Columnas

Abrazos y Zancadillas

Hip hop desde la barrera

Abrazos y Zancadillas David Broc hip hop David Broc–El hip hop y su público están tan necesitados de grandes momentos, de lanzamientos de impacto, de noticias realmente relevantes, que en la misma semana en la que se ponían a la venta los nuevos discos de 50 Cent y Rakim, presente y pasado del género, el gran acontecimiento del mes ha supuesto una foto colgada en el Twitter de The Game. Se trata de esta instantánea que podéis ver en esta misma columna y que nos muestra a Snoop Dogg, Dr. Dre y el propio Game en el estudio de grabación. Todos ellos, evidentemente, con un globo considerable y con cara de haberse fumado toda la cosecha de un mes. Pero volviendo a la foto, que es lo que nos interesa, entendemos que su relevancia se mide por dos grandes conclusiones que podemos extraer de ella: la primera, obvia, que el beef entre Dre y The Game ya parece haber sido olvidado por el ex miembro de N.W.A., después de un tiempo de distanciamiento motivado por el enfrentamiento entre Game y 50 Cent y que puso en una encrucijada muy compleja a Dre, la de decidir entre el corazón (Game, la West Coast, su último gran descubrimiento, la vuelta a la esencia) y la cuenta corriente (50 Cent, el mayor holding del rap actual, la relación con Eminem, los réditos de derechos de autor e impactos en la radio, etc). Como buen negro, Dre optó por lo segundo, por la pasta, y dejó tirado al que iba a convertirse en su gran protegido para el futuro.El resto es una historia por todos conocida: el rapper de Compton ha perdido algo de empuje en su trayectoria y musicalmente ha sido incapaz de igualar o acercarse a aquel torrencial y vibrante “The Documentary” con el que se presentó en sociedad. Y Dre ha quedado algo desenfocado tras la muerte de su hijo, el pobrísimo bagaje artístico de sus beats para el último álbum de Eminem y la promesa eterna de un “Detox” que no llega. Y ahí es donde encontramos la segunda gran conclusión relacionada con la foto: por si alguien tenía dudas, la instantánea confirma que sí, que Dre está metido de lleno en la grabación del disco y que no piensa escatimar en recursos, invitados y medios para sacarlo adelante. Y no deja de ser curioso que el mismo día que se anunciaba esta colaboración, que también tendrá repercusión e incidencia directa en “The R.E.D.”, el nuevo álbum de The Game, cuya publicación está prevista para febrero de 2010, se cumplía el décimo aniversario de la aparición de “2001”, la última grabación en solitario hasta la fecha del productor y MC. Llamémoslo coincidencia, casualidad o jugada maestra de sus implicados para ir armando ruido para calentar un desenlace del que todavía seguimos sin tener fecha confirmada, pero ahí queda eso. Aunque un servidor sigue teniendo la sospecha de que vamos camino de otro año en blanco en lo que se refiere al lanzamiento del disco. De hecho, y como uno tiene irrefrenables tendencias ludópatas y es adicto a todo tipo de apuestas y porras absurdas, aprovecho esta plataforma pública para lanzar una relacionada con este tema: me apuesto una cena en Yamadori, mi restaurante japonés favorito de Barcelona, a que “Detox” no verá la luz en 2010. Quien acepte el reto, es decir, quien apueste que sí, que Dr. Dre publicará su nuevo álbum entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2010 que hable ahora y se pronuncie. El año que viene prometo pagar la comilona si he perdido el reto y, de la misma manera, por supuesto, prometo reclamar y perseguir a quien convenga si lo he ganado.–Citaba antes a 50 Cent, a raíz del lanzamiento de su nuevo disco. No hablaré aquí de su contenido, pues ya le hemos dedicado una amplia reseña en la web, pero sí es interesante analizar y detenerse un momento con un pequeño detalle relacionado con el álbum. Cuando me llegó mi correspondiente copia de “Before I Self Destruct” vía Amazon no tardé mucho en desprecintar el CD. Al abrirlo metopé con la gran sorpresa: un flyer insertado en el libreto en el que se nos anuncia la nueva colonia de 50 Cent, gráficamente llamada Power By50, bajo el slogan “Define Your Own”, con foto de Fifty luciendo tableta de chocolate (nunca mejor dicho) mientras se pone una camisa. Es una muestra del perfume, como muchas de las que vienen insertadas en revistas de moda, y sirve para hacerse una idea del contenido, que no deja de ser pachulí para negros, así de claro. De la misma forma que hay colonias que huelen a prostituta, a gay, a metrosexual o a viejo, esta huele a negro, es lo que hay. Cualquiera que haya viajado a Estados Unidos, Francia o Inglaterra sabrá de qué hablo, pues es evidente que según qué colonias aplicadas en la piel de raza negra, que debe hacer frenteal problema de tener unas glándulas sudoríparas más grandes y activas, intensifican mucho más su poder odorífero. Vamos, que puedes seguir su rastro unas cuantas manzanas. Y Power By50 es pachulí del serio, del que se huele y se soporta a kilómetros de distancia. Sin ir más lejos, esta muestra me ha dejado el salón de casa con un pestazo a colonia barata y cachonda durante días, y no había forma de eliminarlo. Si llega a venir algún invitado realmente hubiera creído que vivo con un jugador de baloncesto o con un rapero peligroso; o peor aún, que alguno de ellos muerde la almohada de mi sofá. No way José. Y la mano con la que abrí la muestra ha necesitado múltiples enjabonadas para volver a su estado natural. Aun así, le auguro un gran futuro comercial al producto, y aquí es donde quería llegar antes de liarme en esta suerte de análisis racial y químico de los perfumes. Lo que es fascinante de todo esto es que para 50 Cent el disco comotal se ha acabado convirtiendo en un simple expositor de otros business, en una excusa poco disimulada para airear y publicitar todos aquellos productos y proyectos extramusicales en los que anda metido. La música es lo de menos cuando sabes que con una colonia estridente y calientabraguetas puedes llegar a ganar el doble o el triple de dinero sin mover un dedo. Es una empresa inacabable en la que el rap ya es sólo el último mono en términos de ganancias y rentabilidad. Y mientras muchísimos artistas se lamentan de la situación de la industria musical, nuestro hombre 50 Cent tiene suficiente con vender unas cuantas botellitas de Vitamin Water,sin lugar a dudas la bebida más adictiva y fascinante del siglo XXI, para salvar un año fiscal. Mentalidad de camello y buscavidas en las altas esferas del mundo de los negocios: guste su música o no, un puto genio.

–Musicalmente, la cosa se ha animado estas últimas semanas. Sobre todo gracias al grupo de Kentucky Cunninlynguists, que ha publicado los dos volúmenes de “Strange Journey”, discos recopilatorios de material inédito, remixes, caras B y nuevas canciones. El desconocimiento casi absoluto de esta banda más allá de la frontera estadounidense es una de las mayores injusticias cometidas en el universo rap en esta década. Estamos hablando de uno de los tres mejores grupos de la escena independiente del siglo XXI, pero incomprensiblemente su nombre no ha alcanzado el estatus y el reconocimiento que su potencial creativo merece. Ni tan siquiera el hecho de que su productor, Kno, fuese el autor del mejor mash up con el “Black Album” de Jay-Z, les propulsó a escala comercial o mediática. Artífices de una explosiva, emocionante y profunda mezcla de boom bap con elementos reconocibles del rap sureño que no tiene parangón en el mapa hip hop contemporáneo, este trío sabe cómo mezclar a Goodie Mob con el primer Kanye West, cómo reivindicar el catálogo de Rap-A-Lot y el rap de Nueva York en una misma canción, cómo hacer posible una ecuación en la que se suma a Outkast, Pete Rock, Odd Squad, A Tribe Called Quest, The Roots o Geto Boys. Suenan emocionales, melódicos, crudos y apasionados al mismo tiempo, e incluso en dos discos de compilación de material inédito como los que han editado estas semanas son capaces de superar en intensidad, creatividad y talento a la plana mayor del subsuelo hiphopístico actual. “Strange Journey Vol. 1” y “Strange Journey Vol. 2” son compras obligatorias para cualquier lector al que esto de las rimas y los ritmos le interese un poco, para cualquier aficionado que sienta un mínimo de curiosidad por la música suprema; y además, se incluyen himnos como “Don’t Leave”, una de las canciones de rap más emocionantes de la historia. Mientras, seguiremos esperando que se haga justicia con ellos de una vez por todas. People Under The Stairs, por su parte, sí han recibido recompensa por su carrera y sus méritos. Este grupo californiano enmarcado en la ola revivalista sí ha logrado hacerse un nombre y un hueco en el circuito indie americano y europeo, vende suficientes copias para mantenerse a flote y sus giras más allá de Estados Unidos gozan de repercusión y seguimiento. Es cierto que creativa y musicalmente andan muy lejos de Cunninlynguists, pero también es cierto que el hip hop progresivo y avanzado no es su guerra. Ellos siempre han militado en la liga de bandas retro que viven permanentemente conectadas a una sensibilidad de exaltación del boom bap y de la vieja escuela, sin mayores preocupaciones que la actualización del hip hop de finales de los 80. Y en ese contexto sólo los Jurassic 5 de la primera etapa han obtenido mejores resultados. La banda ha publicado estos días su nuevo álbum, “Carried Away”, probablemente su obra más completa y excitante desde aquel maravilloso “O.S.T.”. La idea es clara: recuperar los métodos de producción y grabación del Rick Rubin de los 80, el de los álbumes de Run D.M.C. o Beastie Boys, con beats primitivos, todo tipo de efectos, samples de rock y funk y un sentido lúdico y festivo a prueba de bombas. Divertido, intenso y agitado, le da nuevas alas y razones al movimiento revivalista.Más underground con pátina old school. El productor y MC Oh No, hermano de Madlib, se ha lanzado de nuevo a la piscina del post-dillismo con “Oh No Vs. Now Again Music Library Vol. 1”, espléndido disco de edición limitada en el que el californiano se dedica a buscar por los archivos y los catálogos de Now-Again Records y Soul-Cal Records para extraer aquellas perlas que merecen ser redescubiertas. El atractivo del álbum es que no se trata de una compilación de oldies, sino que a partir de las joyas recuperadas, clásicos ocultos del funk y la psicodelia, el productor organiza sus propios beats y compone una pequeña sinfonía negra que se asocia directamente con el “Donuts” de Dillao con su propia opus magna instrumental, el laureado y apabullante “Dr. No’s Experiment”.

Completamos este apartado dedicado a lanzamientos indies de claras reminiscencias 80s y 90s con dos discos altamente recomendables que merecen dispendio y la espera agónica hasta que llegue el paquete a nuestro domicilio. El primero de ellos es el nuevo álbum del MC californiano Jern Eye, miembro de Lunar Heights y autor de una de las perlas de la temporada. La verdad es que se esperaban buenas cosas de “Vision”, pero no este grado de excelencia, de ahí el doble efecto de euforia y excitación creado tras su escucha. Con la ayuda de productores en forma, como es el caso de Illmind, para un servidor coronado aquí, definitivamente, como el beatmaker revelación de 2009, o Jake One, otro personaje en vena, el rapper arma una de las rocas del mes, un CD que nos invita a pensar en Little Brother, Dilated Peoples y Kidz In The Hall. De una seriedad y rotundidad abrumadoras. Y lo mismo se puede decir de “The Apartment”, el fascinante debut del MC de Miami Dynas, un veterano que se había prodigado en algunos singles en los últimos ocho años pero al que le faltaba una ópera prima para despegar. Y aquí la tiene, bien acompañado por Jazzy Jeff, DJ Spina, Khrysis, J Dilla, Illastrate y por mis dos productores predilectos ahora mismo, Exile y el ya citado Illmind. Todo lo que sale de su estudio huele a clásico, tiene alma, pegada y latido emocional. El futuro está en sus manos, en serio. Está claro que con ese elenco de productores nada puede salir mal, y “The Apartment” no es una excepción. Es este otro disco de visita obligada, tanto por el sonido, boom bap moderno, fresco y soulful, como por la destreza lírica de su protagonista, uno de los underdogs más respetados y admirados del circuito rap de esta década.–Más música. Ahora una breve enumeración de las decepciones más importantes de este mes largo que ha transcurrido desde nuestra última comunicación. En teoría este tipo de columnas están pensadas para recomendar, aconsejar y guiar al lector, siempre desde un prisma positivo y optimista. Pero sigo insistiendo en la necesidad de alertar también de las decepciones, de los bluffs, de los mazazos. Y en poco margen de tiempo he asistido a tres decepciones importantes: la primera, el disco a medias entre Masta Ace y Edo.G, “Arts & Entertainment”, del que se esperaba muchísimo más. El problema está en la selección de productores y en media parte del álbum, enfocada a un sonido electrónico y bouncy que no tiene ningún sentido ni encaja bien en el discurso de estos dos monstruos del micro. Duele decirlo, pero es la primera vez que Masta Ace no nos regala un álbum supremo. El segundo mazazo nos lo propina Cormega con “Born And Raised”. No es un mal disco, que conste, y no ocurrirá nada si pasas por caja, pero de una grabación en la que figuran como productores Pete Rock, DJ Premier, Large Professor, Buckwild, Easy Moe Bee, Nottz o LES lo único que se puede esperar y exigir es un clásico. Y está claro que “Born And Raised” se queda muy lejos de acercarse tan siquiera al notable. No sé, es como si todos ellos hubieran cedido los peores beats de su cosecha reciente, gesto motivado seguramente por la amistad con Cormega y el poco presupuesto del que dispone siempre el de Queensbridge para orquestar sus obras. Algo así como ‘eres mi colega y no veré un duro por la canción, así que te llevas mi peor mierda’. Completa el elenco de reveses “Street Hop” de Royce Da 5’9’’. A ver. Este es un buen álbum de rap, contiene cinco o seis pepinos, un par de ellos de DJ Premier, y cuenta con el talento sobrenatural de este MC de Detroit a la hora de escribir y frasear. Yo me lo compraría a ciegas, y desde ese punto de vista podemos validarlo como recomendación. El problema es que se esperaba tanto de este regreso, con Primo como productor ejecutivo, con Nottz repartiendo leña y con la promesa de que Royce volvía al rap de calle, crudo y esencialista, que en la práctica, tras múltiples escuchas, me he quedado frío y algo desconcertado. Si tenías expectativas, como es mi caso, te va a decepcionar; si no esperas nada, si no conoces los antecedentes y sólo deseas un buen CD de hip hop crudo, entonces “Street Hop” merece tus euros.–Y acabamos, ahora con el efecto contrario, las sorpresas, aquellas obras que han aparecido de la nada o con las que nadie hubiera contado y que han estampado una sonrisa de oreja a oreja en nuestra cara. La más gorda, sin lugar a dudas, la que protagoniza Joe Budden en “Escape Route”. Para situarnos:hasta la fecha, Joe Budden era el equivalente hip hop del marginado de clase, del niño al que todos putean sistemáticamente y que es objeto de burla incondicional de todo el alumnado. Vapuleado en numerosos beefs, ridiculizado tras el fiasco de su debut discográfico y sentenciado por los aficionados al rap, este MC de Nueva Jersey ha ido acumulando rabia, odio y sed de venganza todos estos años y lo ha descargado todo en este álbum redentor que me ha dejado con cara de tonto. Es como cuando al cabo de unos años te encuentras a un antiguo compañero de clase, el que todoscreían que fracasaría en la vida, y lo ves acompañado de una rubia despampanante, de un traje Armani y de un Porsche. Ése es Joe Budden, y vaya disco se ha marcado el bastardo. Productores anónimos con mucha hambre, un sonido abrasivo, ni rastro del hip hop previsible de sus inicios y una colección de rimas creadas desde el rencor y las ganas de vendetta le ayudan a firmar la resurrección de 2009. Es apabullante. Tampoco se queda corto Bekay, un MC de Brooklyn que se suma al pelotón de blancos confundidos, que diría el viejo T-Bag, del circo rap. “Hunger Pains” es una notable carta de presentación con The Alchemist, Marco Polo, Shuko, J.R. Rotem y, cómo no, Illmind, una vez más, en la pecera. Con esas credenciales podemos imaginar por dónde van los tiros: boom bap actualizado, referencias endogámicas, defensa convencida y apasionada del hip hop como cultura en peligro de extinción y una clara tendencia a alejarse de la sombra Eminem. Discazo, en la mejor tradición del buen hip hop blanco neoyorquino. Y seguimos hablando de copitos de nieve, porque William Cooper ha entregado una bomba de relojería, “Beware Of The Pale Horse”, su debut en solitario y la perfecta continuación del primer disco de Black Market Militia, el supergrupo que Cooper formó junto a Killah Priest, Timbo King, Hell Razah y Tragedy Khadafi. Musical y líricamente Cooper se inscribe en la oleada del hip hop paranoico y conspirador que ha florecido en los últimos años, esto es, un sonido dramático, oscuro, claustrofóbico, muy gordo, claramente influenciado por Wu-Tang Clan y Jedi Mind Tricks, combinado con un argumento de fuerte carga política en las letras. Chomsky meets RZA, ¿quién da más? Hasta aquí las noticias por este mes. En la próxima cita, cómo no, tocará hacer balance del año. Espero que para entonces tengáis la VISA o la cuenta de Radpishare a punto.

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