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Lo que esconde la reacción del concursante de First Dates que atacó a la chica tras ser rechazado

Ella le dijo 'No', y él acabó retratándose a sí mismo

Silvia y Eric son dos completos desconocidos. El programa de citas First Dates los ha emparejado para que se conozcan un día mientras se conocen en un restaurante. Charlan, comen. La velada se acaba. Y llega el momento de decidir si habrá o no segunda cita.

“¿Tú tendrías una segunda cita con Silvia?”, le preguntan a Eric. Eric responde que sí. “Yo tendría una segunda cita contigo”. Y ahora Silvia: “¿Tú tendrías una segunda cita con Eric?”. Silvia responde que no, que mejor como amigos. La historia tendría que zanjarse así y aquí: los dos han expresado su opinión y no están de acuerdo, por lo tanto, no habrá segunda cita. Pero no, no acaba aquí.

Eric, después de ser rechazado, decide girar sus argumentos y revertir la situación. “Yo sí que tendría una segunda cita aunque algunos puntos físicos no me terminan de convencer….”, arranca Eric justo después de escuchar la opinión Silvia. Ah. Espera. Puntos físicos. Eric argumenta que le gusta “de cara” y que no le gusta “de caderas para abajo”. Su reacción machista se ha hecho viral en redes sociales.

“Este vídeo es la constatación de cómo reacciona un hombre cuando atacan la masculinidad hegemónica. A pesar de que le intenta dar algunas vueltas ( “Es eso, es un sí pero un no… por eso no te puedo decir ni que sí ni que no”), su ataque va dirigido únicamente a minar la moral de ella”, explica a PlayGorund la investigadora en comunicación y género Sonia Herrera.

Lo que subyace detrás de la reacción de este chico, en realidad, es un buen puñado de tics heredados de la sociedad machista. Es exactamente lo mismo a cuando alguien te lanza un "piropo" por la calle, tú te cabreas, y entonces él se gira y te llama zorra o fea.

 Las mujeres siempre estamos disponibles

 “Una de las cosas que hay en el fondo es que las mujeres siempre están disponibles y tenemos que agradecer que un hombre nos dedique atención. Tenemos que estar disponibles para satisfacer los deseos de los otros”, argumenta Herrera. Esto explica por qué el reacciona de esta forma violenta —aunque solo sea violencia verbal— al descubrir que ella es una mujer independiente con capacidad de rechazarle “cuando lo que tendría que estar es contenta”.

Para la investigadora estos micromachismos son muy “graves” ya que sustentan los pilares de una sociedad patriarcal cuya cúspide son las agresiones sexuales, la violencia física y los feminicidios.

¿Tiene sentido relacionar esta reacción, aparentemente espontánea, con la cultura de la violación y los asesinatos machistas? Claro que lo tiene. “ Porque todo es lo mismo. Su reacción frente al rechazo, la de Eric, refleja esa sensación de que los hombres se creen con la potestad de opinar, juzgar, ser dueños, del cuerpo de las mujeres con… o sin consentimiento”. A Eric no le importa que ella ya le haya dicho que no, él se cree en el derecho de querer herir su autoestima solo “porque han herido la suya”.

La investigadora agrega otro punto a tener en cuenta:  “Probablemente hay contención porque están frente a unas cámaras, pero creo que esta misma escena en una discoteca o en la calle hubiera sido mucho más violenta”.

Las mujeres, a trozos

“A mí por cara, por prototipo de lo que es la cara, el pelo rizado, morena… sí, me llamas. Pero de caderas para abajo no me llamas. Entonces es un sí pero un no, pero entonces es un no porque si no me llamas totalmente no puede ser…”.

Esta es la respuesta de Eric cuando se decide a hacer una descripción minuciosa de su físico sin que nadie se lo haya pedido. “Él podría haber explicado los rasgos de su personalidad que no le gustan o podría haber dicho que no conectan, pero no, él no tira por ahí en ningún momento. No entra a valorar su carácter. Decide atacar directamente a su físico”, explica Herrera.

La barra de medir de nosotras siempre pasa por lo físico, además se ve cómo se nos imponen unos cánones de belleza a los que nos tenemos que adaptar si queremos gustar al otro, a los hombres”, sugiere Herrera. Otro de los puntos es cómo, constantemente, los medios de comunicación se encargan de fragmentar el cuerpo de la mujer, como si no fuera todo un uno, como si se pudiera valor por separado.

Me gusta de cara, pero no de caderas. Me gusta su culo, pero no su barriga. Me gustan sus tetas, pero no sus piernas.

Fotograma de 13 Reasons Why

Parece que las mujeres sean siempre fragmentables, que su cuerpo se pueda valorar por separado. Me recuerda a la primera escena de Pretty Woman y en cómo se representa a ella a diferencia de él. Vemos unos planos de culos, de piernas, vemos trozos de ella... tardamos un buen rato hasta ver un cuerpo de humano completo”, explica Herrera.

Esta misma fragmentación de los cuerpos recuerda mucho a las listas de la época del instituto, que clasifican a las adolescentes según alguno de sus atributos (mejor culo, mejor cara, mejor tetas). Un comportamiento que aparece muy bien reflejado en la serie 13 Reasons Why y que visibiliza el machismo inherente que subyace en este tipo de "ránkings" tan normalizados. El diálogo entre los dos personajes es demoledor: “¿Por qué te enfadas? Al menos estás en la lista”, le dice el chico a su amiga en un intento de consolarla. Pero realmente, ¿debería sentirse contenta por aparecer? ¿O es que simplemente esas listas no deberían existir? ¿Y por qué, la mayor parte de las veces, son chicas "las clasificadas" y no chicos?

Los hombres son los conquistadores

Eric se siente herido, frustrado, al ser rechazado. Eric también es víctima de la cultura machista. Solo que quizás no lo sabe. “A los hombres se los educa para el triunfo, para ser conquistadores, con todas las connotaciones políticas de la palabra”, explica Herrera. Para ella, aquí hay una falta de educación e inteligencia emocional total: “ A los hombres se les imponen una serie de roles que pasan por sus relaciones personales, con el entorno, con la familia. Se les dice que serán unos pringados o unos cobardes si no pasan o aceptan por una serie de cosas”.

La investigadora aplaude la reacción de Silvia que, pese a la presión de estar frente a unas cámaras, consigue salir del paso, “no ponerse a la altura de él” y demostrar que ella se acepta tal y como es (“Soy paticorta, qué quieres que te diga”).

¿Qué tiene que hacer la televisión?

La emisión de la cultura en machista en televisión es “arriesgada”. Según la investigadora, habría que buscar formas ingeniosas para indicar de alguna forma que el contenido que se está emitiendo es machista o fomenta la cultura machista ( warning alert, lo que sea, como quien está a punto de ver material sensible). “Piensa que una parte de la sociedad que está sensibilizada detectará sin problemas que eso es machista, pero para otra simplemente reafirmará sus convicciones. Pensarán que Eric lo ha hecho muy bien y ya está”, advierte.

Pone otro ejemplo: “Cuando el Prenda — uno de los violadores que participó de la violación múltiple en los Sanfermines del año pasado—  pidió disculpas a las mujeres de su familia y llamó mentirosa a la víctima, la televisión y los medios emitieron sus declaraciones sin mayor explicación, sin comentario adicional, sin ninguna acotación. No podemos permitir que este tipo de mensajes se sigan reproduciendo sin aviso”.

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