Columnas

Abrazos y zancadillas

Por David Broc

David Broc Hip Hop Hip hop desde la barrera. 1. Este mes me ha pillado el toro. Mea culpa. Entre el seguimiento puntual del Mundial de fútbol, que a uno puede llegar a robarle seis horas al día, el vaivén de festivales musicales, la intensificación y, por consiguiente, deterioro de la programación televisiva patria, las incontables madrugadas a la intemperie confiando en el tropiezo de los Lakers (bromas y comentarios, not yet; dadme un respiro, necesito digerirlo), el aumento progresivo de kilometraje con mis Mizuno y las clásicas urgencias pre veraniegas me he plantado ya a finales de junio con un aluvión de novedades encima de la mesa a las que tengo que dar salida cuanto antes para evitar un embotellamiento en las pilas y el disco duro. No hay tiempo que perder. El reloj avanza y el bacalao fresco pide paso. Al meollo, pues. Arranco, como siempre, con una selección de las mixtapes más interesantes que han aparecido en la red en estas últimas cuatro semanas. Material gratis, por la patilla, al alcance de un click, para arrastrar hacia al consumismo rap a los más avaros y agarrados del lugar, que siempre andan quejándose de todos los precios menos de los del costo y la cocaína.

a) El fenómeno Drake se ha disparado en Estados Unidos con la publicación de “Thank Me Later”, desconcertante puesta de largo del que estaba destinado a convertirse en nuevo rey del firmamento rap. Tablas e ingenio no le faltan, pero el balance musical y lírico del debut, como ya escribimos en la sección de críticas, no acaba de justificar del todo el hype. Aun así, y es de justicia reconocerlo públicamente, el disco me ha ido ganando con las escuchas, y si hace unos días lo valoré con un 6.9 hoy me parecería apropiado subirle la nota dos o tres décimas, aunque sólo sea por esa animalada llamada “Over”. En cualquier caso, completistas y devotos entregados a la causa de Drizzy tienen una visita obligada a la página web de Cookin’ Soul, ese trío de DJs y productores valencianos que no dejan de hacer ruido con sus mixtapes. La última que han servido cuenta con Don Cannon como maestro de ceremonias y consiste en una relectura íntegra de “Thank Me Later” con el añadido de algunas estrofas de 2Pac, Biggie o Rick Ross y alguna que otra licencia personal. Trabajo fino, sobrio y bien pulido, como ya empieza a ser costumbre en ellos. Baja aquí.b) Ya se acerca, en teoría esta misma semana, el lanzamiento del debut oficial de Donnis, el EP “Fashionable Late”. Antes, para marear la perdiz y agitar un poco la coctelera mediática, el rapper de Atlanta se ha sacado de la manga la mixtape “The Invitation”, que incrementa un poco más la expectación que está creando su opera prima. La apuesta de Donnis pinta realmente bien: aunque mantiene su identidad cien por cien sureña, el flow, las rimas y la producción muestran intenciones y ambiciones que van más allá de las limitaciones geográficas y el corsé del dirty south. Si el EP y su debut largo siguen por la senda trazada en esta mixtape estaremos hablando de algo importante y remarcable. No es casualidad que Atlantic Records se peleara con otros cuatro sellos para firmarle un contrato con unos cuantos ceros. Descarga ya. c) Abandono las altas esferas para bajar al underground. Porque a pesar de su renombre y su reconocimiento internacional, Raekwon sigue militando en las alcantarillas. O cuanto menos su sonido, todavía hoy rugoso, afilado, soulful y de innegables deudas ortodoxas. Tras el incontestable feedback que recogió con su último disco, el MC neoyorquino regresa a la palestra con “Cocanism Vol. 2”, una mixtape que no baja los brazos en ningún momento. El gran highlight, con diferencia, es “Road To Riches”, supuestamente una nueva canción de Mobb Deep con la colaboración de Rae que demostraría, sobre todo, que Prodigy y Havoc han vuelto por la puerta grande. ¿Quién dijo que el rap de Nueva York estaba muerto?

d) Descendemos un piso más. Royce Da 5’9’’, uno de mis MCs favoritos y una de las firmas más infravaloradas de la década pasada, tiene nueva entrega de su serie “Bar Exam”, concretamente la tercera. Ahora que el rapper de Detroit ha gozado de cierta popularidad indie gracias al éxito del proyecto Slaughterhouse, es buen momento para enseñarle a los recién llegados de qué es capaz y por qué, a pesar de todos sus problemas con la industria y sus dudosas decisiones a la hora de elegir beats, los headz le siguen teniendo en un pedestal. No esperéis otra cosa que no sean ritmos duros y rabiosos, el flow cortante marca de la casa y las rimas de batalla pura y dura que caracterizan su discurso, incluido un apabullante freestyle encima de la acojonante base de “Over”, indiscutiblemente, y sé que me repito, el mejor momento de “Thank Me Later” y uno de los mazazos del año. Haz click.

e) Y cinco. Más abajo todavía. Independent as fuck, que decían Company Flow antes de que El-P se volviera definitivamente loco. Juraría que ya he hablado de Sha Stimuli alguna vez en esta misma sección. Incidimos, pues, en uno de los MCs independientes más frescos e interesantes del momento. Acaba de colgar en la red “Overtime: Soul To Keep”, todo un arrebato de furia boom bap con mucho soul y mucha emoción que augura, y garantiza, un nuevo álbum en la línea del espléndido “My Soul To Keep”. No te cortes, es gratis.

2. Este mes la cosa va de regresos. Cuatro: The Roots, Dr. Dre, Eminem y Son Of Bazerk. Del primero nos ocuparemos con profundidad en la sección de críticas de discos, pues el maravilloso “How I Got Over” merece un espacio acorde con su importancia y resultado. A modo de avance diré que está destinado a pujar fuerte en el top 3 de los mejores discos de hip hop del año, y con eso ya estoy dejando clara mi postura respecto a un ejercicio de maduración, exploración y profundidad emocional impropio del género en los tiempos que corren. El segundo comeback es fugaz y, qué queréis que os diga, tiene a media comunidad acojonada. La filtración de “Under Pressure”, el supuesto primer single de “Detox”, ha encendido las alarmas. Si esto es lo que ha estado haciendo Dr. Dre en una década, quizá es buen momento para plantearse si merece la pena que se publique el disco o no. La canción, que cuenta con la colaboración de Jay-Z, es tan infame que incluso se llegó a dudar de la fiabilidad y autenticidad de la misma. Por desgracia, el propio Dre ha salido a la palestra para aclararnos que esa parte filtrada todavía no está mezclada ni acabada. Es decir, no desmiente que sea suya, sólo nos confirma que está incompleta. Ok, nos quedamos más tranquilos. Va a ser que no. Y también ha vuelto Eminem, ahora con “Recovery”. Un servidor pensaba que “Relapse” era un desastre, pero si lo comparamos con el nuevo álbum incluso parece digno. Incomprensible el giro definitivamente AOR de su discurso musical, ese abuso cargante y aborrecible de samples de rock, esa pestilente colaboración de Pink y, en líneas generales, la entrega y sumisión total y absoluta a un sonido pasteloso, empalagoso, de mentalidad casi stadium rock, infumable se mire por donde se mire.

Con este panorama, está claro que al margen de The Roots el retorno de la temporada, cuando menos hasta la fecha, es el de Son Of Bazerk. Esto sí que ha sido una noticia sorpresa, inesperada, impensable y, por ello, doblemente celebrada. Un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo cuando me enteré de que el grupo estaba inmerso en la grabación de un nuevo álbum, a publicar en los próximos meses. Para abrir boca, ya se puede escuchar un anticipo, y la primera toma de contacto es sobrecogedoramente esperanzadora. Ha pasado una eternidad, casi veinte años, desde la publicación de su debut y único álbum editado oficialmente, aquel rabioso y apabullante “Bazerk Bazerk Bazerk”, todavía hoy uno de los mejores trabajos de producción de la historia del género, a cargo de The Bomb Squad, y una joya que nunca pudo gozar del reconocimiento y la fama merecida. Por el camino se quedaron otros dos discos que nunca vieron la luz, ahí siguen en algún archivo polvoriento, y que probablemente nunca lleguemos a ver planchados en un vinilo o en un CD, pero eso ya no importa sabiendo que se está cociendo una vuelta por la puerta grande, sin mayor presión que el regalo sentido y honesto a los fans de la golden era que les seguíamos echando de menos. Este primer single mantiene la esencia de su sonido, un puzzle de samples a modo de banda sonora funk, puro fuego, pura esencia, que, era inevitable, va camino de protagonizar el momentum nostálgico de la temporada. A mí, sin ir más lejos, me ha obligado a revisar, una vez más, su estratosférico debut, y se me han caído los cojones al suelo. Qué manera de sortear el paso del tiempo, qué manera de mantenerse intenso, creíble y fresco dos décadas después, qué manera de dejar en evidencia al rap de hoy en día. Pinchas a Rick Ross después de ser sometido al vendaval de “Bazerk Bazerk Bazerk” y no sabes si echarte a reír o ponerte a llorar. Este mes clase de historia con unos clásicos de verdad: ahí van cuatro obras magnas de su opera prima para entender de qué estamos hablando.

Son Of Bazerk - One Time For The Rebel - 1991

Son Of Bazerk- J Dubs Theme 3. Retomo el repaso a las novedades del mes, ahora centrándome en aquellos lanzamientos oficiales que puedes encontrar en esos sitios tan extraños y lúgubres que muchos conocemos como tiendas de discos. También en tiendas online, claro. La cuestión es abonar, pasar por caja, apoquinar, cumplir con el deber, como queramos llamarlo. Hay mucha tela que cortar. a) “Patience” interesa y gusta más por la producción que por la aportación de su protagonista, el MC californiano TruthLive. Y es que el álbum está íntegramente producido por Jake One, que sigue forjándose una reputación intachable en la clase media del underground gracias a un sonido ya reconocible que combina con acierto la retranca boom bap con una mirada más actualizada y bouncy.b) Salgo un poco del encuadre para recuperar “Unapologetic Art Rap”, de Open Mike Eagle. Publica Mush, y con esa pista ya podemos hacernos entender que no estamos ante un disco de hip hop ortodoxo. Este MC californiano responde al perfil de rapper inquieto, con un punto cultureta, progre, al que le gusta tanto el último disco de Fashawn como el último de TV On The Radio. La conexión indie y arty, una vez más, a escena, y aquí con un espléndido trabajo de producción y con el oficio de un MC prometedor.c) Jimmy Powers tiene nombre de nerd, de jugador de baseball de las ligas menores o incluso de magnate republicano. También de rapper debutante con las ideas muy claras. “Califoreigner” no reinventa la rueda ni destaca por su originalidad, pero tampoco parece su intención. Lo que persigue, más bien, es mantenerse fiel a una tradición muy pautada del rap underground de la costa oeste sin descuidar en ningún momento los criterios de calidad, frescura y solvencia. Espléndida crónica de un trotamundos y un buscavidas, el disco no defraudará a los seguidores de Dilated Peoples y otras lindezas surgidas del indie californiano. Y ojo, porque aunque vive en San Diego Powers nació y creció en Boston, otra cuna por excelencia del firmamento underground.d) Una promesa consolidada. La primera vez que oí hablar de Apollo Brown fue cuando apareció el debut de Finale, que ya reseñamos en esta misma web el año pasado. Ya por entonces su apuesta como productor invitaba a pensar en él como en una interesante apuesta de futuro que convenía seguir de cerca. Pues nada, en menos de doce meses ya tenemos su debut oficial, “The Reset”, que llega avalado, además, por las colaboraciones de gente poco sospechosa como Black Milk, Big Pooh, Buff1 o el propio Finale. Puesta de largo muy consistente, seria, que captura con mucha fidelidad la esencia del rap de Detroit contemporáneo, una escena competida, agresiva y persistente de la que ha surgido muy buena mierda en los últimos años. Fans de Black Milk, aquí tenéis un sucedáneo o coetáneo que apunta maneras. e) Acabo este repaso con el triple DVD “Timeless”, que estos días ha aparecido a la venta para solaz de los amantes de la música negra. Este ítem recoge los conciertos que a lo largo de seis semanas realizó una orquesta rutilante de más de cien músicos en Los Ángeles. En ellos se pretendía rendir tributo a tres productores que, por motivos musicales diversos, se han convertido en referencias e iconos de finales del siglo pasado y parte del que hemos empezado: Mulatu Astatke, icono del afrobeat; Arthur Verocai, leyenda del tropicalismo; y J Dilla, uno de los diez mejores productores de la historia del hip hop. La premisa fundamental es la de reivindicar su legado, pero en clave sinfónica, pergeñando versiones y reinterpretaciones de grandes clásicos de su discografía con una visión más académica e institucional, que le da más empaque y categoría si cabe a la iniciativa. El triple DVD se presenta en una magnífica caja que incluye un póster, un libreto con notas y escritos sobre el proyecto y una selección de material extra que complementa a la perfección el contenido del mismo.

4. Antes de plegar velas, me permito añadir un epígrafe de carácter más literario, más cultureta si se quiere. Si no recuerdo mal, diría que en un año de sección no he recomendado ni comentado ningún libro sobre hip hop. Tarde o temprano tenía que hacerlo, máxime cuando se trata de uno de los géneros musicales que mayor y más completa bibliografía produce a lo largo del año, ya sea en forma de estudios culturales, ensayos musicales o análisis de género, raza o clase. Es un no parar. Tenía pendientes de recomendación dos títulos que, por diversos motivos, se resistían a aparecer en esta columna. Vamos a por ellos, patio. El primero, “How To Rap: The Art & Science Of The Hip Hop MC”, de Paul Edwards, quiere ser, y lo consigue, un estudio a fondo, serio, riguroso y técnico del MC como figura clave en la fisonomía del hip hop. El autor ha conversado con infinidad de MCs, de ayer y hoy, para que estos confesaran abiertamente sus secretos, trucos, manías y ambiciones cuando se trata de crear, escribir e incluso rapear. Aunque se trata de un libro muy específico y técnico, repito, su lectura es sorprendentemente amena y ligera, incluso si no tienes un amplio dominio del inglés. Edwards no tiene problemas en dedicar capítulos enteros a la estructura de las canciones, las técnicas vocales, las tácticas de rima, los planteamientos del directo, la vida en el estudio y muchos otros temas que habitualmente no aparecen en las revistas especializadas.El segundo, “Born To Use Mics: Reading Nas’s Illmatic”, coordinado por Michael Eric Dyson y Sohail Daultzai y con colaboradores variados, ya nos indica desde el título de qué va la cosa: ni más ni menos que de un estudio en profundidad, muy subjetivo, de las letras del debut de Nas, para un servidor el mejor disco de hip hop de todos los tiempos (sí, por delante de “It Takes A Nation Of Milions To Hold Us Back”, no puedo evitarlo). La estructura del libro es muy sencilla: un análisis, canción por canción, a una por colaborador, de todo el universo lírico y emocional que se esconde en las letras ya eternas, inolvidables, de la puesta de largo de un chaval de veinte años que aspiraba a convertirse en el rey del mundo. Más allá del resultado final, bastante dispar y desigual, la importancia del concepto y su ejecución es capital para entender la relevancia de Nas en la historia del rap y, a su vez, del rap en la sociedad cultural estadounidense contemporánea: no todos los días se publica un libro dedicado, íntegra y exclusivamente, a interpretar, rima a rima, estrofa a estrofa, estribillo a estribillo, el genio y la fuerza poética de un MC.

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