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Si llevas el bebé al escaño en Australia es "histórico", en España te acusan de montar un circo

La foto es prácticamente idéntica, ¿observas alguna diferencia?

La senadora australiana Larissa Waters se ha convertido en la primera mujer en llevar a su bebé al escaño y amamantarlo en el Parlamento de Canberra. La imagen de ella con su hija, Alia Joy, ha sido recogida en varios medios locales e internacionales como la CNN o la BBC. " Larissa Waters ha hecho historia" coincidían en señalar muchos de esos titulares o artículos. Entre ellos, el del diario El País, perteneciente al grupo Prisa.

"Alia Joy tiene tan solo dos meses per se ha convertido en la historia política australiana al ser el primer bebé amamantado en el Parlamento (...)", arrancaba el artículo, destacando el gesto valiente de la política como un " claro mensaje en apoyo a la conciliación y a la lactancia materna".

Pero, un momento, ¿te suena algo raro? Algunos usuarios de Twitter han tirado de hemeroteca y han rescatado otro artículo del mismo diario en el que, pese a la similitud de la escena —una mujer, un bebé y leche materna—, la misma cabecera opta por un tono sensiblemente diferente y bastante más beligerante.

Diferencia: la mujer que amamantó en 2006 a su bebé en el Congreso era Carolina Bescansa, diputada de Podemos, el grupo de izquierda que irrumpió con fuerza en el 2014 surgido a partir de las mobilizaciones ciudadanas del 15M.

Así, mientras Larissa Waters es una valiente mamá que ha hecho "historia" con su bebé y que lanza una flecha a favor de la conciliación, Carolina Bescansa hizo poco más que crear "polémica". En el artículo en el que hablan de ella — que se puede leer aquí— remarcan a conciencia que existía un servicio de guardería de 2006, pero que "aún así, la política prefirió llevar a su hijo al escaño, donde le amamantó". Además, agregan en un tono que roza lo burlesco: " El bebé recibió incluso un voto como candidato a la presidencia del Congreso, naturalmente anulado".

Llegados a este punto cabe señalar a qué se debe este trato diferencial entre una mujer y otra si el gesto es el mismo o muy parecido. Muchos no han dudado en achacar este trato diferencial a la antipatía habitual que ha demostrado la cabecera del grupo Prisa contra Podemos. La misma Bescansa comentaba esto mismo en un tuit.

A pesar de que las condiciones conyunturales son ligeramente distintas, ¿es eso motivo de peso para que uno de las acciones sea "histórica" y la otra simplemente "polémica"?

Veamos: la decisión de Larissa Waters de amamantar a su bebé en el Parlamento australiano (y que ya anticipó en su cuenta de Instagram hace dos meses) obedece a una reforma parlamentaria, precisamente promovida por la misma Waters, que entró en vigor el año pasado y que precisamente pretendía fomentar la conciliación para los legisladores en la Cámara o el Senado. Hasta entonces los niños no podían entrar en el edificio y solo podían estar en oficinas o en los espacios públicos. Una senadora, a quien ha querido recordar Larissa Waters en su Twitter, llegó a ser expulsada en el 2003 por amamantar en el Parlamento. De aquí se puede desprender que, en efecto, es una acción histórica.

Bescansa, en cambio, no solo no fue elogiada como la senadora australiana, sino que también fue duramente criticada por medios de comunicación y políticos e incluso por asociaciones feministas. El ministerio del interior tachó el gesto de "lamentable". Entre otras cosas, criticaban que el Congreso de los Diputados en España ya dispone de una guardería para cuidar de los niños, por lo que el hecho de amamantar no era una necesidad vital, simplemente era un gesto político.

El gesto de Bescansa, es cierto, despertó todo tipo de críticas —"suscitó polémica", como dijo El País— pero justamente esa polémica fue la que permitió abrir el debate sobre maternidad y conciliación en España, un debate tremendamente necesario.   De este modo, por mucho que las reacciones a Waters y Bescansa no fueran equiparables; por mucho que el gesto de Bescansa fuera en efecto mucho más polémico que el otro ; lo cierto es que ambos fueron gestos históricos. Como lo fueron también el de la eurodiputada Lizia Ronzulli, que durante años llevó a su bebé a las sesiones del Parlamento Europeo, o la danesa Hanneh Dahl, quien "no le quedó más remedio que amamantarlo en el Parlamento porque su marido tenía una reunión".

Al final el objetivo que persiguen es el mismo: poner en el foco del debate el tema de la conciliación, aprovechar el altavoz de la política para plantearnos cuestiones que de otro modo no nos haríamos. ¿Me dejan conciliar en mi trabajo? ¿Podría hacer yo lo mismo? ¿Dispongo yo de guardería? ¿Cuando no es la mujer quien ocupa el rol de cuidadora, la ocupa el hombre? ¿Quién de los dos está sacrificando más la carrera para cuidar de los hijos? ¿Por qué no se ven hombres cuidando en el hemiciclo? Son preguntas necesarias para lograr un cambio.

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