva realidad. Como diría Nietzsche, siempre quedarán las moscas del mercado.

A pesar de ellos, ecología, genética y red social se imponen lentamente como una nueva forma de encarar el día a día. Creíamos que estábamos solos, individualistas hijos del postromanticismo, pero ahí están YouTube, Facebook o Google para remediarlo. Creíamos que nuestros actos no tenían ningún efecto sobre el planeta y que podíamos insultar con nuestra basura y altanería al río, a la montaña o la playa que decoran las ciudades y los pueblos, aquí llega el cambio climático para que todos nos preocupemos. Creíamos que íbamos a ser siempre así y que por tanto el relativismo estaba servido, hijos como éramos del azar y las probabilidades, una vez más, aquí viene el desarrollo genético para agitar nuestras convicciones.

Mientras la fragmentación posmoderna se diluye el hombre del siglo XXI ya no quiere vivir únicamente de su individualidad y por eso se reúne en foros virtuales, busca el máximo número de “amigos” posibles y quiere, en definitiva, ser leído. Este hombre quiere creer que sus hijos podrán disfrutar como él disfruta del entorno natural en el que se encuentra, y para eso recicla y recicla como un neurótico educado por la diosa Gaia. Él o ella quieren desarrollar sus potencialidades hasta conseguir que su cuerpo no sufra y su cerebro funcione como un Ferrari, y por eso lo primero que hacen es obsesionarse con el gimnasio.

Y seguro que genética, ecología y red social no son la panacea. Nuevos errores y nuevos intereses se deben esconder detrás de ellos, pero al menos funcionan para recordarnos que creer no es una opción. Que sin fe no hay libertad y sin libertad no hay mejora. Debemos aprovecharla antes de que sea demasiado tarde. La posmodernidad defendió el agnosticismo hasta convertirlo en mediocridad y, por ello, ahora fracasa. Ante ella, genética, ecología y red representan ahora una nueva oportunidad para soñar. Soñar otra vez que transformar lo que tenemos es posible. Por eso, yo sólo quería decir adiós posmodernidad, adiós posmodernos. Veremos qué pasa.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

También te gustará

Safran Foer

Books

Spoiler: la nueva novela de Safran Foer es una mierda (pero nadie lo dice)

"Quiero abrir las piernas, que coloques la cabeza ahí abajo y que me mires hasta que me corra"¯\_(ツ)_/¯

leer más
sororidad

Columnas

Sororidad: por qué hoy te odio

Al parecer, las feministas estamos hasta el coño de las feministas.

leer más
Madridgrado

Sports

6 madridistas de izquierdas derriban el mito del equipo de derechas

"Llegaremos antes al socialismo que a cambiar el fútbol. Pero mientras, viva Cristiano"

leer más
marilyn

Noticias

"Esta es la Marilyn que nunca nadie había visto"

Las fotografías inéditas de Greene no nos acercan más a la verdad.

leer más
luces en el cielo

Actualidad

Reikiavik apaga las luces de sus calles para contemplar mejor la aurora boreal

Estas iluminaciones naturales multicolores pueden parecer magia. Pero, en realidad, son fruto de la interacción entre el viento solar y el campo ...

leer más
yihab ajedrez

Actualidad

“No llevaremos hiyab”: las ajedrecistas se rebelan contra el Mundial de Irán

"Ninguna institución, ningún gobierno, ni el Campeonato Mundial de Mujeres de Ajedrez deben obligar a las mujeres a llevar o no llevar hiyab"

leer más
portada

PlayGround Food

La chef unicornio que convirtió el fast food en alta cocina

El pelo teñido de color rosa chicle la delata como un unicornio de la cocina.

leer más
rosetta

Futuro

La muerte de Rosetta: adiós a la sonda espacial que más ha enternecido al mundo

"Es increíble los sentimientos que puede generar una caja llena de aparatos electrónicos perdida en un cometa".

leer más

cerrar
cerrar