Columnas

Abrazos y zancadillas

Hip hop desde la barrera

David Broc

–Contamos los minutos que quedan ya para que se desactive el año, y con él una década que se ha extinguido sin que apenas nos hayamos enterado. Ahí quedan todos los resúmenes habidos y por haber para hacer balance de estos diez años y sacar conclusiones. De la década ya se ha hablado, y mucho, en esta misma casa, y a todos los listados especiales de la misma os remito para que podáis decir la vuestra, tomar nota, descubrir nuevas cosas o criticarla sin pudor. Pero como decía, antes de que se acabe la década se acaba el año, un 2009 sacudido por la polémica, y ya estoy en materia hip hop, en la que algunas visiones críticas del género han aventurado su defunción oficial. Hablaba de ello Simon Reynolds en un artículo muy comentado y publicitado en The Guardian. Y lo hacía a colación de otro texto, este de Sasha Frere-Jones, en el que se exponían algunas de las claves de estos augurios pesimistas.Para quien esto escribe el principal problema de su tesis, que todo hay que decirlo apunta algunos síntomas ciertos, es la innecesaria precipitación con la que ambas firmas despachan un mal momento creativo en el género. No parece propio de críticos con experiencia, tablas y recorrido lo de confundir un bajón, cuya graduación sí permite amplios debates, con la extinción. Para diversiones apocalípticas ya tenemos a Roland Emmerich y sus grandes orgías catastróficas, pero cuando hablamos de música, y más concretamente de hip hop, vaticinar el fin del mundo es un tópico previsible que ya hemos leído y escuchado unas cuantas veces antes, y pongo un par de ejemplos: cuando en la segunda mitad de los 90 se obligó a limpiar los samples de las canciones o cuando el rap se convirtió en un fenómeno pop fueron muchos los que hablaron de la muerte del rap. Y ahí sigue.Pero además de ese falso alarmismo, más pendiente de provocar reacciones, polémica y runrún con su análisis destructivo que de aportar nuevas voces o nuevos conceptos al panorama actual del género, el problema de ambos artículos es que son muy injustos. Se queja Reynolds de la falta de referentes en la actualidad que puedan aportar lo que a inicios de esta década introdujeron en la escena artistas como Timbaland, The Neptunes, Mannie Fresh o Lil Jon. Pero el periodista británico se olvida comentar que el estallido creativo y popular de todos ellos llegó tras unos cuantos años de fogueo y crecimiento artístico: a Timbaland le costó más de cinco años establecerse como un productor de referencia, Mannie Fresh facturó beats durante toda la década de los 90, cuando a Cash Money Records no le hacía caso ni el tato fuera de los límites sureños, y la carrera de Lil Jon, en un efecto contrario, apenas se mantuvo en la élite y en la cresta unos tres años. El hip hop, y es algo que sabe cualquier hijo de vecino con ciertos conocimientos de su historia, es un género esencialmente cíclico, que atraviesa por sucesivas etapas de sístole y diástole en las que podemos señalar tantas luces como sombras. Algo parecido a lo que sucede con los grandes equipos deportivos de la historia, que en una década pueden experimentar un ciclo de éxitos incontestables y otro de absoluto vacío, y eso en un margen de cinco años. Ese artículo le exige al hip hop algo que no se le podría exigir al rock, al pop o incluso a la electrónica: un permanente estado de fulgor creativo y popular, un estado crónico de activación y expansión, cuando todos sabemos que no existe género musical capaz de soportar esa dinámica durante una década y de forma continuada.Reynolds quiere a nuevos Timbalands y nuevos Mannie Fresh sin haber dejado un tiempo de maceración y maduración de los artistas del futuro. Los quiere ya, pero sin darles el margen del que sí disfrutaron todos esos referentes. Ídem cuando se refiere a la escena underground. Comenta que no hay un nuevo Dilla ni unos nuevos Cannibal Ox, pero es que el auge mediático de J Dilla, que podemos ubicar a partir de 2003, llegó cuando el productor de Detroit ya se había pelado sus partes íntimas a lo largo y ancho de los 90. ¿No hay relevo? Hombre, Black Milk, Sa-Ra y Flying Lotus, representantes de la derecha, el centro y la izquierda del legado post-dilla, respectivamente, no llegan al lustro de carrera y han apuntado maneras de serios sucesores de su estética e idiosincrasia. Y todavía más claro lo tenemos si tratamos de encontrar alternativas a los grandes tótems del boom bap, como también se quejaba el crítico inglés. ¿Alguien duda a estas alturas que Exile, Jay Electronica, Emile, Dela o Statik Selektah van camino de jubilar a los actuales Premier o Pete Rock? Tampoco es plan de caer en el name dropping, pero es que hay tantos ejemplos al vuelo que sorprende el dramatismo de ese texto. Cómo puede morirse un género que en 2010 verá los debuts largos de Drake, Chiddy Bang, Jay Electronica, Freddie Gibbs, Chip Tha Ripper, Big Sean o J. Cole y que en este 2009 ha asistido al nacimiento artístico de Fashawn (¿el nuevo Nas?), la consolidación de Skyzoo o el descubrimiento al gran público, aunque fallido, del todavía prometedor Wale. Please. Quizá un globo hauntologic le nubla la vista, el oído y las fuentes de información, o sencillamente su falta de interés y motivación por un género al que Reynolds se ha ido acercando de manera intermitente a lo largo y ancho de esta década la despacha con un vaticinio tremendista, pero la verdad es que hacía tiempo que un inicio de año no se presentaba tan excitante y prometedor en el circuito hip hop como este 2010.–Pero todavía no nos hemos comido las uvas, aún pisamos suelo de 2009, y como esta es la última columna de estos 12 meses era necesario hacer inventario y resumir todo lo que ha acontecido en este año de rimas y ritmos. Tomando como referente los resúmenes de fin de año de la época dorada de hiphopsite.com, antes de que se convirtiera en una web de venta digital y fracasara estrepitosamente en su intento de modernizarse ante la crisis de la industria, he pensado en efectuar una sinopsis de 2009 mediante la entrega de 20 premios dentro de esta añada. Son 20 trofeos que, por supuesto, admiten discusión, debate y comentario, pero que tratan de ofrecer una panorámica lo más ajustada posible a todo cuanto ha acontecido en este tiempo que se ha hecho tan corto. Espero que, como mínimo, alguna de estas indicaciones sirva de referencia para descubrir música nueva o, cuando menos, para adentrarse de nuevo en un universo que todavía da mucha guerra. Nos vemos en el 2010. 1.-Mejor Disco De Una Multinacional“The State Vs. Radric Davis”, de Gucci ManeExcesivo, irregular y algo redundante, el debut multinacional de Gucci Mane, que ha llegado a última hora y sin posibilidad de entrar en listas, sirve, sobre todo, para presentar la candidatura de este rapper de Atlanta en el asalto al trono de Lil Wayne como rey cada vez menos indiscutible del cetro sureño. Su disco es una crónica desequilibrada pero fascinante de su experiencia en prisión y de la vuelta a la realidad como gran promesa del rap mainstream. 2.-Mejor Disco De Un Sello Independiente“Only Built For Cuban Linx… Pt. II”, de RaekwonSe ha hablado mucho de este disco, y todo ha sido bueno. En Playground se ha encaramado hasta la cuarta plaza de la lista de los mejores discos del año y es uno de los pocos álbumes de hip hop inamovibles en cualquier selección de los discos más importantes de 2009 para cualquier medio dedicado a la música que se precie de tener criterio y buen gusto. No alcanza la maestría de la primera parte de la saga sencillamente porque es imposible alcanzar ese reto, pero durante muchos minutos del recorrido nos permite soñar con esa utopía. 3.-Mejor Debut“Man On The Moon: The End Of Day”, de Kid Cudi¿Esperábamos más? Sí. ¿Es el debut que nos habían prometido? No. ¿ Kid Cudi es la gran nueva estrella que todos habíamos pensado? Humm… Incluso con todos esos condicionantes en su contra, “Man On The Moon: The End Of Day” se ha convertido en la puesta de largo hiphopística de 2009, y no tanto por lo que enseña como por lo que augura. Es la promesa luminosa y por momentos fascinante de un artista que se niega en redondo al encasillamiento y las limitaciones de un género y una escena. 4.-Mejor Disco “West Coast”“Blaqkout”, DJ Quik & KuruptEl sonido de la Costa Oeste no vive su mejor momento que digamos: falta de ideas, retiro anticipado o voluntario de sus tótems y poco impacto comercial y mediático. Y seguramente por ello ha tenido que ser un veteranísimo representante de su escena, el siempre reivindicable DJ Quik, quien ha tenido que añadir un plus de calidad, consistencia y rotundidad al bagaje general de la zona. No lo ha hecho solo: el MC Kurupt, otro viejo gato del rap de la W, le acompaña con sus mejores rimas en mucho tiempo. “Blaqkout” es lo que los americanos llamarían uno de los mayores “slept-on albums” del año, infravalorado y desconocido de una forma exagerada. 5.-Mejor Disco de “Southern Rap”“UGK 4 Life”, UGKNunca nadie ha definido y expuesto las peculiaridades del southern rap como el dúo UGK. Tras la muerte de Pimp C, toda una leyenda de la zona, la banda decía adiós con la que probablemente sea su obra magna, un portentoso derroche de ideas, instrumentación, cameos y producciones suntuosas que, ante todo, nos descubrían la cara más seria y rigurosa de un subgénero que llevaba algún tiempo en cuarentena por un dibujo demasiado rupestre de sus propias coordenadas estéticas y sonoras. 6.-Mejor Disco “Boom Bap”“Double Barrel”, Marco Polo & ToraePor mucho que determinados listillos que se pasan de ídem pretendan endiosar propuestas de vida corta, y de dudosa relevancia e impronta para los amantes del género, y que cada uno imagine los nombres que quiera, existe toda una cultura y un movimiento detrás de discos como “Double Barrel”. La cultura del boom bap y de una manera de hacer hip hop que, contra vientos, mareas, modas, tendencias, intrusismos, público sin background histórico e imposiciones de la coyuntura, todavía es capaz de impactar y generar discos acojonantes como este, el equivalente musical de ese Ford Gran Torino que Walt Kowalski contempla, entre orgulloso y nostálgico, como el último punto de cordura, autenticidad, tradición, hombría y memoria que le queda a un mundo en descomposición abocado al naufragio. 7.-Mejor Disco “Mainstream““Troubadour”, K’NaanForzadamente global y multicultural, y demasiado pop y crossover para mi gusto, a “Troubadour” hay que reconocerle, por encima de todo, su capacidad para llegar a todo el mundo sin traicionar un encomiable criterio de calidad musical. Es un cóctel agradable, para todos los públicos, fácil, ligero, de rap, reggae, funk, world music y pop, de producción sofisticada y estética muy bien pensada en el que K’Naan se reivindica como un digno relevo de Wyclef Jean y que le ayuda a sellar su pasaporte para las masas: fama internacional, ventas considerables y grabación del himno del Mundial de Sudáfrica 2010. Siguiente parada: el cielo. 8.-Mejor Disco ‘Alternativo’“Blakroc”, Blakroc Blakroc es la mejor definición posible de un disco de hip hop alternativo. La idea, y también la pasta, la pone Damon Dash, empresario lúcido y astuto que desde la fundación de Roc-A-Fella Records ha convertido en oro todo lo que ha tocado. El concepto, muy claro: tirar de agenda y conseguir a algunos de los rappers más importantes de los últimos veinte años para que graben junto al grupo de rock The Black Keys. El resultado, pese a su condición de proyecto de fusión y su estética ajena al hip hop clásico, brilla con luz propia y contenta a los dos bandos del meollo: los rockeros, que mantienen una base rítmica de blues-rock maciza; y los hiphoperos, que no ven a algunos de sus MCs favoritos morder el polvo en otro artefacto crossover de dudoso gusto. 9.-Mejor Disco Póstumo“Jay Stay paid”, J DillaEl último de los últimos, dicen. Ya se verá. Sea o no el canto de cisne póstumo de J Dilla, esta recopilación de rarezas, inéditos y clásicos ocultos de su amplio legado, seleccionada y mezclada por Pete Rock, funciona a la perfección como un disco al uso, como un episodio más de su carrera. De hecho, parece el hermano menor, más alocado, impreciso y caprichoso de “Donuts”, sin la grandeur expresiva ni la emoción desbocada de éste pero con la misma proyección de futuro y la misma capacidad de redefinición de todo un sonido que ha creado escuela y ha dibujado algunas claves de futuro. 10.-Mejor Disco R&B“Love Vs. Money”, The-DreamEn el año en que volvió a la palestra R. Kelly el premio al mejor artista de R&B ha ido a parar, con aplastante unanimidad, a este vocalista californiano de verbo fácil y ambición creativa ilimitada. “Love Vs. Money” es su rotunda graduación como gran renovador del género, gracias a contundentes flirteos con el hip hop y a un trabajo de producción que se refugia en un sonido moderno, vigoroso, emocionante y contaminante. Y todo ello sin ceder al pasteleo y los peores lugares comunes de un género que vive horas bajas. 11.-Mejor Canción Independiente“Exhibit C”, Jay ElectronicaEste beat no es real, y eso que ha llegado a última hora del año y de tapadillo. Just Blaze hincha hasta el paroxismo el ritmo, le chuta dosis monumentales de samples de soul, le añade toda la épica posible y deja que Jay Electronica escupa otra de sus canciones brillantes, lúcidas y rompedoras para avanzarnos un poco más de ese “The Trial And Crucifixion Of Jota Flowers” que tanta expectación está levantando meses antes de su publicación. Teniendo en cuenta que el debut oficial de Saigon nunca llega, está claro que Just Blaze ha encontrado un nuevo asociado al que cederle sus mejores bombas sonoras. 12.-Mejor Canción Multinacional“Empire State Of Mind”, Jay-Z & Alicia KeysCorren malos tiempos para el single, y “Empire State Of Mind” es una balsámica anomalía dentro de un terreno, el de los singles radiofónicos y televisivos, entregado por completo a los temas de politono. Además de erigirse en el complemento ideal de la cruda y controvertida “D.O.A. (Death Of Autotune)”, algo así como su reverso melódico, la canción ha devenido, por derecho propio, en el gran himno de Nueva York de la temporada, un retrato entre nostálgico, emocionado, íntimo y glorioso de la capital del mundo. 13.-Mejor Nuevo MCFashawnApenas supera la veintena y se ha marcado un debut que acabará pasando a la historia. Tendría que hacerlo en calidad de puesta de largo del que ha de convertirse en un corto plazo de tiempo en un MC de referencia para la escena independiente. Hay algo distinto, especial y muy personal en su manera de rimar y en las letras que salen de su bloc. Un discurso que tiene tanto poso street como ambición conscious, inteligente y emocionante, una auténtica promesa de talento todavía necesitado de maduración y expansión artística que, pese a todo, nos garantiza un gran futuro. 14.-Mejor ProductorExile2009 ha sido el año de eclosión y absoluta consolidación de este joven pero ya veterano productor que se encuentra en pleno subidón creativo. Exile, que alcanzó la gloria hace dos años junto a Blu con “Below The Heavens”, no sólo facturó de inicio a fin el maravilloso “Boy Meets World” de Fashawn, sino que también metió la mano en los discos de Blame One o Deep Rooted y entregó su nuevo CD en solitario, el instrumental “Radio”, que más que una colección de beats desechables publicado por Plug Research es un deslumbrante banco de pruebas y experimentación en el que conviven los rasgos esenciales del boom bap vía Pete Rock con los ritmos rotos y la derivación electrónica de J Dilla. El post-dillismo era esto. 15.-Mejor Letra“D.O.A. (Death Of Autotune)”, Jay-ZCon la perspectiva del tiempo, la letra de este pepino estelar ha perdido bastante de su significado y trascendencia, sobre todo después de escuchar un “The Blueprint 3” que contenía alguna que otra pincelada de autotune y que caía en buena parte de su recorrido en algunos de los mismos puntos que denunciaba este single suicida. Pero independientemente de sus contradicciones y promesas no cumplidas, “D.O.A. (Death Of Autotune)” nos deja para la posteridad frases alucinantes – “Only nigga to re-write history without a pen” o, reverencia, “I know we facing a recession / But the music y'all making going make it the great depresión”– y una estrofa final sencillamente insuperable desde que vio la luz este portento de rimas rabiosas y base instrumental funk. Ahí queda eso, para el recuerdo: “I just don't need nobody to smile on this / You niggas singing too much / Get back to rap you t-paining too much / I'm a multi-millionaire / So how is it I'm still the hardest here / I don't be in the project hallway talking about how I be in the project all day / That sound stupid to me / If you a gangsta this is how you prove it to me / Nigga just get violent / This is death of autotune moment of silence”. 16.-Mejor Resurrección ArtísticaMos DefEra su última oportunidad. Demasiadas le habíamos dado ya hasta la aparición de “The Ecstatic”, y este disco era el ser o no ser de Mos Def en el panorama hip hop actual. Por suerte, el MC de Brooklyn dejó atrás sus incomprensibles paranoias rock, se rodeó de buenos productores y cocinó su mejor álbum desde “Black On Both Sides”. Tiene apariencia de compilación de descartes y grabaciones esparcidas a lo largo de estos años, no es del todo redondo y le falta más cohesión sonora, pero indudablemente es una notable manera de volver a la palestra y obtener el perdón de todos. 17.-Mejor Mixtape“The Swelly Express”, Chiddy BangSi Simon Reynolds habla del hip hop como un género muerto, que anda directo al matadero, entonces es porque no ha escuchado la mixtape de presentación de este grupo de Filadelfia. Maravillosa, imaginativa, contaminante, abierta y, sobre todo, emocionante, “The Swelly Express” tiene los arrestos de samplear a Sufjan Stevens, Yelle, Passion Pit, la banda sonora de “Mary Poppins” o Belle & Sebastian en un derroche de ideas, espontaneidad e influencias que marca el camino del hip hop post-moderno del mañana. Te la enchufas en el iPod y te alegra el día. 18.-Mejor Beef50 Cent Vs. Rick RossUno de los beefs más largos de los últimos años, tanto que hasta la fecha sigue activo y con nuevos episodios de enfrentamiento en ciernes. Empezó en enero, con la canción “Mafia Music”, en la que Rick Ross lanzaba un diss claro y evidente a Fifty. La respuesta no se hizo esperar, con “Officer Ricky”, en la que el neoyorquino se explayaba a gusto con la información, ocultada, de que Ross había trabajado como ex oficial de un correccional. 50 Cent siguió atacando, incluso con una entrevista a la madre del hijo del orondo rapper en la que esta desmentía gran parte de las letras de su ex pareja y dejaba al descubierto las mentiras del barquero. A su vez, Fifty sacaba a la luz la serie de gags humorísticos “Officer Ricky”, mientras Ross contraatacaba con “Kiss My Pinky Ring, Curly”. Y 50 se la devolvía en “I’ll Be A Shotter”, y así sucesivamente durante unas cuantas canciones y acciones más. El beef sigue abierto. 19.-Mejor Reedición“The LP”, The Large ProfessorEn realidad la palabra reedición no es la más acertada para describir el lanzamiento del debut en solitario de The Large Professor, pues en realidad nunca vio la luz pública en su teórica fecha de publicación, en 1995. Catorce años después hemos podido escuchar en condiciones el que era el gran disco perdido del hip hop de los 90, un clásico conocido por todos (los bootlegs hicieron el trabajo sucio durante años) que, sin embargo, no disponía de su pasaporte oficial para la historia. Década y media después, la espera ha sido recompensada: esta obra maestra del rap neoyorquino mantiene su vigencia y frescura como si no hubiera pasado el tiempo. 20.-Mayor Decepción“The Blueprint 3”, Jay-Z / “The Seventh Seal”, RakimImposible decidirse. Y básicamente porque se trata de dos de los diez mejores rappers de todos los tiempos; en el caso de Rakim, evidentemente, del mejor, del más grande de toda la historia. El caso de Jay-Z fue especialmente sorprendente porque el primer single del disco, “D.O.A. (Death Of Autotune)”, nos había dibujado mentalmente otra cosa, como mínimo la vuelta a una esencia determinada y la prolongación de la primera parte de esta ya desequilibrada saga de discos de Jigga. Con Rakim sucedió algo parecido: “Holy Are You”, con portentoso beat del recuperado Nick Wiz y primera canción que se presentó al público de “The Seventh Seal”, su primer disco de estudio en siete años, nos invitaba a soñar en el retorno del año y quizá de la década. Pero el contenido del álbum, con una muy discutible selección de producciones, se ha quedado en una decepción inapelable que ha costado digerir.

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