Columnas

Abrazos y zancadillas

Hip hop desde la barrera

Abrazos y zancadillas David Broc–Hace cuatro semanas quien os habla sacaba pecho y se enorgullecía, en esta misma sección, de la juventud y buena salud de los grandes referentes del rap en comparación a los del rock, más longevos y ajados y, por consiguiente, más propensos a la desaparición a medida que pasan los años. La tesis básica y fundamental era esta: por una lógica generacional, el rock acumula más cadáveres ilustres a lo largo del año que el hip hop, y eso es toda una suerte para los headz propensos a la afectación emocional. Pues nada. Del dicho al hecho. Como si fuera una broma macabra, hace unos días nos levantábamos con la noticia del fallecimiento de Guru, uno de esos nombres que sí merecen hueco sustancioso en la historia de la música y, por supuesto, en la historia del hip hop. Una coincidencia trágica y muy negra que ha dejado en un segundo plano todo lo que ha acontecido este último mes en el circuito hip hop. Imposible centrarse o concentrarse en nuevos discos, nuevos artistas o noticias frívolas cuando uno de los más grandes, cuando un icono de los de verdad dice adiós. Queda claro, pues, que la columna de este mes está dedicada, única y exclusivamente, al rapper de Boston, mitad de Gang Starr, arquitecto del concepto Jazzmatazz y figura imprescindible de la crónica rap. Y no solo porque su desaparición causa un impacto similar al que sentimos cuando el fallecimiento de J Dilla, sino porque su muerte ha venido acompañada de una desagradable polémica, controversia y agitación en el microcosmos negro que conviene ordenar y exponer a continuación.Falleció Guru después de dos meses en coma, consecuencia de un cáncer terminal, y con un runrún fascinante y perverso flotando alrededor del óbito. Incluso antes, de hecho, pues ya se anticipó su fallecimiento cuando el pobre hombre todavía estaba con vida batallando en un hospital de Nueva York. El impacto de su muerte, que tiene lugar el pasado lunes 19 de abril, se triplica cuando se publica en los medios la carta que presuntamente deja escrita Keith Elam, su nombre real, ante la inminencia de un desenlace fatal. La epístola, que podéis leer aquí, rápidamente activó todas las alarmas: en ella, el rapper se muestra sospechosamente empeñado en recalcar el papel de su socio, productor y amigo Solar –importante no confundir con MC Solaar, elegante y estético rapper galo– en su carrera y, sobre todo, en dejar en mal lugar a DJ Premier. No solo eso, sino que además prohíbe que se celebre cualquier homenaje, tributo o conmemoración sin previo consentimiento de los abogados del artista. En ella se dirige a Premo como su “exDJ”, enfatiza sus discos con Solar en detrimento de su trayectoria con Gang Starr e invita a sus fans a donar dinero para una fundación creada por él mismo. A los pocos minutos de su publicación, Twitter echa humo: nombres de la talla de DJ Scratch, The Alchemist, Ice-T, Bumpy Knuckles, Just Blaze o el propio Premier hacen públicas sus dudas sobre la autenticidad del texto y en menos de una tarde se organiza una revuelta en Twitter que obliga incluso a los que nos habíamos mantenido alejados de esta red social a crearnos una cuenta para seguir detalladamente todo lo que se está cociendo. Una vez dentro, cada diez segundos van apareciendo en mi Home tweetsde rappers, productores, DJs y fans sumándose a la teoría del fake y, cómo no, señalando a Solar como el autor de la carta. Surge de esta forma, pues, una nueva forma de marketing todavía hoy sin explorar: el beef post-mortem. La célebre máxima del “morir matando” adquiere todo su sentido en un escrito de presuntas intenciones de despedida cuyo principal interés parece estar centrado en el ataque directo a Premo y la loa poco disimulada a Solar. A medida que pasan las horas y salen a la luz los testimonios la credibilidad de la carta sigue perdiendo fuerza. Primero llega la declaración oficial la familia de Guru, que nos deja dos datos de gran valor: el artista llevaba dos meses en coma y la familia no tiene constancia de la existencia de ninguna fundación creada por él. En coma parece complicado redactar una misiva, pues; y de dónde sale esa fundación de la que habla si nadie conoce su existencia. El segundo comunicado oficial, de su hermano Harry J. Elam, confirma la tesis del coma, que ya no solo echa por tierra la posibilidad de que hubiera escrito la carta, sino que contradice la información de hace unas semanas del propio Solar, que aseguró que Guru había salido del coma y se estaba recuperando. Y el pasado viernes, DJ Premier, en su show radiofónico semanal, habló por primera vez de su visita al hospital una semana antes de la muerte. Su testimonio, podéis verlo aquí, no solo vuelve a ratificar la información del coma, sino que además carga las tintas contra Solar, a quien acusa de haber abandonado a Guru en una habitación solitaria, con el único ruido de fondo del respirador artificial y sin cuidados personales –tenía las uñas largas, un afro y los pies sucios. Incluso en el programa matinal de Hot 97, la emisora de música negra más popular de Estados Unidos, el dueto Cipha Sounds & Rosenberg dedicó unos cuantos minutos a destripar la misiva con argumentos totalmente convincentes. Muy revelador el momento en que recuperan una entrevista con Guru y Solar y éste último admite que nunca había sido fan de Gang Starr. Podéis escucharlo aquí.–En apenas una semana muchas voces han salido al paso tras conocerse la noticia, con recuerdos y testimonios de The Game a Fat Joe, pasando por Raekwon o Sway, entre muchas otras. Los podéis ver y escuchar todos. Incluido el del propio Solar, ya plenamente convertido en enemigo público de Twitter y Facebook. Grupos de Facebook como RIP Guru but solar needs an ass whooping, f uck solar!!!!!, F.U. Solar for your BITCHASSNESS, RIP GURU!!! o topics pobladísimos de Twitter como #FUCKSOLAR provocan una pequeña revuelta social entre los fans de Gang Starr que casi acaba, o sin el casi, en lapidación pública. El propio afectado se ha visto obligado a cerrar su cuenta en Twitter ante la avalancha de insultos e improperios que le han llovido estos días. Incluso VIPS como Bumpy Knuckles o Ice-T han ido más lejos y no han tenido pelos en la lengua, o en este caso en el teclado de la BlackBerry, para amenazar con agresividad al productor. Varios tweets cazados al vuelo en la cuenta de Ice-T sirven de ejemplo del grado de crispación que se ha respirado en la red estos días: “ Out of curiosity, how would the Iceberg handle this Solar situation?? > Don't worry it WILL get handled” o “ All this Guru drama WILL be exposed and dealt with... say no more…”. El caso se estaba desmadrando tanto que Solar no ha tenido más remedio que salir a la palestra y conceder una entrevista a Sway de MTV, del dueto californiano Sway & King Tech, para dar su propia versión de los hechos. Pero el remedio ha sido casi peor que la enfermedad. Más que arreglar o calmar el problema sus palabras solo han conseguido reforzar las sospechas de quienes desconfían de la carta, llena de contradicciones y argumentos falsos o rebatibles, como ya hemos leído y escuchado, sino que además ha añadido otro aspecto sobre la mesa que nadie, salvo algún internauta con ganas de aberrar, se había atrevido a hacer público: una presunta relación sentimental entre Guru y Solar, desmentida con insistencia pero sin excesiva contundencia por el propio afectado en esta misma entrevista. Este era el hilo argumental que la rumorología había querido ligar o relacionar con otra hipótesis que apuntaría al hecho de que, en realidad, el rapper no habría muerto de cáncer sino de sida. Ambas parecen descabelladas y poco probables, pero también parecía imposible que el Partizan se llevara la liga de baloncesto del Adriático este año y ahí queda ese triple épico de Dusan Kecman para constatar que la realidad siempre supera a la ficción. Y hay quien incluso llega a comparar a Solar con Yoko Ono, algo así como el pérfido personaje que no solo habría conseguido dinamitar y descomponer al mejor grupo del mundo, sino también oscurecer y anular la personalidad de su socio. Esta analogía con Ono tiene cierto sentido: ambos se conocieron en 2002, un año antes de la aparición de “The Ownerz”, el canto de cisne de Gang Starr, y difícilmente se nos podrá quitar de la cabeza la idea de que el productor conspiró en la sombra para precipitar el beef con Premier, un enfrentamiento que, por cierto, se mantenía hasta hoy, por mucho que la carta sea falsa, todo sea dicho. Ya en vida, Guru seguía refiriéndose a Primo como su exDJ y en dos ocasiones en las que pude entrevistarle se mostró muy reacio a hablar de Gang Starr, una etapa que consideraba terminada y olvidada. Intentaba convencer a los periodistas que su colaboración con Solar era musicalmente muy superior a todo su legado con Premier, y la verdad es que escucharle o leerle soltando semejante tontería era tan ridículo como doloroso, ni él mismo era capaz de creerse su fantasía post-ruptura.

De hecho, desde que Guru se separó de Premier su trayectoria artística se devaluó progresivamente, sin aparente límite ni fondo. Trazó alianzas con Solar, productor de dudosa reputación y pésimo talento, y facturó dos discos infames que en vez de hacerle ver la realidad y replantearse la reconciliación con Primo solo hicieron que reafirmar su fe ciega en un Solar que no tenía skills ni para facturarle beats a Waka Flocka. Abducido por el productor, de espaldas a la realidad, confundiendo el despecho con el sinsentido, el punto álgido de decadencia llegó con “Fastlane”, una canción con autotune incluida en el desesperante “8.0: Lost & Found”. Para los fans de Gang Starr no ha habido momento más doloroso en esta última década que escuchar a Guru con el filtro del autotune y, por si esto fuera poco escarnio, respaldado por un beat bouncy. Dolía en el alma. Incluso sufrías por él, observando cómo dilapidaba un crédito ilimitado de la mano de un beatmaker mediocre de grandes aspiraciones y de indudable rencor y animadversión hacia todo lo que tuviera que ver con DJ Premier. Esos momentos de ridículo significaron el definitivo adiós de la vieja guardia b-boy a un MC que lo había sido todo, que formaba parte inexorable de nuestra vida, que nos había acompañado por la florida y eternamente añorada travesía por los 90. Las necrológicas acostumbran a escribirse solas, elogio tras elogio, tópico tras tópico, basta una consulta rápida en Wikipedia o cualquier web dedicada al tema para liquidar el marrón en cinco minutos. Y todo lo bueno que se puede contar de Guru –el flow nasal y monocorde, el street wisdom de sus letras, el aliento poético de sus rimas, la personalidad, la alianza perfecta con Premier, la inspiración jazz, su amplitud de miras creativa, su talento para las rimas de batalla– se puede identificar con toda facilidad en cada una de las obras que firmó con Premier, así como los tres primeros volúmenes de su serie Jazzmatazz. Pero todo ello parecía haberse esfumado en la segunda mitad de la década pasada. No era él mismo. Por lo que han contado estos días algunos allegados, Guru dejó de verse con el grueso de la Gang Starr Foundation, sus amigos y compañeros de la golden era y parecía controlado constantemente por Solar. Le dirigía los negocios y las finanzas, siempre estaba presente en las entrevistas que concedía y más que un socio o compañero parecía un jefe. Su estrella se había apagado y todos estábamos esperando su retorno a los brazos de Premier para precipitar su salvación artística.

–Con la desaparición de Guru desaparece también, por fuerza, cualquier posibilidad de futuro para Gang Starr. Carpetazo dramático al grupo que más y mejor ha representado al hip hop desde su creación. Los ha habido más relevantes, más influyentes, más rompedores, más esenciales, más coloristas o, por supuesto, más populares, pero si algún académico me obligara a inscribir un solo nombre en la acepción hip hop de un hipotético diccionario de géneros musicales, no tengo la mínima duda que ése sería el de Gang Starr. Su aval no tiene competición posible. Trayectoria impecable, de una regularidad asombrosa: ningún disco por debajo del notable y un balance, sin exagerar, de tres obras maestras del hip hop. Respeto incondicional, unánime y nunca discutido, y cuando digo nunca es nunca, de toda la escena, empezando por arriba, por los propios artistas. Integridad a prueba de modas, tendencias, singles, radiofórmulas, mass media, star system o bling bling era. Y, sobre todo, la venerada y emocionante capacidad de mantenerse fieles a sí mismos durante más de quince años, ni una miserable traición en casi dos décadas. “ Gang Starr es el grupo más purista de la historia del hip hop. Hip hop puro e incorruptible. La gente más real y pura que he conocido nunca”, afirma Fat Joe en su testimonio de recuerdo para Guru en MTV. Poco más que añadir. Tampoco hace falta decir, porque se intuye obvio leyendo estas líneas, que se trata de mi grupo favorito y que la travesía por el universo hip hop siempre fue más fácil, convincente y apasionada gracias a sus discos.

Cuando la banda anunció su separación hace ya siete años se lloró lo justo, quizá porque en el subconsciente teníamos la certeza de que Guru y DJ Premier volverían a cruzar sus caminos. El consuelo era saber que si se habían reconciliado EPMD ellos también podían hacerlo. Faltaría más. Nadie se odia más que Parrish Smith y Erick Sermon, y se tenía la idea que entre Guru y Primo no existía especial mal rollo, tan sólo diferencias irreconciliables en el aspecto crematístico del business. No podrá ser. No en este mundo. Queda el consuelo de haberles visto en directo en dos ocasiones en la Ciudad Condal: la primera, en 1994, en la gira de “Hard To Earn”, en una sala con lavabos de diseño, la ya extinta Estandard, con la pareja bien engrasada y con el sonido más duro que han exhibido nunca. Era la época de máximo apogeo de la Gang Starr Foundation: a Guru le secundaban encima del escenario Jeru The Damaja y, si mi memoria atrofiada no me falla, que me corrija quien tenga el recuerdo más fresco y vivo, Big Shug, y el poderío lírico y escénico del grupo era incontestable. Aporto la entrada de dicho día como prueba y testimonio, pero sobre todo como pieza de memorabilia para curiosos y nostálgicos. Complemento este momento mitómano con una foto promocional firmada y dedicada por Guru. La segunda visita, nueve años después, tuvo lugar en la Sala Apolo, con un show más popular y entrecortado, en el que se empezaba a gestar el ocaso del combo como tal, no tanto por la energía, las ganas o la entrega, siempre pletórica y profesional, como por la desconexión parcial de un Guru que ya por entonces parecía más interesado en prestarle más atención a sus proyectos paralelos y que, por lo que se intuye a posteriori, con la perspectiva del tiempo a nuestro favor, ya estaba preparando su andadura conjunta con Solar.Estos días de agitación social tras el fallecimiento del rapper y toda la polvareda levantada en las redes sociales, he aprovechado para recuperar, una por una, todas las grabaciones de la banda y, como sospechaba, todas ellas, a excepción de un “No More Mr. Nice Guy” que todavía no respondía al cien por cien a las claves esenciales de la formación, se mantienen inalterables al paso del tiempo, tan sólidas y consistentes como en sus respectivos años de grabación. Un rodillo. Guru siempre hablaba en entrevistas de la longevidad como principal objetivo que quería alcanzar la banda, aquello que te asegura un lugar en la historia al margen de las ventas logradas, las tendencias generadas o las modas inspiradas, y eso es, precisamente, lo que transmiten, hoy, dos décadas después de andadura después, todos sus pasos. Y además, con un añadido de mucho valor: el impacto de sus discos es mutante, cambia y evoluciona con el tiempo, y ese título que hace un tiempo te parecía el mejor hoy ves cómo ha sido superado por otro. Durante una época mi referencia favorita de Gang Starr fue “Step In The Arena”; posteriormente ese puesto lo ocupó “Hard To Earn”, que perdió la primera posición en beneficio de “Moment Of Truth”, aunque esa pole position del top en los dos o tres últimos años había vuelto a las manos de “Hard To Earn”. Y esta semana de homenajes, reescuchas, nostalgia y recuerdos, parece que “Moment Of Truth” se impone, dudo que definitivamente, como la grabación más completa, inspirada y excitante de toda su carrera. Casi cada canción de ese álbum es un puñetero clásico, contiene un mínimo de cinco singles históricos y apareció en un contexto de supremacía bling bling que le confiere todavía más valor a la osadía de salir a la calle con un torbellino de esas características. Hoy es este, y quién sabe si mañana volveré a “Step In The Arena”, o si “Daily Operation” se asomará por primera vez en mi olimpo particular. Este es un caso único en el género. Mientras todos tenemos bastante claro el mejor álbum de Public Enemy, A Tribe Called Quest, Nas, Biggie o De La Soul, y es complicado cambiar de opinión, con Gang Starr es muy complejo ser categórico, porque el tiempo te dará y quitará la razón de manera constante. La regularidad, solidez y el grado de exigencia tan severo que se autoimpusieron mientras estuvieron en activo han hecho de Gang Starr el grupo más admirado de la historia del hip hop. Y como esta columna es de música, a fin de cuentas, y no quería despedirla sin ofreceros algo para saciar vuestra gula melómana, aquí viene la chicha. En primer lugar os invito a escuchar tres homenajes distintos a Guru que se han hecho estos días. El primero, el más emotivo y contundente, el del DJ Mister Cee, que repasa sus mejores momentos con comentarios muy sentidos. Bájalo aquí. El segundo, a cargo de Statik Selektah, con mensajes y anécdotas de Consequence, Big Shug, Chubby Chub o Bumpy Knuckles. Descarga ya. Y el tercero, no podía ser otro, el de DJ Premier, que complementa la selección musical con todo tipo de comentarios y testimonios del propio Primo, Big Shug, NYGz o 5ft de Black Moon. Im-pres-cin-di-ble: download or die. Para completar el menú, os dejo con un Top 10 de canciones de Guru, nueve con Gang Starr y una perteneciente a su alter ego con Jazzmatazz, una selección subjetiva y muy personal pero estoy seguro que sirve de buena carta de presentación para aquellos que todavía no tenían presente el legado de este MC de guante blanco o para aquellos con ganas de memory lane. Este mes no hay música nueva o fresca en la columna, pero nada de lo que pueda publicarse o salir a la luz estos días, ni este año, ni el próximo, será capaz de acercarse ni tocarle un pelo a estos diez clásicos indispensables de la historia de la música. Enjoy.

1.“ Mass appeal “Hard To Earn”2.“ DWYCK “Hard To Earn” 3. “You Know My Steez” “Moment Of Truth”4. “Take It Personal” “Operation Daily” 5. “Royalty” “Moment Of Truth”6. “Just To Get A Rep” “Step In The Arena" 7. “Ex Girl To Next Girl” “Operation Daily”8. “The Militia” “Moment Of Truth” 9. “Words I Manifest” “No More Mr. Nice Guy”10. “Longhin” “Jazzmatazz Vol. 1”

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