Columnas

Abrazos y zancadillas

Por David Broc

Abrazos y zancadillas David Broc Hip hop desde la barrera.

A. Hasta hace poco tiempo, tres de los motivos básicos para apañarse un viaje a Nueva York eran las visitas al Virgin Megastore de Times Square –sobre todo a horas intempestivas de la noche, uno de los mayores placeres de esta vida–, a la sucursal grande de Kim’s en St. Marks Place y al pequeño templo Fat Beats. Hoy, como si hubiéramos atravesado un Armagedón doméstico, como si algún virus hubiera infectado a la población y ésta hubiera desmantelado la ciudad a dentellada limpia, ninguna de esas tres razones de peso para cruzar el charco permanece abierta. Primero cayó Kim’s, dejando huérfana a la Gran Manzana de la mejor sección de noise y black metal que uno podía encontrar y de un stock de segunda mano que se merendaba a cualquier tienda europea; posteriormente, y en uno de los movimientos empresariales más dolorosos que soy capaz de recordar, Times Square veía cómo desaparecía de su agitada vida nocturna el gran epicentro de las compras rabiosas de ítems culturales del planeta. Somos muchos los que todavía no nos hemos recuperado de esa tragedia. Cuando uno empieza a planear las vacaciones o una escapada furtiva y Nueva York se cuela en su selección de opciones, el cierre de Virgin surge como uno de los grandes contras de la lista que se elabora antes de decidir. Para las nuevas generaciones de melómanos y teleadictos esto sonará dramático, nerd y desmesurado, pero para los que hemos crecido en la cultura del rastreo, la compra y las horas perdidas, la posibilidad de salir a deambular por Times Square a las doce de la noche, incluso a la una de la madrugada, y tener la opción de entrar en Virgin y perderse un par de horas llenando la cesta de packs de series, novedades musicales y películas rebajadas no podrá ser nunca superada por gadgets de nueva generación, anchos de banda supersónicos y formatos de archivo actualizados. Abuelos cebolleta protestones y eternamente enfadados con el mundo, asistimos a este desmantelamiento feroz e impenitente del mundo tal y como lo conocíamos y lo vivíamos con un rictus de mosqueo, melancolía y desesperación que cada vez importa menos ahí fuera. Ramón de España, estoy contigo en esto, socio.Cerraron Virgin y no he tenido constancia de manifestaciones callejeras, medidas de protesta, quejas airadas, disturbios, detenciones, lunas destrozadas. Por el contrario, si alguien decidiera echar el cierre de manera firme y rotunda a webs de descarga o liquidar las redes P2P sería necesario sacar los tanques a la calle para frenar el descontento. A estos dos mazazos se unió, la primera semana de septiembre, el tercer y definitivo revés neoyorquino. Fat Beats despedía años y años de militancia hip hop sirviendo vinilo, CDs y merchandising en plena Sexta Avenida, a pocos metros del emblemático playground “The Cage”. Las visitas al templo, al que se accedía por unas angostas escaleras pegadas a una tienda de bagels, se convertían en un ritual y una liturgia imposible de evitar cada vez que pisabas territorio americano. Cualquier DJ, productor, MC o simple aficionado de cualquier parte del mundo fichaba a diario cada vez que se dejaba caer por Nueva York, independientemente de que en sus crates uno pudiera encontrar la mejor mierda underground del momento. Su cierre apenas ha despertado interés mediático más allá de los blogs y webs especializadas (me gustará leer los ríos de tinta que generará, cuando suceda, el cierre de Rough Trade, por ejemplo), pero para cualquier head ésa ha sido la noticia del último mes.

Brindemos desde aquí, pues, un modesto y pequeño homenaje a esa caja de cerillas atiborrada de ritmos gordos y rimas brillantes con algunos vídeos extraídos de las actividades de homenaje que se organizaron en la última semana de vida de la tienda. La plana mayor de la escena de ayer y hoy se dio cita en esa primera planta para mostrar el respeto debido. Ahí va una selección de vídeos para rememorar esos últimos minutos de gloria. Los rappers, como los ricos, también lloran. Piel de gallina, tú.

B. Precisamente en Fat Beats se vivían anécdotas continuamente. Sobre todo fuera de la tienda, a pie de calle, donde en la entrada se agolpaban siempre MCs anónimos y amateurs dispuestos a venderte su CD y demostrarte, in situ, sus skills. El espectáculo era hilarante y muy divertido, con rappers hambrientos abordando sin disimulo a los clientes de la tienda para convencerles de que la verdadera mierda independiente y underground era la suya, y no la que se vendía en el piso de arriba. Pero desde los 90, el gran rincón de la ciudad elegido por los MCs underground para promocionarse y vender sus propios CDs ha sido Times Square. Cualquiera que haya visitado la capital del mundo se habrá topado en esa zona con rappers provistos de discman que intentan colocar su producto a turistas, ejecutivos o simples neoyorquinos de paso. Es un proceso fascinante del que ha querido dar testimonio el documental “New York Minute”, producido por la cadena francesa Arte, una obra dividida en ocho capítulos del que podemos catar el primero, que está centrado, precisamente, en estos buscavidas callejeros y en el caso de un MC asesinado por la policía en extrañas circunstancias. Son diez minutos emotivos, de estética magnética y fascinante, que capturan a la perfección lo que es, de verdad, la escena más independiente e incorruptible del género. Sin contratos, sin presiones radiofónicas, sin cameos interesados, sin toda la parafernalia molesta que muchas veces empobrece y resta valor y pureza a este mundo. Cuando el documental entero esté al alcance de un click daremos buena cuenta de él, no temáis, pero de mientras, para ir abriendo boca, ahí queda un aperitivo para saber de qué estamos hablando. Promete.

C. Dicho esto, y ya puestos al día tras el inciso retro del mes pasado, entro en materia musical porque parece que todos se han puesto de acuerdo para lanzar novedades en las últimas semanas. No doy abasto. Son muchas y a priori todas interesantes, así que intentaré sacar a colación el máximo número de discos que han caído en mis manos durante este tiempo. Sin orden establecido, tal y como van apareciendo en la pila de álbumes escuchados y digeridos, a piñón fijo y sin florituras ni relleno. Al lío, pues. Diez novedades para debilitar un poco más la VISA o para colapsar el ADSL. Sea como sea, mierda fresca y todavía con precinto para sobrellevar los primeros días de frío otoñal. 1. DJ Muggs Vs. Ill Bill: “Kill Devil Hills” (Fatbeats) Todo aquello ligado al entorno de La Coka Nostra ha conseguido perfilar un sonido bastante reconocible, también predecible, en que toman mucho protagonismo los beats contundentes y una revisión tosca y poco sutil del hardcore hip hop de toda la vida. Es el caso de este correcto “Kill Devil Hills”, que propone un cara a cara entre DJ Muggs, productor y DJ de Cypress Hill, y el MC Ill Bill, ex miembro de los temibles Non-Phixion y uno de los cabezas visibles de ese sonido neoyorquino blanco, judío y de cierta ascendencia noventera. Ambos han firmado mejores obras anteriormente, pero poco importa hoy en día mirar al pasado cuando de ambos sigue surgiendo, en pleno 2010, buen boom bap, muy fiel a lo que se espera de él, sin dobles juegos. 2. Godfather Don: “Properties Of Steel” (Traffic Ent.)Novedad es una forma de decirlo. Porque esta recopilación abarca los singles que el productor y MC Godfather Don publicó en Hydra Records, uno de los sellos clave de la efervescencia underground de mediados de los 90 en la Gran Manzana, entre 1997 y 2000. Qué más da: la gran mayoría de singles incluidos apenas han perdido frescura, consistencia y conexión con la actualidad. El ocaso de toda una época trasladado al tiempo presente para deleite onanista y orgásmico de revivalistas, nostálgicos y demás fauna treintañera. Si sólo tuviera 13 euros y tuviera que elegir una de las diez referencias, esta sería la elegida. No te lo acabas. 3. Q-Unique: “Between Heaven & Hell” (Fatbeats) Más veteranos en pie de guerra. Q-Unique, ex miembro de aquellos Arsonists que hace ya unos años publicaron un par de álbumes encomiables en el sello indie-rock Matador, vuelve a sus andanzas en solitario, seis años después de su debut, con un “Between Heaven & Hell” sorprendentemente bueno. Poquísimas quejas ante este señor álbum, repleto de beats muy consistentes y un arsenal de rimas marca de la casa, que por algo hablamos de uno de los MCs icónicos del underground neoyorquino de los últimos quince años. Sonido clasicote, pero armado con frescura y dinamismo. Ace. 4.-Celph Titled & Buckwild: “Nineteen Ninety Now” (No Sleep Recordings) Con el título ya me ha ganado. Clara alusión al fervor por los 90 de muchos aficionados. Toda una declaración de principios, intenciones y objetivos. Con el veteranísimo Buckwild acaparando la producción tampoco podíamos esperar otra cosa: hip hop oscuro, gordo, seco, martilleante y de esencia cien por cien ortodoxa. Al micro, todo un defensor a ultranza del boom bap y la golden era, un Celph Titled que se ha ganado a los headz con este poco disimulado artefacto revivalista. Lo mejor de todo es que el disco impone, atrapa y convence dentro de sus limitaciones conceptuales. Imprescindible compra para la vieja guardia. 5. Canibus: “C Of Tranquility” (Interdependent Media) Por fin. Después de casi una década pidiéndole, casi suplicándole, a Canibus que invirtiera más dinero en productores, al fin parece haber hecho caso a sus seguidores. “C Of Tranquility” es su mejor álbum en mucho tiempo por la simple razón de que el rapper no ha escatimado en recursos y ha sacado a pasear la chequera: DJ Premier, Scram Jones, Jake One, J-Zone, The Are, DR Period o Domingo, entre otros, dan lustre, prestigio y fiabilidad al elenco de beatmakers. Sumemos a un infalible Canibus que vuelve más rabioso y radicalizado que nunca y apenas hace falta añadir más. Hip hop extremo, sin respiro, extenuante. 6. Ski Beatz: “24 Hour Karate School Japan” (R-Rated Records) Una pequeña frivolité que merece la pena. Ya hemos hablado en esta web de “24 Hour Karate School”, el debut en solitario de Ski Beatz, seguramente el productor más en forma de 2010; ahora llega su versión japonesa, que cuenta con el apoyo y colaboración de la plana mayor de MCs nipones, entre ellos los ya veteranos y muy curtidos Zeebra, Twigy o Dabo. Para un enfermo coleccionista de rap japonés como un servidor, este disco es un sueño casi erótico. Y encima no se trata de una fotocopia del original norteamericano con kanjis, sino que además de rescatar las mejores bases de entonces, aquí Ski Beatz ha creado algunos beats nuevos especialmente para la ocasión que no desmerecen a sus hermanos occidentales. Un pepino. 7. Trek Life: “Everything Changed Nothing” (Mello Music Group) Ha aparecido este disco en la pila de novedades, cuando en realidad es un disco que queda algo lejos, de mediados de agosto. Pero es necesario sacarlo a la luz y reivindicarlo porque se trata de todo un sorpresón que gustará a neófitos, vieja escuela y hypebeasts de todo tipo. El debut del rapper californiano Trek Life está producido casi en su totalidad por Oddisee, más alguna aportación de Hudson Mohawke, y apuesta por un sonido que entabla diálogo con el wonky y los followers de J Dilla, siempre con la brújula centrada en un hip hop de sensibilidad underground y con una estética cuidada, pulcra y de aspiraciones post-modernas. Carne de la revista URB. En el buen sentido. 8. Group Home: “Gifted Unlimited Rhymes Universal” (Ihiphop Distribution)Nadie se acordaba de Group Home, aunque sean los autores de “Livin’ Proof”, uno de los mejores discos de rap de los 90. Pero el fallecimiento de Guru este año les ha sacado de una reclusión voluntaria o forzosa (Malachi The Nutcracker ha pasado un tiempo entre rejas) para escribir y grabar un disco de homenaje al que fue su amigo, padrino y mentor en la industria musical. Gracias a Guru entraron a formar parte de la Gang Starr Foundation y pudieron contar con DJ Premier para la producción de ese debut estelar que muchos no hemos podido olvidar. Y algo hay que decir: aunque nadie daba un dólar por este regreso, lo cierto es que es un álbum más meritorio de lo que hubiéramos imaginado nunca. Nada serio ni trascendente, modesto y de bajo presupuesto, pero el elenco de productores y el poso emocional del tributo acaban elevando las opciones de triunfo de un disco que lega cuatro o cinco canciones imponentes. 9. Gucci Mane: “The Appeal: Georgia’s Most Wanted” (Asylum Records) Gucci Mane es la frontera que separa el mainstream potable del mainstream execrable, de ahí que sus discos nunca acaben de ser lo redondos, consistentes y completos que querríamos. Empeñado en consensuar sensibilidades, estéticas, orientaciones e intereses comerciales, el rapper sureño empobrece sus grabaciones con singles excesivamente evidentes y producciones pasteleras. Y este digno aunque irregular “The Appeal: Georgia’s Most Wanted” no es una excepción: cuando tiene arrestos y frunce el ceño nos regala himnos sureños de primera magnitud; cuando atiende a ínfulas comerciales y populares, su discurso gana en mediocridad y previsibilidad. Average.

10. Kno: “Death Is Silent” (Venti Uno) Recién salido del horno. Debut en solitario, esperadísimo por un servidor, del productor y MC de Cunninlynguists, un Kno que lidera la lista de beatmakers más infravalorados del último lustro. Nadie le presta atención ni le hace caso, pero de sus máquinas ha surgido un sonido personal, emocionante, vivo, cálido y diferente que respeta el credo del hip hop ortodoxo sin renunciar nunca a juegos melódicos e instrumentales heredados de la mejor tradición sureña, de Goodie Mob a Outkast pasando por UGK. Y esto es, claro, lo que podemos encontrar en este espectacular “Death Is Silent” al que le vaticino poco éxito mediático y popular pero que no faltará en mi lista de los discos más importantes de 2010. Buen concepto general, melancolía mágica, beats elaborados, rimas lúcidas y sensibles y sabia elección de colaboradores. Difícil encontrarle puntos flacos o errores a una puesta de largo que merece ser reivindicada hasta la extenuación.

Y hasta aquí el repaso a las novedades hip hop de este octubre. Se quedan algunas en el tintero que intentaré rescatar el mes que viene, a la espera de que este ritmo frenético de lanzamientos haya aminorado y nos haya dado una tregua para ir dando salida a todo el material. Hasta entonces, pues.

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