Columnas

Abrazos y besos

Los extraños exabruptos silenciosos de Everett True

1. Tom Waits – Glitter And Doom

Es un dispositivo de marketing.

Es un gran dispositivo de marketing. Regalar ocho temas del próximo disco en directo de Tom Waits a todo aquel al que vaya a su nueva web, sin rastro alguno de donaciones o generosidad o serpientes queriendo ser Bono.

La razón por la que es un gran dispositivo de marketing, uno que funciona mucho mejor que Radiohead o Smashing Pumpkins juntando montones de centímetros de columnas cuando intentan algo similar, es porque… poniéndolo de forma burda… ¿Exactamente qué te están dando gratis Thom Yorke o Billy Corgan que no hayas escuchado miles de veces antes, sonando a todo trapo en la tele a altas horas de la noche, o en los altavoces de un estadio? Es maravillosa esta habilidad que Internet nos da para bajar música gratis, pero a ver, espera, detente y piensa un momento. ¿Realmente quieres tener toda –o incluso parte- de esta música? Hay una razón por la que existen críticos (expertos) ahí fuera. La vida necesita sus filtros, de la misma manera que las alcantarillas de París necesitan estar cubiertas.

La razón por la que es un dispositivo superior de marketing comparado con todo lo demás es porque, ¡maldita sea!, a lo mejor resulta que quieres escuchar los ásperos y sensibleros tonos de Waits abriéndose camino a golpes entre disertaciones esotéricas en clave de cabaret sobre la sexualidad de Cristo, enanos con un sólo brazo, y la soledad del caballito de mar. Eso, en tanto que no existe la más remota posibilidad de que a ti te apetezca hacer algo más que pasearte por el paseo de la playa de Brighton portando como un idiota un cartel en el que proclames que no pagaste por la nueva canción de Radiohead... -¿Cómo? ¿Haberla escuchado? Tú tienes que estar más loco que Crazed Jock McCrazy, el chiflado y afligido hermano mayor del chalado Jack McCrazy...-, y cualquier persistente residuo de culpabilidad que pudieras sentir hacia Waits en calidad de baboso fan agradecido no existe... porque, en tu corazón, tú SABES que a Waits no le importa una mierda cómo te sientas, y que él hace lo que hace porque es rico y puede hacerlo.

A propósito del tema… ¿te has unido a la campaña de Lily Allen (a favor del derecho de artistas ricos a hacerse más ricos a costa de todo el mundo) en contra de la descarga ilegal de archivos? No, si está bien, adelante. Ella sólo lo hace por su propio bien. Estaba escuchándola olvidando la letra de “Gansgsters” de The Specials en su directo en Glastonbury el otro día en YouTube. Contrasta eso con las increíbles lecturas de canciones en su día popularizadas por The Specials en el disco de debut de Amy Winehouse. Me importan una mierda las opiniones políticas de derechas de Allen, la verdad… Ese es su problema. Pero cuando empieza a meter la pata y estropear ese filón que son The Specials, ahí es cuando empiezo a echar humo.

2. The Pepper Pots – Shake It! Dum Dum Girls – Yours Alone (12 pulgadas) Vivian Girls – Everything Goes Wrong

Si quieres hacerlo bien, hazlo simple. Conoce qué es lo que quieres dejar fuera. Resiste la tentación de actualizar a la fuerza las cosas, que no es esa la razón por la que las estás haciendo. Atento a esas armonías. Las armonías importan. Y si vas a añadir vientos, presta atención a la señorita Winehouse -que no a la señorita Allen-, o a esos tíos impecables que son The Dap-Kings. (Aunque si lo que quieres es actitud, a lo mejor quieres parecerte a la srita. Allen). La imagen es importante, muy importante. La uniformidad de estilos es siempre un gran acierto, como son las botas de go-go y la moda de los Mods.

No os extralimitéis. Y si lo vais a hacer, hacedlo de manera sutil. Me viene a la cabeza la encantadora risa de Amy a la mitad de la versión de estudio de “Hey Little Rich Girl” (disponible en el disco extra de “Back To Black”).

Las Pepper Pots españolas son tan las Pipettes de Brighton (humm, aunque un poco más profesionales) que me duele mirarlas, abriéndose paso bailando en la pista de baile.

Hace algunas semanas, estaba viendo a las Vivian Girls –tres chicas, tres armonías, con una baterista que nunca se olvida de la Regla de Oro que dice que la percusión comenzó a ir por el mal camino cuando los percusionistas empezaron a cruzar los brazos- tocando en el Step Inn de Brisbane, y lo que más me impresionó fue la forma en la que no dejan que se les derrumbe la fachada, ni una vez. Ni siquiera cuando estaban pidiendo más brillo y más reverb en los micros de la que el lugar claramente les podía proporcionar. Y especialmente no se les cayó cuando la bajista, de la que todo el mundo estaba enamorado (yo no, porque me recordaba mucho a una amiga cercana), levantaba su cerveza en celebración de coña y brindaba por todos nosotros. No se cayó cuando la guitarrista sonaba super saturada y demente y de forma imperdonable. Ni cuando una canción seguía implacable a la siguiente, que seguía a otra que implacablemente seguía a otra, engarzando con esa tradición sin sentido de todas las bandas punk que estas chicas de Brooklyn vieron en las fiestas mientras crecían.

De hecho no se les cayó porque estaba claro, desde el primer momento, que no era una fachada o pose de ningún tipo. O como escribí en The Vine:

No tengo ni idea de cómo definir música con conjeturas infundadas en las técnicas de grabación. Yo no sé de eso. Escucha “You’re My Guy” del segundo y ocasionalmente art-punk álbum de las Vivian Girls, “Everything Goes Wrong”. Yo sólo sé que las Vivian Girls captan a los Ramones de una forma en la que ninguna otra banda lo había hecho desde los escoceses Shop Assistants a mitad de los ochenta (excepto quizá Wire en la época del “Pink Flag”).

Y ya que estamos, escuchad a las Dum Dum Girls. Escribidles. Dadles ánimos. En un famoso artículo de principios de los 90 que desacreditaba el hecho de que las bandas independientes estuvieran muy interesadas en firmar con multinacionales, el ingeniero Steve Albini lamentaba el hecho de que todos estos grupos quisieran sonar como The Beatles – “porque nadie en la tierra, nadie con tiempo ilimitado y recursos infinitos, podría hacer que los Smashing Pumpkins sonarán como The Beatles”- y ninguno de ellos quería sonar como los primeros pioneros del lo-fi punk, los franceses Metal Urbain.

Bueno, pues la música ha dado un giro circular completo y la mitad de las bandas alabadas en las revistas de música independiente de los Estados Unidos suenan ahora mismo a Metal Urbain, les guste o no. ¿Por qué no alentamos esta moda para que se quede vigente el mayor tiempo posible? Está claro que vamos a estar de vuelta con copias malas de Alice In Chains o los nuevos Boyzone muy pronto.

3. Various Artists – Bluebeat 45s The Congos – Heart Of The Congos Althea & Donna – Uptown Top Ranking

Los últimos días han sido calientes y fuera de estación. Primero tenemos la temporada de tormentas eléctricas que se avecina –y si no fuera peligroso, sería divertido sentarnos en nuestros balcones a primera hora de la tarde a mirar los flashes de luz brillante y blanca iluminando el cielo durante horas y horas – pero así es como yo me equipo para el segundo verano de Brisbane, esos cortos y bochornosos días tropicales. Comienzo a chutarme todo lo bueno, el calipso de Trinidad de los 50, el rock steady jamaicano de los 60, y el dub relajado y azucarado, el pulsante ska 2-Tone de los últimos 70…

Actualmente tengo 955 canciones bajo la categoría de “ska” en mi librería de Itunes y el número crece día a día mientras voy reuniendo mis defensas: Byron Lee, Owen Gray, Susan Cadogan, Derrick Morgan, Alton Ellis, Prince Buster, Laurel Aitken, The Specials, The Selecter, Amy Winehouse, Elizabeth Archer, Count Lasha, The Equators, The Pioneers, The Skatalites, Rico Rodriguez, Shirley & Lee, Rhoda Dakar, The Ethiopians, Theo Beckford, The Clarendonians, Blind Blake, The Fun Boy 3, The Paragons, The Bodysnatchers, Dandy Livingstone, Jackie Opel, The Gaylettes, Phyllis Dillon, The Upsetters, Tommy McCook, Dave & Ansel Collins… y por supuesto, los tres indispensables álbumes mencionados arriba.

4. Townes Van Zandt – Be Here To Love Me Townes Van Zandt – Delta Momma Blues Townes Van Zandt – Flyin’ Shoes Townes Van Zandt – For The Sake Of The Song Townes Van Zandt – Live At The Old Quarter Townes Van Zandt – Our Mother The Mountain Townes Van Zandt – Townes Van Zandt

Menciono estas canciones aquí, no porque sea un fan. Las menciono porque alguien de Domino fue lo suficientemente amable para mandarme los siete discos (dos de ellos son dobles). Los menciono aquí para mostrar que estoy abierto a otras formas de música más allá de la que está súper saturada de distorsión o del dulce, dulce ska. Las menciono porque particularmente nunca se me había ocurrido que me estaba perdiendo algo por no haber escuchado al Señor Van Zandt antes, y aún sigo sin sentir que me estuviera perdiendo algo ahora que he escuchado un montón de canciones del Van Zandt más reciente. No es que sea molesto o irritante o malo o nada parecido –para nada-, es solo que había un montón de música soul de barbas por allá en los 70 y parece que aún queda mucha por descubrir por ahí. Y yo ya tengo mis discos en directo de Fred Neil, Lemonheads y Tim Buckley, muchas gracias, y mi Bill Callahan, además de un montón de amores secretos, gente menos conocida del Pacífico Noroeste (Rusty Willoughby, Pete Krebs) y Ben Salter de Brisbane. Así que con todo y lo que disfruté mi breve estancia con el Señor Van Zandt, dudo que vaya a hacerle una visita de nuevo pronto…

Aunque, mientras tecleo estas palabras, tengo que decir que su lectura de “No Place To Fall” (incluida en “Live At The Old Quarter”, el álbum que grabó cuando aún tenía 29 años) esta bastante bien y eso… No, en serio. Ahí ya hay suficiente folk rock barbudo para una década, ¿no?

5. Wavves – Wavves

Es la era de la distorsión.

Es la era de subir el volumen de los amplificadores más allá del máximo, asegurándose de que todo este super saturado, como una de esas viejas pelis en Technicolor de aquellos días en los que empezaron a popularizar el proceso, y de mantener el ritmo brutal y breve. Podéis culpar a Times New Viking o a No Age o a las Vivian Girls o a quien queráis por empezar esta moda de joder con los niveles aceptables de sonido y técnicas de grabación, aunque me gusta. Es un acercamiento bastardo a la música surf vía el filtro grunge-garage-distorsión. ¿Qué no puede molar de esto? ¿Acaso no hizo algo muy similar a esto hace ya una década Cex con un laptop?

Es la era de pretender que este tipo de cosas no han sucedido antes jamás. Lo que descontaría a aquellos primeros agitadores punks franceses Dr Mix And the Remix (también conocidos como Metal Urbain), a sus acólitos The Jesus And Mary Chain, y a un buen número de bandas influenciadas por My Bloody Valentine, y Killdozer, y…

Pero esperad. ¿A quién le importa? El arte se construye a partir de lo que sucedió antes, y mejor que Wavves construya sobre todo lo mencionado arriba antes de que exista otra banda que quiera hacer montones de dinero siendo todo pedantes y tan tristes y “serios” como los jodidos Radiohead o Coldplay.

Y por supuesto que todos sabemos que el álbum de debut de Nathan Daniel William, este californiano besado por el sol, fue creado en intervalos de tiempo con períodos de sequía en un cuatro pistas en su habitación de San Diego, y que Pitchfork está encima de todo su material ahora mismo, pero... seamos francos. Esto lo hacen porque probablemente piensen que él es el nuevo Arcade Fire grabado con un presupuesto más modesto, o Fuck Buttons pero gratamente americano. Y no lo es. No lo es.

UN RESUMEN RÁPIDO

1. “Vermin” suena como la trituradora de guitarras de Chicago Marnie Stern reducida a las piezas que la componen y vuelta a ensamblar por malignos robots maquinadores

2. “Here’s To The Sun” es Sonic Youth soñando que alguna vez tocaron en la banda de garage de los 60 The Rats.

3. “The Boys Will Love Us” es como una canción respuesta a “Beach Party” de The Fizzbombs.

4. La perversamente titulada “ Beach Goth” me recuerda a ésto, y ésto es razón más que suficiente para adorarla.

5. “Yoked” esta escrita claramente como un tributo a Yoko Ono.

6. Las baterías al comienzo de “California Goth” son puro Motown, o “Lust For Life” de Iggy Pop si queréis. ¿A quién le importa lo que pase después?

Os hacéis una idea.

Es interesante porque William es un tío que es halagado por su “energética y peleona valía de si mismo” (NY Times). Me pregunto que pasaría si fuera una chica. ¿Sería despedida por no ser capaz de tocar, o porque gritara “sin orden ni concierto”, como le pasó recientemente a la banda inglesa de chicas Pens en Pitchfork?

Dejadme que os deje con una reseña de un-minuto, que escribí en precisamente 60 segundos tras la primera vez que escuché a Wavves.

WAH WAH WAH. WAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!! Subidle a esa puta guitarra. Subidle a esa puta voz. Maximizad las percusiones al máximo. No, al puto máximo! Subidle más. Deja caer algunos ritmos surf en ella. Algo de cruising californiano. Algo más de distorsión. Más ruido. Ahora, let’s RAAAAAWAAAAAAAAAAAAAAAAAAWWOCK. Mi disco favorito de esta clase desde el último.

Os hacéis una idea.

6. Patrik Fitzgerald – All Sewn Up Daniel Johnston – Is And Always Was The Deadnotes + The Legend! – Volume 4

Tres rechazados desconocidos y amigos.

El primero es un cantante inglés (que ahora vive en Nueva Zelanda), que comenzó a actuar alrededor de 1976 en Londres, grabó sus primeros discos en pisos helados con una grabadora de una sola pista. Se subía al escenario armado solamente con una guitarra acústica y valor, y cantaba canciones de punk rock teloneando a bandas de punk rock. Él fue y sigue siendo impresionante.

Se van a publicar un documental y un álbum en tributo a él este año.

El segundo es un cantante americano (que vive actualmente en Waller, Texas), que comenzó tocando en las calles de Austin a principios de los 80, grabó sus primeros discos en el sótano de sus padres con una grabadora de una sola pista. Se le acercaba a la gente armado de entusiasmo y coraje para ofrecerles su música. Él fue, y sigue siendo impresionante. Ha habido un documental (con un poquito más de presupuesto) y un álbum tributo (con un perfil un poco más alto) hace algunos años.

El tercero es… ehm… Eso sería chivarse.

7. Pens – Hey Friend, What You Doing?

Perdonadme que repesque y publique aquí cosas de mi blog nuevamente, pero creo que esto es importante. Pens fueron descritas en Twitter por un amigo Americano como “Los No Age británicos pero en chica, y quizá mucho mejores”, y esa es la descripción más concisa y precisa que he leído, y ahí la dejo. El post en mi blog decía lo siguiente…

Un cierto Bangs se quejaba del papel destructor de los críticos, y otro señor con él mismo apellido, se convertía en leyenda por eso, pero a esta banda le han elevado por encima de los niveles de lo meramente guay (en los que puede estar cualquiera) ¡para convertirlas en lo más cool del Reino Unido!

¿Cómo?

¡Les acaban de otorgar una mala reseña en Pitchfork! Joder, pero estoy celoso. Esperad que la tengo por aquí en algún lado. Dejad que la busque... (No tengo la costumbre de frecuentar webs tan tristes y grises). Ah, aquí esta. Dejadme que cite el primer párrafo.

No quiero ser un gruñón consumado ni nada por el estilo, pero ¿cuántas de estas bandas necesitamos realmente? Antes que nada debería aclarar que en mi corazón siempre habrá un lugar para el lo-fi DIY cutre, puede que no sea la mierda más original en el mundo, pero cuando esta hecha con vigor y creatividad, tienes una cosa potencialmente emocionante en las manos. Cuando se empareja con variaciones del punk, la pereza que a veces se confunde con irreverencia y una profunda tendencia a las melodías cortas y desbarajustadas de pop-punk, que no tienen propósito y son irritantes, entonces tienes como resultado al trío de chicas de Londres Pens. No pueden tocar, se gritan sin orden ni concierto entre ellas la mayoría del tiempo, y se han asegurado de que cada canción en su debut "Hey Friend, What You Doing? suene exactamente igual a la anterior, creando un pastiche de desinformadas notas de garage al pie de página,y ritmos pulsantes de hardcore.

¿Qué maldito año es éste? ¿1975 y seguimos todos examinando minuciosamente el "Wish You Were Here" de Pink Floyd en busca de mensajes ocultos? ¿1997 y no podemos creer aún lo inteligentes, astutos e importantes que son Radiohead? ¿2008 y todos amamos a Animal Collective porque se han dejado crecer barba y son serios, y se las han arreglado para fusilar a los Beach Boys al completo mientras les arrancaban su más preciado elemento (las melodías)?

Dejadme que os reproduzca esa frase de nuevo: No pueden tocar, se gritan sin orden ni concierto entre ellas la mayoría del tiempo, y se han asegurado de que cada canción en su debut "Hey Friend, What You Doing? suene exactamente igual a la anterior.Dejadme que os reproduzca esa línea de nuevo: No pueden tocar

Dejadme que ponga en mayúsculas esa línea y que la ponga en negritas para que la empecemos a grabar en la tan merecida tumba de Pitchfork. NO PUEDEN TOCAR. Patético, jodidamente patético. Los críticos musicales que van por ahí chorreando los mismos viejos clichés de hace cuatro décadas DEBERÍAN TENER PROHIBIDO teclear sus palabras, deberían de escribirlas a mano, dolorosamente usando la sangre de las innumerables generaciones de músicos que fueron frenados por críticos similares. Gilipollas. Puto gilipollas. Me apuesto a que desprecia a las Riot Grrrls (y el punk, y el gospel, y el pop de los 60, y el grunge de los últimos 80, y el garage rock) (etc)(Me extiendo mucho más sobre este tema en mi reeseña de las Vivian Girls en The Vine que podéis leer aquí)

De cualquier forma. Como decía antes. Que te pongan verde en un lugar con muy poca o ninguna credibilidad puede obrar maravillas para tu persona.

Hey. Aquí os dejo un link a su MySpace nuevamente. Id y escuchadlas. Son lo más.

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