Columnas

Abrazos y zancadillas

Hip hop desde la barrera

David Broc

Se nos fue Michael Jackson y, si se cumplen todas las previsiones, en breve también se irá la fiebre del autotune, sobre todo gracias a Jay-Z.La actualidad hip hop del último mes ha estado centrada, básicamente, en estas dos noticias, si bien hemos tenido ocasión de escuchar lanzamientos discográficos que han merecido mucho la pena y han levantado los ánimos. Después de un inicio de año tímido y aplacado, parece que la temporada se está convulsionando, y así es como estas últimas semanas hemos podido ser testigos de la publicación de algunos de los discos más esperados, con razón, del año: Double Barrel, de Marco Polo & Torae, “A Brand You Can Trust”, de La Coka Nostra, “Depart From Me”, de Cage, “Chamber Music”, de Wu-Tang Clan, “Chemical Warfare”, de The Alchemist, o “Fish Outta Water”, de Chali 2na, de los que iréis teniendo reseñas detalladas en los próximos días. Buenos augurios para el verano, que se presenta caluroso, sofocante y, por encima de todo, más perruno que nunca.

–Nos quejábamos el mes pasado de la progresiva pérdida de credibilidad de muchos rappers con supuesto pedigrí, y apuntábamos a esa falta de verismo y autenticidad en el comportamiento público y artístico de éstos como uno de los graves problemas a los que debían hacer frente en estos tiempos de masiva información y múltiples canales de difusión. Pues bien, la cosa sigue regalándonos momentos impagables. Todavía con el cadáver de Michael Jackson caliente, de hecho muchos se preguntan qué diablos había en el féretro que expusieron en la ceremonia del Staples Center, no se sabe si metieron ahí a algún homeless a modo de relleno o si directamente la caja estaba vacía, la comunidad rap no desaprovecha las ocasiones para sacar tajada de algún tipo, sea la que sea. El caso más delirante y desternillante de los que hemos tenido noticia estos días es el protagonizado por Prodigy, mitad del dúo Mobb Deep. Teniendo en cuenta que será difícil rascar algunos dólares de su desaparición, el de Queensbridge ha visto una ocasión de oro para ganar street credo y lavar su imagen. Para aquellos que no siguieran el caso en su momento, un poco de historia: “The Takeover”, uno de los temas de “The Blueprint”, disco cumbre de Jay-Z, incluía un par de disses antológicos, uno a Nas, resuelto posteriormente con la arrolladora “Ether”, y otro a Prodigy, MC de los temibles Mobb Deep, al que dejó a la altura del betún en esa canción, sobre todo porque hablaba en ella de una foto que mostraba al artista en los 80, cuando todavía era un chaval, vestido como Michael Jackson, imagen poco acorde al perfil de tipo duro y curtidoque nos había dibujado mentalmente en sus letras. El beef se remató con una aparición en un conocido festival neoyorquino en el que Jigga sacó esa foto del rapper y la enseñó a todo el mundo. El estruendo de las carcajadas se pudo escuchar hasta en Laponia y el escarnio público al que tuvo que hacer frente el autor de “Shook Ones Pt. II” tardó un tiempo en ser olvidado y perdonado.Hace unos días, y desde la cárcel, recordemos que sigue cumpliendo condena por posesión ilegal de armas, Prodigy aprovechó la coyuntura del momento para reivindicarse como fan de Michael Jackson y para justificar, así, aquella foto patética que Jay-Z hizo pública ante todos.No sólo eso, sino que ahora Prodigy saca pecho y con orgullo se autodefine como un fan de verdad, de los que estuvieron ahí desde el primer día. Va de pionero. “Me gustó que Jamie Foxx dijera que de pequeños todos nos vestíamos como él, porque muchas gente intentó desacreditarme con esa foto en la que llevo la chaqueta de ‘Beat It’, como si fuera algo malo. No, no había nada malo en ello y es triste que Michael Jackson haya tenido que morir para que ahora muchos hayan salido diciendo que le profesaban amor desde que eran unos chavales. Ok, ahora mola”. El argumento es absurdo y no tiene ningún sentido, pues a fin de cuentas el problema de la foto no era que saliera vestido de Michael Jackson, sino que dejaba entrever que en su infancia no había sido ese amago de camello y buscavidas que nos quería vender a través de sus letras, que de tipo duro rien de rien y que mientras otros niños se las veían y las tenían para volver a casa con vida él se dedicaba a imitar a Jacko en la intimidad… aun así, nuestro héroe ha visto la ocasión perfecta paraintentar enmendar aquello y quedar como Dios. Craso error, porque la verdad es que muchos habían olvidado por completo aquella historia y ahora se han vuelto a encontrar con ella de sopetón. Y la foto, faltaría más, ha vuelto a salir a la luz. De llorera.

–La desaparición de Hip Hop Connection, junto a la también extinta Elemental la mejor revista de hip hop que este crítico ha leído nunca, ha supuesto un duro mazazo para sus fieles seguidores.Teníamos la esperanza de que todo fuera un bulo, que estuviéramos en un impasse para testear su entrada en el mundo digital, pero hay que hacerse a la idea. Nunca más volveremos a comprar el número mensual de la publicación en nuestro quiosco favorito, el mío, además, regentado por una señora mayor con look de lesbiana que estaba acostumbrada ya a ese ritual cada cuatro semanas y no miraba de reojo el libelo pensando que se trataba de alguna revista porno gay de negros. Esto era desde hacía relativamente poco, seis o siete años. Antes, a mediados de los 90, dar con un número de HHC era una lotería: en Barcelona, por ejemplo, un buen día podías encontrarla en el quiosco de El Corte Inglés y no la volvías a ver en tres meses, sin mayores explicaciones, y tenías que ir a la caza de ese número pendiente por la ciudad, asaltando sus quioscos clave: Collector’s, el de la calle Mallorca, el de Plaza Cataluña. Cada vez que dabas con un ejemplar tu día cambiaba por completo: sin Internet, sin móviles, sin información constante, el contacto con la actualidad hip hop se reducía a sus páginas, a los vídeos de la MTV y a las novedades discográficas que podías comprar en alguna tienda del centro o mediante el catálogo de Discos Del Sur. Disculpas por el relato nostálgico, pero este columnista aprendió casi todo lo que sabe del género leyendo a los críticos de la revista, especialmente a aquellos que habían conseguido mantenerse al pie del cañón con el paso de los años: Andrew Emery, Dave Pearce, Dan Greenpeace, DJ Yoda (que ya escribía sobre mixtapes y DJs mucho antes de darse a conocer internacionalmente como DJ), Richard Lewis (que lo dejó para dedicarse a su sello) o Richard Watson. Llegó antes que The Source, XXL, Rap Pages o Vibe, con el agravio de que su redacción no estaba en Nueva York o Los Ángeles, sino en Inglaterra, todo un desafío, y se mantuvo más de veinte años en la brecha, aguantando el chaparrón de la competencia y, ya en los últimos años, el azote furibundo de Internet, las descargas gratuitas, el blackout de la industria discográfica y, como remate, la crisis económica. Casi siempre jode la desaparición de una revista musical, pero si se trata de tu revista favorita, la que anteponías a todas las demás, la que perseguías cada 30 días, la que ha marcado tu educación musical, la que has ido coleccionando religiosamente desde el primer ejemplar que adquiriste, el mazazo es doble, una monstruosa putada. Es cierto que en sus tres o cuatro últimos años de actividad HHC había decaído explícitamente, optando por explotar el lado más comercial del género en sus portadas (he perdido la cuenta ya de las veces que habían colocado a 50 Cent) o explotando hasta el agotamiento la escena british, imaginamos que como última medida para evitar la desaparición, pero en su interior seguías leyendo el análisis más riguroso, apasionado y devoto del género. Pérdida trágica, sin exagerar. Desde aquí, el homenaje necesario y obligatorio de quienes acudíamos a sus páginas con devoción de feligrés.

–Este mes la cosa va de comebacks y resurrecciones, especialmente tres. Mos Def agrupa esos dos atributos en su disco de regreso, “The Ecstatic”, su primera grabación seria y con cara y ojos desde “Black on Both Sides”, que se dice rápido pero ya ha llovido desde entonces. Le ha costado Dios y ayuda encontrar el camino, desembarazarse de esa inexplicable afición por el rock, seleccionar bien a los productores y centrarse en grabar un disco de hip hop a la vieja usanza, con buenos beats, buenas letras y cierto respeto por la esencia de lo que él mismo había propagado en sus inicios.Todavía le pierde alguna excentricidad de auteur, pero comparado con sus últimas señales de vida este retorno sabe a gloria bendita y oficializa mi reconciliación con el neoyorquino. ¿Amigos, Mos? A Grand Puba, en cambio, no es que le hubiésemos dado por muerto, ni mucho menos: en la recta final de Brand Nubian todavía había sido capaz de entregarnos rimas poderosas, y nadie andaba a la greña con él. Pero es cierto que su nuevo álbum en solitario, el primero en ocho años, es uno de los sorpresones de la temporada. El viejo Puba ha conseguido pescar algún beat de Large Professor, Q-Tip o Grant Parks y se ha quitado cinco años de encima, como quien no quiere la cosa. Clasicismo pata negra, samples sutiles de funk, ritmos sólidos, mucha esencia de los 90 flotando en el ambiente y, cómo no, el flow rocoso y veraniego del MC gobernándolo todo, siempre presente. Mejora con creces los resultados de los dos últimos discos de Brand Nubian y añade otro momento imponente a una cosecha que parece haber despertado en estas últimas semanas, curiosamente con numerosos representantes en la Gran Manzana. El caso de Kurious sí es un comeback de los que nadie esperaba. Han pasado quince años desde aquel magnífico “Constipated Monkey”, y muchos pensábamos que el rapper de Harlem pasaba sus días pidiendo limosna o repartiendo pizzas. Sencillamente desapareció del mapa, aunque en los últimos cuatro años se había dejado ver en algunos cameos sin mayor historia que en ningún caso presagiaban un regreso a la primera línea del rap.Lo hace con “II”, una resultona y a ratos efusiva continuación de aquel espléndido debut que dispone de beats de 88-Keys, VIC, Domingo o Dame Grease , aunque el punto álgido del recorrido lo localizamos en “Benetton”, canción en la que cuenta con el apoyo en los micros de MF Doom y, voilà, MC Serch, entrañable miembro de 3rd Bass y su descubridor años ha. La última vez que supimos de él fue en el reality show “Miss Rap Supreme”, pero siempre es más agradable encontrarlo en este tipo de featurings con innegable pátina nostálgica.Este regreso no es espectacular, ni de lejos, vamos, pero su autor sale mejor parado de lo que muchos vaticinaban, a tenor de la larga temporada de silencio y de los incontables cambios de rumbo que ha seguido el género este tiempo. Es probable que no volvamos a asistir a un lanzamiento de Kurious en otros quince años, quién sabe si llegará a haberlo algún día, pero también es cierto que incluso una obra justita del MC como la que nos ocupa supera en calidad y perdurabilidad a decenas de zurullos que algunos quieren hacernos pasar por discos. No way Jose.

–El hip hop es un género especialmente sensible a los cambios de ciclo. Incluso en el plazo de un mismo año se pueden vivir variaciones de rumbo aparentemente inconexas que simplemente responden a la evolución algo caprichosa de su comunidad.Pongamos por ejemplo lo que está sucediendo ahora mismo con la polvareda que ha levantado el nuevo single de Jay-Z, “D.O.A. (Death Of Autotune)”, arrebato rabioso y furibundo contra el autotune pero, por extensión, contra el rap de politono, el seguidismo y el abuso autoparódico de ese recurso manipulador de la voz. Decimos que se ha generado polémica porque rápidamente se ha querido ver la canción como un ataque frontal contra T-Pain, Kanye West e incluso Lil Wayne, grandes explotadores de esa herramienta a escala masiva estos últimos meses. Y en realidad no es tanto una pulla personal como un toque de atención, casi a la manera de “The blueprint”, cuando en plena vorágine del pop-rap apareció Jigga armado hasta los dientes de samples de soul y le dio la vuelta al mapa del hip hop norteamericano. Aquí parece que puede suceder algo parecido: cuando la situación se había vuelto insostenible, cuando la gracia del autotune se había convertido ya en una moñada de dimensiones apocalípticas, el de Brooklyn ha tomado cartas en el asunto, un beat de No I.D., sonido poderoso, letras incendiarias, y su estallido de bilis no ha dejado indiferente a la escena. Se intuyen momentos de cambio, y todo indica que “D.O.A. (Death Of Autotune)” será su particular veleta en esta corriente. Y luego la gente se pregunta por qué Jay-Z sigue siendo, todavía hoy, el rapper más influyente y poderoso del mundo. Sólo él es capaz de alterar dinámicas, promover revoluciones y derrocar modas con una canción o con un disco. Podrá mostrarse más o menos inspirado, podrá elegir mejor o peor los productores o el concepto de sus canciones, pero muchas de sus acciones todavía hoy tienen una relevancia fuera de lo común en el entorno del rap y la música negra: lo que dice va a misa. A T-Pain, después de este revés, le convendría empezar a pensar en un nuevo juguetito extramusical para darle algún atributo especial y diferencial a su discurso… nos tememos que se le acaba el chollo del filtro.–Y acabamos con algunas recomendaciones procedentes del underground que no merecen pasar desapercibidas estos días. U-God, uno de los miembros menos célebres de Wu-Tang Clan, nos ha dejado a todos sin habla con su nuevo disco, “Dopium”, con mucha diferencia lo mejor que ha grabado nunca fuera del ámbito del grupo. No es casualidad. Se está percibiendo en los últimos discos de miembros del clan un incremento cualitativo que da que pensar. Lejos de sus momentos más exitosos, en franca decadencia la gran mayoría del line-up, es como si se hubierandado cuenta de su cambio de estatus y se hubieran puesto el mono de trabajo. En este disco encontramos a un U-God centrado que, además, elige con buen criterio los beats que le acompañan y se deja aconsejar muy bien por sus productores. Nadie daba un duro por él, oye. Más expectativas generaba la vuelta a los ruedos de DJ JS-1, sobre todo porque sus anteriores discos, especialmente “Ground Original”, su debut, ya nos habían alertado, y de qué manera, de las posibilidades de este DJ y productor en un contexto de revivalismo boom bap sin excesivas complicaciones.En “Ground Original 2: No Sell Out” JS-1 se pone serio y recluta a amigos y conocidos para redondear un álbum muy potente. Se asoman y entran al trapo sospechosos habituales como DJ Premier, Large Professor, CL Smooth, KRS-One, Chino XL, Termanology, Ill Bill, PMD, Canibus o OC, entre muchos otros, y la apuesta no falla. Ni la solicitada discoteca Garamond puede presumir de un guest list como éste. Por si esto no fuera suficiente anzuelo, deborecalcar que el contenido es notable, con una variada pero siempre contundente muestra de beats y ese sonido, previsible y elemental, que tanto nos gusta y nos engancha.No os podéis perder, tampoco, la esperada reedición de “Table Scraps”, compilación de singles y material grabado del proyecto MHz, el grupo que sirvió para lanzar al mercado a personajes como RJD2, Copywrite, Camu Tao o Jakki Tha Motamouth. Tiene un magnífico valor antropológico, porque permite ver cómo era RJD2 cuando empezaba y en qué clase de productor patético se ha acabado convirtiendo estos dos últimos años. Es como la noche y el día: en este repaso a la corta pero exigente trayectoria de la formación, que se escindió cuando susmiembros firmaron contratos jugosos con distintos sellos indies, podemos recuperar aquellos maravillosos años de la escena de Ohio en la que se invocaba el espíritu retro con mucha perspectiva de futuro, con ambición creativa y con pasión por el hip hop. La mayoría de ellos se perdieron o diluyeron con el paso del tiempo, y el único que mantuvo su estatus y su talento a flote, Camu Tao, perdió la vida el año pasado. Sirva esta reedición como el mejor tributo posible para honrar su obra y dejar en evidencia, todavía más, a RJD2. Se acabó lo que se daba. En septiembre más y mejor. Fijo.

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