Columnas

Abrazos y zancadillas

Hip hop desde la barrera

David Broc

Back in business, que dirían EPMD. En estas cuatro semanas que han pasado desde que empezamos esta columna hasta ahora que la retomamos, en el mundo básicamente han pasado unas cuantas cosas importantes: la consecución del triplete del F.C. Barcelona, la eliminación de los Cleveland Cavaliers de Lebron James en las semifinales de la NBA, la publicación del libro “100 Españoles y El Sexo”, de David Barba, el culebrón catódico protagonizado por Sonia Monroy, la actuación de My Bloody Valentine en el Auditori del Fórum, el estreno de la maravillosa “Star Trek XI” y, por supuesto, la separación matrimonial de Silvio Berlusconi y el anuncio público de su relación con una chica de 18 años. Extenuante, ¿no es así? Pues hay más, porque en este mes de silencio también han sucedido muchas cosas en el ámbito del hip hop que pasamos a resumirte a continuación.

–No es Louis Vuitton todo lo que reluce. Rick Ross es el gran protagonista del mes, y no precisamente por su nuevo disco, sino porque se ha convertido, una vez más, en el hazmerreír de la comunidad negra. Primero el antecedente. Hace unos meses, alguien de su séquito (se rumorea que fue Trick Daddy, aunque éste lo ha desmentido) filtró a la luz pública una foto del rapper ataviado con el uniforme de policía de un correccional.No se trataba de una instantánea tomada en Halloween o en alguna fiesta de disfraces nigga, sino en la misma institución en la que llegó a trabajar más de un año. Claro, para alguien que se vanagloria de haber sido un gangsta temible y respetado en las calles, para alguien que en teoría le había vendido perico a medio Miami, para alguien que presumía de street knowledge, podemos imaginar el escarnio público que implica que todo Dios descubra que, en realidad, has repartido porrazos a diestro y siniestro entre miembros de tu comunidad, que has ejercido de profesional de la ley, que te has enfundado un trajeque provoca urticaria entre tu gente y que has hecho todo lo posible para mantener a raya a los juguetes rotos del barrio. Con perdón, pero es como si ahora nos enteráramos que Nacho Vidal es homosexual o que Xavier Sala Martín es socialista: se caerían dos mitos y, lo que es peor, nunca más volveríamos a verles con los mismos ojos y nos invadiría la sensación de haber vivido engañados todo este tiempo. En el mundo del rap, no hay peor drama que la pérdida de credibilidad, y Rick Ross ha tenido que lidiar todos estos meses con dedos acusatorios, carcajadas maliciosas, insultos y amenazas en foros y, sobre todo, con la pérdida de confianza de sus fans. Cada vez que suena un tema suyo, con sus crónicas de guerrilla en las calles, es imposible no acordarse de la foto de Ross con la porra, imposible no llorar de risa, y ese estigma se va a quedar ahí de por vida. Pero oigan, es que hay más. Cuando su credibilidad estaba por los suelos, el tipo decidió conceder una entrevista a la revista XXL, que ya dijimos el mes pasado que ejerce, y muy bien, de papel couché en el ámbito rap, para aclarar todo este embrollo y proclamar a los cuatro vientos su realness, para decirle a todo el mundo que él nunca ha sido un soplón, que ese fue un curro como cualquier otro, que todo lo que narra en sus canciones es verdad y que está tranquilo porque cree que la gente no le ha perdido el respeto.La publicación, con toda la vista del mundo, le concede la portada, en la que se ve al artista de perfil con unas gafas de sol Louis Vuitton. Ay, las gafas de sol. Al cabo de unos días de salir a la venta el número, un representante legal de Vuitton, marca de lujo adoptada por la comunidad rapper estos últimos años, envía una carta al director de la revista para aclarar que las gafas que lleva Rick Ross en la portada son falsas, un burdo fake, que Louis Vuitton nunca ha fabricado ese modelo y que consideraban oportuno enviar el comunicado para evitar confusiones. Si el asunto de la foto vestido de madero era grave, el de las gafas Vuitton incluso es peor. Y es que hay algo todavía más doloroso que la mentira: la mentira en la ostentación.Alardear con fajos de billetes, yates, coches deportivos y tías en bikini cuando en realidad llevas falsificaciones es el colmo del morro y la cara dura, el derribo de toda una imagen, un mito y una estética. ¿La crisis también ha llegado a los raperos?¿Empiezan tiempos de recesión para ellos? En una escena tan regida por el culto al dólar y al consumismo voraz, que un artista millonario, o eso indican las ventas de sus tres lanzamientos, luzca unas gafas falsas de marca es vergonzoso y denigrante, pero ante todo es decepcionante para sus fans, pues le resta toda la credibilidad al triunfo, al éxito, al sueño. Ross ya es el monigote del año, el burladero nacional, el tipo al que las dependientas de Louis Vuitton señalarán entre risitas cuando éste se atreva a entrar en alguna tienda dispuesto a limpiar su honor y su billetera.Y dicho esto, claro, a ver quién es el guapo que pincha su nuevo álbum sin esbozar una sonora carcajada en su honor. Studio gangstas, los definió, años ha, el viejo Eazy-E. Como reza la ecuación de una de las camisetas más logradas de 2009, Rap –Lies = Hip hop.-La bomba saltó hace unos días, nada, ni una semana. En la nueva campaña de televisión de Dr. Pepper, bebida magistral a la que este cronista es adicto y consume siempre que se escapa al extranjero, la marca de refrescos ha contado con Dr. Dre. Y esta noticia no tendría más interés si no fuera porque en los 10 segundos finales del anuncio se puede escuchar un beat que formará parte de “Detox”, el que ha de ser nuevo álbum del productor tras una década de silencio. “Detox” va camino de convertirse en el “Chinese Democracy” del rap, y por eso esta jugada promocional ha levantado tanta expectación: se nota que los headz están hambrientos de obras mayúsculas y relevantes ante tanta mediocridad imperante en la esfera mainstream. El anuncio importa no tanto por lo que pueda avanzar el inserto, sino porque viene a contarnos que el ex N.W.A. está vivo, activo y con su esperada obra maestra a punto para romper una espera que se está haciendo eterna y desesperante.Diablos, ni el gran Screech tardó tanto en desvirgarse. También es interesante comprobar que estos segundos suenan bastante más potentes que la paupérrima colección de beats que el productor le ha cedido a Eminem en su último disco, “Relapse”, metedura de pata impropia de ambos, pero sobre todo de Dre, que, eso sí, ha conseguido encaramarse al número 1 de las listas de ventas y de iTunes. Eminem ha vendido 600.000 copias en una semana, pero no en una semana cualquiera, sino en la que muchos consideraban la SEMANA dentro del plan de lanzamientos de la escena para esta primavera. El mismo día se ponían a la venta “Relapse”, el nuevo Busta Rhymes, el nuevo Method Man & Redman y el nuevo DJ Drama, pero la guerra la ha ganado ampliamente Slim Shady. También es cierto que ni Busta Rhymes ni DJ Drama han presentado oposición, pues sus regresos ya entran en la categoría de grandes decepciones de la temporada, confusos intentos de darle nuevos aires al rap mainstream que se quedan, por desgracia, en dos zurullos sintéticos sin chispa ni amarre. Triunfarán en las cubetas de segunda mano de las tiendas que ahora mismo queden en pie en Estados Unidos.

–Escafandra y de cabeza a las alcantarillas. Confieso, aquí y ahora, un problema endémico, difícil de justificar, irracional, con las raperas, con las MCs. Desde los tiempos de MC Lyte, uno siempre ha tenido la sensación, equivocada, seguro, de que todas las mujeres que agarraban un micro sonaban y escupían igual, que tenían el mismo flow. Nada ha conseguido cambiar o matizar esa opinión, y puedo asegurar que es todo un drama, porque a lo largo de las dos últimas décadas se han editado grandes obras con una chica como protagonista, con inmejorables padrinos, grandes beats y letras de impacto. No hablo, claro está, de las groupies calientabraguetas que armaron fortuna y carrera arrimándose a Jay-Z o Notorious B.I.G. y cuyas habilidades en el bloc de notas se reducían a ver cuántas veces por minuto decían polla o coño, ya sabemos que Lil’ Kim o Foxy Brown no son buenos ejemplos para contextualizar el rap con ovarios. Sí lo fueron y lo han sido Lady Of Rage, Heather B, Charli Baltimore, Rah Digga, Jean Grae y, desde ya, Tiye Phoenix, primera gran recomendación de este mes.Ojito con su “Half Woman Half Amazin’”, que ya es uno de los títulos underground de esta primavera. Incluso alguien que tiene claros prejuicios contra el rap femenino ha pasado por caja: Phoenix, conocida anteriormente por su pertenencia al grupo Polyrhythm Addicts, ha abierto su agenda y ha marcado unos cuantos números de teléfono de impresión. Jazzy Jeff, DJ Scratch, Da Beatminerz, Mr. Complex, Apathy o DJ Spinna son algunos de los beatmakers que han querido echar un cable a la moza y el resultado final es excelente.La estética se la puede imaginar cualquier hijo de vecino: ese hip hop de esencia 90s, con mucho sample de soul y funk, alguna licencia R&B y fuerte empaque rítmico. Sonido underground de toda la vida, cosa seria, bien arreglada y con un puñado de rimas que, si bien apuntan con previsibilidad al conscious rap, encajan con armonía y buenos alimentos en el continente sonoro. Nada que objetar a la zagala. Y para seguir echando piedras sobre mi propio tejado, otra novedad femenina a tener muy en cuenta. Georgia Anne Muldrow pasó a la historia como la primera chica que fichaba por Stones Throw. Por un momento pensamos que Peanut Butter Wolf se la quería beneficiar y ese era el peaje necesario para llevársela al huerto; poco después ya disipamos esa sospecha misógina al ver que la cantante y productora tenía mucho talento. Hombre, aquellos que la comparan con J Dilla y el Dr. Dre de finales de los 90 se pasan de la raya, la verdad, pero eso no quita que de sus manos salga material muy hot que no está de más sacar a colación en estas líneas.La última noticia que hemos tenido de ella, hace quince días, es el recopilatorio “Ms. One”, que hace las veces de carta de presentación de su propio sello. Black Milk y Big Pooh, los dos únicos VIPS del listado, prestan su nombre y sus rimas para un pepino, “2mc”, que lidera un sólido artefacto sonoro que se mueve entre el funk espacial, el hip hop made in Dilla y el nu soul sensual. No interpreten estas loas como una bajada de pantalones: a un servidor, una sola frase de “Ether” de Nas le vale por toda la trayectoria de Jean Grae o la propia Tiye Phoenix, pero eso no quita que se tengan que reconocer los méritos cuando éstos saltan tanto a la vista. Este columnista ha pagado religiosamente por ambos álbumes y espera que nuestros fieles lectores hagan lo propio.

–Tras el inciso mujeriego, volvamos a las grandes ligas comerciales. Decíamos unas líneas más arriba que el retorno de Busta Rhymes es lo que en lenguaje llano se conoce como una puñetera mierda. No hace falta explayarse mucho más, pero básicamente se puede decir que la selección de productores es errónea, que una cosa es jugar al crossover y otra muy distinta perder la chaveta y aspirar a más de lo que uno puede conseguir y que, en definitiva, preferíamos al Busta Rhymes que, años ha, tenía suficiente con un beat crudo y seco de Easy Mo Bee para desplegar su gracejo y su histrionismo lírico que a este Busta que se rodea de delincuentes musicales como Akon o T. Pain para darle más vidilla a deslucidos remedos de hit.Todo esto viene a cuento para retomar el pulso de “The Last Kiss”, de Jadakiss, un tipo especialista en salir bien parado de sus ambiciosas acometidas artísticas. Es este un buen ejemplo de obra poderosa con argumentos, intenciones y cierta coherencia. A Jadakiss, al que todo Dios ya conoce com el rey del midstream (ni underground ni masivo: ¿tierra de nadie o enclave idóneo para ganar dinero sin sacrificar el street credo?), hay que reconocerle cierto talento para el rap.A lo largo de los últimos años ha hecho el esfuerzo de darle un poco más de entidad a su discurso de herencia G, incluso se ha metido en algún que otro berenjenal político del que, quién lo hubiera dicho, ha salido hasta reforzado ( “Why?” es una de sus mejores creaciones). Esta mezcla de compromiso y vida de calle es el universo temático y emocional que volvemos a encontrar en este nuevo disco, que además presenta un sonido duro, contundente, melódico y accesible al mismo tiempo. Espléndido exponente del rap de consenso, aquél que consigue satisfacer por igual las exigencias de las calles y la industria, “The Last Kiss” es, hasta la fecha y fuera del núcleo independiente, la grabación más sólida y compacta que ha surgido de la Gran Manzana esta primavera. Una idónea manera de preparar el terreno al lanzamiento, parece que esta vez definitivo, del primer álbum oficial de D-Block, el colectivo formado por el propio Jadakiss, Styles P, Sheek Louch y J-Hood, con un par de incorporaciones postreras más. Ha pasado tanto tiempo desde que se empezó a hablar de este debut que todo el buzz generado a su alrededor se ha ido diluyendo como un terrón de azúcar. Pero quién sabe, quizás ahora sea el mejor momento para regresar, justo cuando G-Unit, su único rival en cuanto a colectivos gangstas de Nueva York, atraviesa el peor momento de su historia.

–Acabamos. Y mientras esperamos a que pasen cosas importantes, como la llegada del disco de Torae con Marco Polo, el debut oficial de Blaq Poet en el sello de DJ Premier, la supuesta recuperación artística de Mos Def o los retornos de Lil Wayne, Rakim, The Alchemist o Wu-Tang Clan, bueno es conformarse con segundos platos que pueden alegrarle a uno la tarde. Sadat X, viejo zorro con más vidas que un gato, veterano miembro de Brand Nubian, vuelve a intentarlo con “Brand New Bein’”, esta vez con producción de JS-1, y qué quieren que les diga, la apuesta, por nostálgica, autoparódica y evidente, es absolutamente entrañable. Además, siempre preferiremos una estrofa de Sadat X a un disco entero de Mims, nah mean? Más sólida, fresca y contundente es la mixtape oficial que ha lanzado el productor alemán Shuko junto a DJ Dutchmaster.Se llama “The Foundation” y es un must como una casa para aquellos que necesitan chutarse ritmos gordos por la vena cada día. Bromas aparte, el material es notable, si nos dijeran que Shuko es de Boston nos lo creeríamos a pies juntillas, pues su sonido remite el underground de la zona, durísimo, incorruptible, muy facha. Y menudo guest-list se marca el germano: Skyzoo, Big Noyd, R.A. The Rugged Man (el mejor rapper blanco de la historia, recuerden), Canibus, Talib Kweli, Rakim, Chino XL, Craig G, Heltah Skeltah o Torae, entre muchos otros. Compren, descarguen, roben o engañen a quien sea, pero si lo suyo es el boom bap necesitan esta mixtape. Si les sobran euros, megas o ganas de delinquir, la posse de Little Brother tienen dos lanzamientos recién salidos del horno que pueden satisfacer su gula completista. Big Pooh, uno de los dos miembros de Little Brother tras la marcha de 9th Wonder, ha sacado nuevo álbum en solitario. “The Delightful Bars” se reconoce enseguida: en la portada podemos ver a una rubia cañón como Dios la trajo al mundo. Está muy rica, debo decir. Dentro –del disco, me refiero– podemos toparnos con una curiosa colección de canciones. ¿Es cosa mía o Big Pooh ha intentado hacer su álbum comercial y sureño? La cosa descoloca al principio, sobre todo teniendo en cuenta los impecables antecedentes de este señor y su afiliación a un estilo muy pautado, muy ortodoxo.No es su mejor grabación, pero es interesante por el cambio de tercio y porque consigue momentos logrados y efectivos dentro de estas intenciones aperturistas. Más cuadriculado, más ortodoxo, más conservador, más talibán, en una palabra, es el regreso a la palestra de Cesar Comanche, premio para uno de los peores nombres artísticos que se recuerdan. Este pájaro es amigo de 9th Wonder y, por ende, de toda la red social del productor de Carolina del Norte. Ha hecho carrera siempre a la sombra de Little Brother y sus secuaces, pero recomiendo fervientemente todos sus discos, incluido el nuevo, “Die In Your Lap”, que veía la luz en mayo. Con este menú pueden ir bien servidos para los próximos días.

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