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Cara Delevingne está harta de que le digan qué es la “belleza real”

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Pero, un momento, ¿es ella "real"?

PlayGround

04 Mayo 2017 12:26

Desde que la actriz y modelo Cara Delevingne apareció en la alfombra roja de la Met Gala con la cabeza completamente rapada y tintada con spray plateado el mundo entero volvió, una vez más, a fijarse en ella.



Su peinado no fue una decisión suya: obedece a las exigencias del guión de la película que está rodando, Life in a Year, y en la que interpreta a una mujer con cáncer. Sin embargo, su decisión de ir con la cabeza rapada rápidamente ha pasado a ser otro icono: algo a lo que aspirar o lo que imitar.

No solo pasa con Delevingne: cuando una celeb adopta un look que se sale de lo habitual, que rompe la norma, rápidamente adquiere un estatus distinto al que tenía previamente. Como si solo una cuenta con millones de seguidores fuera capaz de dignificar un peinado o unos pantalones, e incluso resignificar el propio concepto de belleza.

Cara Delevingne quiso rebelarse en un post de su Instagram colgando esta reflexión que critica precisamente esta obsesión por la belleza: “Es agotador que nos digan como tendría que ser la belleza. Estoy harta de que la sociedad la defina por nosotros. Quítate ropa, límpiate el maquillaje, córtate el pelo. ¿Quiénes somos? ¿Cómo definimos la belleza? ¿Qué es lo que consideramos bonito?

Cara, que confesó hace unos meses que había pasado por una depresión, parece querer reivindicar ahora más que nunca esa belleza “natural” que se esconde tras los estrictos cánones del mundo de la moda. Sin embargo, cuesta alejarse también de la idea de que Cara Delevingne antes de dedicarse a su carrera como actriz, fue una de las modelos más reclamadas por las pasarelas y mimadas por marcas de lujo como Chanel, Oscar de la Renta o Victoria Secret.

Reivindicar la “belleza real” desde esa posición de mujer blanca y privilegiada, enfundada en ropas caras y brillantes de Swarosvski, resulta cuanto menos difícil de encajar. La transgresión de Delevingne en sus múltiples cortes de pelo o en sus fotos de Instagram más desenfadas tiene más bien poco de revolucionario. Más bien continuista: Cara sabe que puede hacer lo que quiere, porque aún así seguirá marcando tendencia.

En su bio de Instagram nos dice que abracemos nuestra “weirdness” o rareza, pero no es tan fácil hacerlo desde nuestra posición. Su weirdness, por muchas facciones marcadas que tenga, está financiada por las grandes marcas. Su look, más que un alegato a la belleza natural parece una ensayada búsqueda de lo andrógino con ese toque informal del "voy maquillada, pero que no se note".

Cara nunca fue tan rara o patito feo como nos la han querido vender. Las marcas han sacado rédito de una belleza que no es más más natural ni más real que la del resto de mujeres. Y su propio linaje tambiém nos da algunas pistas: ahijada de Joan Collins y vinculada a la realeza británica.

¿Belleza real? Sí, pero literalmente.


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